Jacinto Lara
| Nombre completo | Jacinto Lara |
|---|---|
| Descripción | Líder de la independencia de Venezuela |
| Fecha de nacimiento | 05-06-1777 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 25-02-1859 |
| Nacionalidad | Venezuela |
| Ocupaciones | político, militar |
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Juan Jacinto Lara Meléndez nació en Carora el 28 de mayo de 1778 y dejó una marca indeleble en la historia militar de Venezuela. Su trayectoria se extendió, además de las fronteras nacionales, por la independencia de la Gran Colombia y de Perú. Su nombre se asocia a la defensa de la libertad y a una amplia trayectoria que abarcó combates, cargos de mando y gestiones civiles que dejaron huella en varias regiones venezolanas y sudamericanas.
Juan Jacinto Lara Meléndez nació en Carora el 28 de mayo de 1778 y dejó una marca indeleble en la historia militar de Venezuela. Su trayectoria se extendió, además de las fronteras nacionales, por la independencia de la Gran Colombia y de Perú. Su nombre se asocia a la defensa de la libertad y a una amplia trayectoria que abarcó combates, cargos de mando y gestiones civiles que dejaron huella en varias regiones venezolanas y sudamericanas.
Biografía
Jacinto Lara vino al mundo en una villa de la región llanera, en un tiempo en que la Corona española dominaba amplias zonas de América. Fue hijo de Miguel Román de Lara y Buitriago, de origen peninsular, y de Juana Paula Meléndez y Urrieta, nacida en Carora. En 1830 contrajo matrimonio con Nemesia Urrieta Peraza, y juntos formaron una familia compuesta por cinco hijos: Nemesia, Elodia, Francisco Javier, Eladio y Jacinto Fabricio. Sus primeros años transcurrieron entre labores agropecuarias y la vida de campo de los llanos venezolanos, experiencias que luego marcarían su perfil de líder práctico y resoluto.
Antes de alzarse como figura militar de la independencia, Lara se dedicó a la agricultura y la ganadería en los llanos de Barinas, movilizando ganado hacia Caracas para sostener su economía familiar y su entorno. En 1810 se adhirió a la Sociedad Patriótica de Caracas y se integró a las milicias de Araure y Ospino, asumiendo prontamente responsabilidades de mando y encabezando agrupaciones de su región.
Con Simón Bolívar
En 1812 alcanzó el grado de teniente coronel y pasó a servir bajo las órdenes directas de Simón Bolívar. El año siguiente participó en la Campaña Admirable, introduciéndose en combates decisivos contra las fuerzas realistas. En esa etapa recibió protagonismo en la batalla de Cúcuta y tomó parte de acciones que fortalecieron la ofensiva patriótica en la región venezolana central.
Durante la campaña posterior, Lara intervino en la lucha contra las fuerzas enemigas durante el asedio a Puerto Cabello y en las operaciones de Bárbula, Trincheras y Vigirima, feroces encuentros que marcaron la fase inicial de la independencia. Su participación se convirtió, además, en un pilar para las maniobras posteriores que llevarían a la consolidación de la libertad en la cuenca occidental.
En 1821 tomó parte en la histórica batalla de Carabobo, que abrió el camino a la derrota definitiva de las tropas hispánicas en la región. Después de ese triunfo, continuó trabajando al lado del Libertador en las operaciones de la zona occidental, que culminaron con una retirada estratégica hacia la Nueva Granada para enfrentar nuevas realidades militares.
El eje estratégico en ese periodo quedó marcado por la coordinación del mando de Rafael Urdaneta y la participación de Lara en los movimientos que condujeron a Santafé de Bogotá, donde se enfrentaron a nuevas campañas y precisaron el curso de la rebelión hasta cerrar esa etapa en diciembre de aquel año 1811-21.
Con Páez
En 1815, mientras Bolívar emprendía una campaña en las Antillas, Lara se quedó en la Nueva Granada y se sumó a las fuerzas que José Antonio Páez dirigía en los llanos de Apure. En compañía de Páez participó en episodios significativos de El Yagual y Mucuritas, y ascendió a coronel en 1817. Su implicación en las Misiones del Caroní se vinculó a un episodio sangriento, la ejecución de veintidós frailes capuchinos de origen catalán, que dejó una impronta dolorosa en la historia regional.
