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Javier Solana

Nombre completo Javier Solana
Descripción Político español
Fecha de nacimiento 14-07-1942
Lugar de nacimiento
Nacionalidad España
Ocupaciones físico, diplomático, político, catedrático, profesor universitario
Grupos Fundación Alternativas
Idiomas español
EsposasConcepción Giménez
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Francisco Javier Solana y de Madariaga, nacido en Madrid el 14 de julio de 1942, es una figura decisiva en la historia reciente de España y de la diplomacia europea. Su trayectoria ha abarcado la actividad académica y docente, la gestión cultural y una destacada labor en organismos e instituciones internacionales. A lo largo de las décadas ha sabido combinar visión estratégica, prudencia institucional y capacidad de consenso, desplazándose entre la esfera nacional y los escenarios de la gobernanza global con una voz reconocible y seria.

Javier Solana — Imagen principal
Firma de Javier Solana

Francisco Javier Solana y de Madariaga, nacido en Madrid el 14 de julio de 1942, es una figura decisiva en la historia reciente de España y de la diplomacia europea. Su trayectoria ha abarcado la actividad académica y docente, la gestión cultural y una destacada labor en organismos e instituciones internacionales. A lo largo de las décadas ha sabido combinar visión estratégica, prudencia institucional y capacidad de consenso, desplazándose entre la esfera nacional y los escenarios de la gobernanza global con una voz reconocible y seria.

Biografía

Proviene de una familia vinculada a la educación y al pensamiento público, lo que marcó desde la infancia una sensibilidad por la cultura y la ciencia. Su formación inicial se orientó hacia las Ciencias Físicas, culminando con una licenciatura obtenida en la Universidad Complutense y un doctorado en Ciencias Físicas. Durante los años que pasó en Estados Unidos, auspiciados por una beca Fulbright, participó activamente en debates sociales y culturales y asumió responsabilidades de liderazgo en una asociación de estudiantes extranjeros, experiencia que le dio una primera experiencia de gestión y coordinación de equipos.

Regresó a España en 1971 y se integró como profesor asociado de física del estado sólido en la Universidad Autónoma de Madrid, un periodo que le permitió consolidar un perfil académico sólido y que le condujo a obtener la cátedra en la Universidad Complutense de Madrid en 1973. En esa etapa dejó tras de sí un cuerpo amplio de publicaciones científicas que superó las treinta referencias, reflejo de su dedicación a la investigación. Su vínculo con la vida universitaria se mantuvo activo hasta 1980, cuando decidió orientar sus esfuerzos hacia la agenda política y pública; por entonces ya entraba en circuitos de deliberación y encuentros de carácter privado que enriquecían su visión internacional.

La trayectoria de Solana en la esfera política comenzó a cobrar forma a finales de la década de los sesenta, cuando se integró en la Coordinación Democrática de Madrid como representante del PSOE, entonces clandestino. En 1974 participó en el congreso de Suresnes, un hito en la renovación de la izquierda española que buscaba un fortalecimiento de las nuevas generaciones frente a esquemas del exilio. Posteriormente, en el marco del XXVII Congreso Federal del PSOE (finales de 1976), asumió la responsabilidad de organización y prensa de la Dirección, un cargo que prolongó durante varios años y que lo situó como aliado cercano de Felipe González. En 1977 formó parte de la Cámara como diputado del PSOE, iniciando una trayectoria parlamentaria que integraría la gestión de gobiernos y la interlocución con otros poderes del Estado.

Gobiernos de Felipe González

Con la consolidación de una mayoría absoluta del PSOE tras las elecciones de 1982, Solana fue designado para encabezar el Ministerio de Cultura, cargo que ejerció durante el periodo 1982-1988. Posteriormente asumió la cartera de Educación y Ciencia (1988-1992), y más adelante la de Asuntos Exteriores (1992-1995). Paralelamente, entre 1985 y 1988 desempeñó el rol de portavoz del Gobierno. Estas designaciones se produjeron dentro de gobiernos de Felipe González, y su desempeño caracterizó una gestión centrada en la promoción de la modernización educativa y cultural y en la consolidación de la proyección exterior de España.

