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Ignacio Sánchez Mejías

Nombre completo Ignacio Sánchez Mejías
Descripción Torero español (1891-1934)
Fecha de nacimiento 06-06-1891
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 13-08-1934
Nacionalidad España
Ocupaciones matador, escritor, torero
Idiomas español
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Ignacio Sánchez Mejías nació en Sevilla en una familia de recursos modestos pero con una notable afición por la cultura y la vida pública. Su trayectoria abarcó más que la tauromaquia: fue un personaje polifacético que cultivó las letras, la escena y la acción deportiva. A lo largo de la primera mitad del siglo XX se convirtió en un referente de la cultura española, gracias a su talento en el ruedo y a su vivaz curiosidad intelectual. Su muerte, a causa de una cornada, dejó una huella imborrable en poetas, dramaturgos y aficionados que lo convirtieron en símbolo de una época de cambios. Ignacio Sánchez Mejías dejó tras de sí un legado que trascendió la tauromaquia y que sigue dialogando con la memoria de su tiempo.

Ignacio Sánchez Mejías — Imagen principal

Ignacio Sánchez Mejías nació en Sevilla en una familia de recursos modestos pero con una notable afición por la cultura y la vida pública. Su trayectoria abarcó más que la tauromaquia: fue un personaje polifacético que cultivó las letras, la escena y la acción deportiva. A lo largo de la primera mitad del siglo XX se convirtió en un referente de la cultura española, gracias a su talento en el ruedo y a su vivaz curiosidad intelectual. Su muerte, a causa de una cornada, dejó una huella imborrable en poetas, dramaturgos y aficionados que lo convirtieron en símbolo de una época de cambios. Ignacio Sánchez Mejías dejó tras de sí un legado que trascendió la tauromaquia y que sigue dialogando con la memoria de su tiempo.

Biografía

Inicios

Nacido en el seno de una familia acomodada, su padre ejercía la medicina y la cultura de la ciudad le dio los primeros garabatos de una vida que no sería convencional. En la adolescencia, impulsado por un impulso aventurero, abandonó el hogar y viajó como polizón hacia México, cargando una sed de experiencias que más tarde hallarían salida en el mundo taurino. Sevilla presenció, desde sus primeros años, una personalidad que combinaría la pasión por el riesgo con una inclinación por la lectura y el arte, dando inicio a una trayectoria que lo vería hilvanar la tauromaquia con la literatura y el teatro.

En la década de 1910 integró la cuadrilla de Joselito, su amigo de la infancia y cuñado por matrimonio en 1915, cuando contrajo nupcias con Dolores, hermana del gran torero. En ese periodo forjó su reputación como uno de los mejores banderilleros de su tiempo, dominando el arte del rehileo con una técnica que se mantenía en diálogo con la tradición de la escuela de Joselito. A la sombra de su cuñado y de los pilares de esa generación, Sánchez Mejías dio los primeros pasos para convertirse en figura notable del toreo.

Matador de toros

La apertura de su etapa como torero matador tuvo lugar en Barcelona, en la temporada de 1919, tomando la alternativa de mano de Joselito y con el testigo de Juan Belmonte. Un año más tarde, la confirmación de aquella investidura se efectuó en Madrid, consolidando su estatus dentro de la terna de la época. En 1920, durante un mano a mano con Joselito en Talavera de la Reina, fue testigo de la trágica cogida que terminó con la vida de su cuñado, una herida que dejó una marca indeleble. Existen imágenes que muestran a Sánchez Mejías junto a Joselito en el momento de su vela. Su modo de torear no buscaba simplemente la elegancia técnica: se apoyaba en una temeridad consciente, con maniobras atrevidas como el toreo de rodillas, un duelo entre tradición y osadía que marcó una época. En la mitad de la década de 1920, ya consolidado como figura, decidió abandonar momentáneamente la plaza y explorar otros horizontes. Su talento, sin embargo, no se limitó al ruedo: fue actor de cine, jugador de polo, piloto aficionado y dramaturgo, demostrando una habilidad poliédrica que sorprendía a sus contemporáneos.