Los años siguientes vieron a Lara destacarse en las acciones de San Antonio de Apure y Mucuritas, demostrando un temple de mando que se adaptaba a las circunstancias de campos amplios y combates prolongados. En reconocimiento a sus esfuerzos durante la campaña por Guayana, Bolívar y Manuel Piar promovieron su ascenso a general en 1817, si bien esa etapa se vio enturbiada por la derrota en La Hogaza a finales de ese mismo año.
La continuidad de su labor lo llevó a acompañar al Libertador en la derrota de Morillo en Calabozo (1818). En colaboración con Francisco de Paula Santander enfrentó a Carlos Tolrá en Casanare (1819), desempeñando Lara el cargo de subjefe del Estado Mayor del Ejército Libertador. En esa coyuntura Bolívar le asignó una nueva misión orientada a Maracaibo, misión que quedó frustrada por el Armisticio de Trujillo.
Entre 1818 y 1821 ocupó cargos relevantes, sirviendo como jefe de Estado Mayor General y, en 1821, como gobernador de Santa Marta y Cartagena de Indias, asumiendo roles que unían la acción bélica y la administración en una franja clave de la región.
En Perú
En 1822 se trasladó a Perú, ya con el rango de general de brigada, para participar en la Campaña del Sur formando parte de la división colombiana auxiliar del Perú. Bajo las órdenes de Antonio José de Sucre, intervino en la decisiva batalla de Junín (1824) y, poco después, ascendió a general de división de retaguardia, sumándose a la acción en Corpahuaico y ganándose el reconocimiento por proteger a tropas destacadas como los Rifles, Vencedor y Vargas.
La batalla decisiva llegó en Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, donde dirigía la división de reserva del Ejército Unido y sus acciones le permitieron obtener el rango de general de división. En 1825 recibió el encargo de dirigir las gobernaciones de Cuzco, Arequipa y Ayacucho; Lara fue el único combatiente que participó ininterrumpidamente desde Caracas 1810 hasta la conclusión de la guerra en Perú en 1824, al tiempo que ostentó el título de comandante de la división colombiana auxiliar del Perú.
El destino político y militar de Lara dio un giro en 1827, cuando fue detenido en Lima en el contexto de un movimiento oppositor a Bolívar promovido por Francisco de Paula Santander. En El Callao pasó por prisión y, tras su traslado a Buenaventura, recuperó su libertad en febrero de 1827. De regreso a Venezuela asumió cargos como intendente y comandante general del Zulia y, en 1828, como comandante general del Orinoco, manteniendo su papel en la consolidación de la república en la región.
Vida civil y muerte
La etapa civil de Lara se prolongó después de la disolución de la Gran Colombia, retirándose de la vida pública en 1831; no obstante, aceptó la gobernación de su provincia natal, Barquisimeto, en 1843 y ejerció ese encargo durante cuatro años, hasta 1847. Este periodo mostró un Lazaro de transición entre la esfera militar y las responsabilidades administrativas de una provincia en plena recomposición político-social.
La muerte llegó el 25 de febrero de 1859, cuando ya superaba los ochenta años, y ocurrió en Barquisimeto. Sus restos fueron depositados en el Panteón Nacional de Venezuela, donde descansan desde el 24 de julio de 1911, convirtiéndose en un símbolo de la memoria patriótica para varias generaciones.
Distinciones
Entre las condecoraciones y distinciones que obtuvo destacan la Orden de los Libertadores de Venezuela y el escudo que simboliza el busto del Libertador, emblemas que recogen su impronta en la historia nacional.
Legado epónimo El Estado Lara recibió su nombre como símbolo cívico por un decreto de la Asamblea Legislativa en 1881, y la región rinde homenaje a su figura en espacios públicos y vías de alto tránsito. En Barquisimeto, la Plaza Jacinto Lara se ubica entre la iglesia de San Francisco y el Ateneo, junto a la avenida que atraviesa la ciudad y al Aeropuerto Internacional Jacinto Lara, que llevan su nombre para recordar su memoria.
Homenajes urbanos En Valencia, la principal avenida que separa las zonas norte y sur fue bautizada como Avenida Lara, en reconocimiento a su labor libertaria. El Liceo Jacinto Lara, ubicado en el municipio Palavecino, mantiene una tradición cívica al realizar desfiles y actos escolares para honrar su trayectoria.
Honores en otros países En Lima, la memoria de Lara se conserva mediante un busto en el Panteón de los Próceres, así como una avenida y una calle en el distrito de San Isidro. En el santuario de Ayacucho, una estatua de bronce acompaña el monumento conmemorativo de la batalla, recordando su papel en la gesta peruana.