A lo largo de trece años en estas responsabilidades, Solana cultivó una reputación de persona reservada y hábil en el plano de la diplomacia. Su trayectoria se destacó por evitar el blandir de escándalos y por mantener una presencia sobria frente a las turbulencias que acompañaron a los últimos años de la etapa socialista, incluida la controversia vinculada a las operaciones de seguridad internas frente a grupos violentos. Hacia finales de 1995 ya era el único ministro del primer Gobierno de González que permanecía en funciones, lo que dio lugar a especulaciones sobre su posible continuidad o eventual reemplazo hacia nuevos horizontes, antes de que su ruta profesional se orientara hacia la escena internacional.

Ámbito político

La llegada de Solana a la actividad pública tras el periodo de transición democrática se plasmó en su ingreso en la Coordinación Democrática de Madrid, donde representó al PSOE y dio continuidad a un proyecto político orientado hacia la apertura institucional y la modernización. Su desempeño en el Congreso y su papel en los foros internos del partido le permitieron tejer alianzas y comprender mejor la complejidad de la cooperación entre fuerzas políticas, ámbitos regionales y la compleja estructura de un país que buscaba consolidarse dentro de una Europa en proceso de integración.

La participación de Solana en hitos como el Congreso de Suresnes y su presencia decisiva en el XXVII Congreso Federal del PSOE consolidaron un perfil de gestor de cambios y un estrecho vínculo con la dirigencia de la época. A partir de esa experiencia, su visión de la política exterior y de la responsabilidad institucional fue moldeando un recorrido que lo llevó a ocupar cargos de mayor relieve y a acercarse, cada vez más, a la arena multilateral y a la coordinación de políticas a escala continental.

Ámbito internacional

El 5 de diciembre de 1995 Solana fue escogido para liderar la OTAN, sucediendo a Willy Claes tras un episodio de corrupción que afectó la dirección anterior. Su llegada a la Secretaría General sorprendió a muchos, dado que había expresado críticas previas a la Alianza y había promovido ideas que desaconsejaban su papel de liderazgo en defensa. Este giro generó un debate público sobre la continuidad de las posiciones del PSOE respecto a la alianza. En 1986, España celebró un referéndum sobre su permanencia en la OTAN, resultado que apoyó la postura del gobierno y de Solana hacia la integración en el marco de la seguridad colectiva.

Durante su gestión al frente de la OTAN, se vivieron momentos decisivos, entre ellos la intervención en Kosovo, que se llevó a cabo sin la aprobación explícita del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y que estuvo justificada por motivos humanitarios ante la amenaza de limpieza étnica en la región. Este episodio provocó críticas y debates sobre la legalidad y las consecuencias de la acción militar, al tiempo que marcó un antes y un después en la actuación de la Alianza en conflictos regionales. En octubre de 1999, Solana dejó la Jefatura de la OTAN y fue sucedido por George Robertson.

Posteriormente, Solana asumió la presidencia del Consejo de la Unión Europea y, desde octubre de 1999 hasta noviembre de 2009, ejerció como Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. En este rol, se convirtió en la principal figura de la diplomacia de la Unión, llevando la voz del bloque en foros internacionales y negociaciones de alto nivel, al tiempo que el marco institucional de la Unión evolucionaba para incorporar un nuevo diseño institucional tras el Tratado de Lisboa. Sus gestiones se cruzaron con una etapa de redefinición de las competencias de la política exterior y de seguridad de la Unión, en la que el cargo pasó a convivir con las funciones de la Comisión Europea y a figurar entre las figuras claves de la identidad comunitaria en política internacional.

La experiencia europea de Solana se enmarca en una etapa de cambios normativos, en la que el proyecto político comunitario buscaba una mayor coherencia entre sus instrumentos; el Tratado Constitucional, que no prosperó, abrió el camino para que el Tratado de Lisboa, vigente a partir de 2007, redefiniera la figura del alto representante y su relación con la Comisión y el Consejo. En esas pugnas institucionales, la agenda española y la visión de Solana buscaban consolidar una voz unificada y cohesionada de la Unión en el exterior, a la vez que se superaban tensiones entre Estados miembros, en particular con potencias históricas y actores emergentes.