Amigo de poetas

Ya como adulto madurado, se involucró en la vida intelectual de su tiempo. En el curso 1928-1929 se inscribió en un instituto de educación secundaria en Huelva con la pretensión de completar el Bachillerato, demostrando que su curiosidad no tenía límites. En esa misma época asumió la presidencia del Real Betis Balompié, cargo que ejerció entre 1928 y 1929, reforzando la relación entre el mundo del deporte y la vida cultural de la ciudad. Fue un mecenas de la Generación del 27, un grupo de autores que entrelazó la poesía con la mirada crítica del siglo, y que halló en Sánchez Mejías un apoyo significativo. Fue también artífice de encuentros que reunieron figuras como Federico García Lorca, Gerardo Diego, Dámaso Alonso y Luis Cernuda, entre otros, dando origen a una acción que daría nombre a ese histórico grupo a partir de una conmemoración de la poesía barroca y de la tradición literaria andaluza. Su impulso para organizar el famoso encuentro que dio nombre a la generación nace de su interés por la cultura y por la confluencia entre el toreo y la literatura.

Muerte

En 1934 decidió regresar a la arena para compartir cartel con Juan Belmonte. El 11 de agosto ocupó el lugar de Domingo Ortega en la plaza de Manzanares, en Ciudad Real, a la espera de una faena que se anunciaba como un reencuentro con la plaza que lo había visto crecer. El toro Granadino, pequeño y áspero, lo sorprendió con una cornada en el muslo derecho cuando iniciaba la faena de muleta sentado en el estribo, una demostración de su gusto por los lances arriesgados. El traslado inmediato a un centro médico cercano resultó imposible, y la falta de una intervención oportuna selló su destino: dos días después se declaró la gangrena y la muerte llegó en Madrid, en el sanatorio de la calle Goya. Su fallecimiento fue recibido con una mezcla de duelo y admiración, pues su poética del riesgo elevó la figura del torero a una especie de mito. Diversos poetas de la generación del 27 expresaron su tributo: Miguel Hernández, Rafael Alberti y Federico García Lorca dedicaron palabras y gestos conmovidos a su memoria, y Lorca legó una elegía que muchos consideran la mejor de su tiempo. El deceso de Sánchez Mejías fue visto no solo como la pérdida de un afamado torero, sino como la desaparición de un símbolo de una sensibilidad nueva que conectaba el mundo del toro con la poesía y el teatro.

La vida de Ignacio, truncada en su mejor momento, dejó abierto un diálogo entre la pasión por la tauromaquia y un quehacer artístico que, para muchos, evidenció que la vida puede ser una obra en la que el riesgo y la belleza conviven en cada acto.

Producción teatral

  • Sinrazon, juguete en tres actos y prosa, estrenada por primera vez el 24 de marzo de 1928 en el teatro Calderón de Madrid.
  • Zaya, comedia en tres actos y en prosa, su primera representación tuvo lugar el 8 de agosto de 1928 en el Teatro Pereda de Santander.
  • Ni más ni menos, comedia en tres actos y en prosa, una obra que nunca vio representación ni edición durante la vida del autor.
  • Soledad, comedia en más de un acto, otra pieza que tampoco llegó a representarse ni a publicarse en ese periodo.

Los textos completos de estas creaciones quedaron reunidos en una edición crítica bajo el título Ignacio Sánchez Mejías - Teatro, publicada por la colección Austral en 1988, con la edición de Antonio Gallego Morell. Estas obras revelan un lado menos conocido del personaje, un individuo que no se limitó a la plaza sino que quiso explorar la escena en toda su riqueza expresiva.

Legado

En la memoria plástica de la historia del toreo, su figura aparece asociada a la de Joselito El Gallo mediante una iconografía que lo coloca entre las personas que portan el ataúd del gran torero en el mausoleo de San Fernando, en Sevilla. Sorprendentemente, Sánchez Mejías reposa junto a esa monumental obra, como si la vida y la muerte se hubiesen enlazado en una misma idea de homenaje. Su influencia trasciende las plazas: la ciudad de Sevilla conserva su nombre en una escuela de educación primaria, CEIP Ignacio Sánchez Mejías, y una calle en la Real de la Feria de Sevilla recuerda su presencia en la vida local. En 2008, la productora La Claqueta Metálica presentó un documental titulado Ignacio Sánchez Mejías. Más allá del toreo, dirigido por José Francisco Ortuño, que explora su faceta de dramaturgo, piloto y mecenas, entre otros papeles públicos y culturales. Más recientemente, un museo dedicado a su figura fue inaugurado en Manzanares en 2018, consolidando su memoria como un eje de identidad en esa localidad.

El conjunto de su trayectoria, que abarcó el mundo del espectáculo, la gestión cultural y el compromiso cívico, continúa inspirando investigaciones y memorias biográficas que buscan comprender la complejidad de un personaje que rompió moldes y que, a través de la palabra y la acción, dejó claro que la cultura española de su tiempo tenía una amplitud mayor de lo que parecía a simple vista.

Imágenes de Ignacio Sánchez Mejías