En el plano de la política exterior estadounidense, la Unión Europea, con Solana a la cabeza, advirtió en 2003 que cualquier invasión de Irak requería pruebas definitivas y la autorización del Consejo de Seguridad; Solana enfatizó que la legitimidad de una acción militar depende de la aprobación de las Naciones Unidas, al tiempo que se hacía evidente que el análisis compartido por la Unión debía estar sustentado por evidencias concluyentes. Años después, en un artículo de opinión, Solana sostuvo que las bases de esa acción se habían gestado con anterioridad a los atentados del 11 de septiembre de 2001, lo que generó un debate sobre las motivaciones y las advertencias previas a la intervención. En 2007, Solana apoyó con firmeza la independencia de Kosovo frente a Serbia, postura que, sin embargo, no recibió un reconocimiento uniforme entre los Estados miembros de la Unión. Tampoco respaldó iniciativas que pretenden separar o modificar la integridad de otros estados, como Abjasia en relación con Georgia o el País Vasco dentro de España.

El 5 de julio de 2009 Solana anunció que no extendería su mandato como Alto Representante, y la responsabilidad pasó a Catherine Ashton, quien asumió las atribuciones previstas por el Tratado de Lisboa. Este cambio marcó una transición en la dirección de la política exterior común y el liderazgo diplomático de la Unión en un periodo de mayor complejidad geopolítica y de redefinición institucional.

Actividad posterior

Aun fuera de la órbita institucional europea, Solana no abandonó su mirada europeísta. En 2012 firmó un manifiesto promovido por Ulrich Beck y Daniel Cohn-Bendit que abogaba por una reconstrucción de Europa desde la base, es decir, fortaleciendo la ciudadanía y los proyectos cívicos en el marco comunitario. Más adelante, en 2017, firmó junto a un grupo de intelectuales un documento que pedía la renovación de la Unión Europea para enfrentar los desafíos contemporáneos y renovar su legitimidad ante la ciudadanía. Este compromiso público reafirma su interés por una Europa más integrada y con capacidades de respuesta ante las crisis.

En 2018, la entrada de Solana fue denegada por Estados Unidos, tras un viaje realizado a Irán. Este hecho mostró la persistencia de su perfil crítico hacia determinadas políticas internacionales y su capacidad para seguir generando debate a partir de su trayectoria. En julio de 2019, fue elegido de manera unánime presidente del Real Patronato del Museo del Prado, una institución que la vida pública española valora como referencia de la cultura y la historia del país. En marzo de 2020 se dio a conocer que había contraído COVID-19 y que recibió atención en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid; tras casi un mes de hospitalización, recibió el alta y continuó incorporándose a actividades convalecientes. En febrero de 2021 participó en un coloquio organizado por la Fundación Alternativas sobre la relación entre Estados Unidos y China y sus retos para la Unión Europea, evento en el que Solana actúa como patrono y participante activo.

Premios

La trayectoria de Solana ha sido reconocida con numerosos galardones. En 2007 recibió el Premio Carlomagno, con el que la ciudad de Aquisgrán distingue a personalidades que muestran dedicación a la unidad y al progreso de Europa, en reconocimiento a su labor en favor de la paz y la cooperación regional. En 2010 obtuvo el Premio Ewald von Kleist durante la conferencia de seguridad de Múnich, concedido a quienes han contribuido de manera extraordinaria a la promoción de la paz y la resolución de conflictos en el ámbito internacional.

Distinciones

La trayectoria de Solana ha sido honrada con numerosas condecoraciones y órdenes de diferentes países. En 2010 fue nombrado Caballero de la Orden del Toisón de Oro, una distinción histórica y de gran relieve en el panorama diplomático, en reconocimiento a su labor como mediador y líder en la política exterior. En años previos recibió la Caballería Gran Cruz de la Orden de Carlos III, y en 2000 la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica; asimismo, en 1996 fue galardonado con la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio. Entre otras condecoraciones, figura la Caballería Gran Cruz de la Orden de San Miguel y San Jorge del Reino Unido (2000) y la Gran Cruz de la Orden de mérito de la República Federal de Alemania (2007). También recibió la Cruz de la Orden del Mérito de la República de Polonia (2005) y fue condecorado como Comendador de la Orden del Gran Duque Gediminas de Lituania (2005). En 2010 recibió la Gran Cruz de la Orden de Cristo de Portugal y fue distinguido como Caballero de la Orden del Toisón de Oro por Georgia (2010).

Otras distinciones

  • Premio Carlomagno en 2003.
  • Premio Vision for Europe, otorgado por una fundación europea.
  • Premio Statesman of the Year del EastWest Institute (EWI) en 2003.
  • Premio Wateler Peace del Instituto Carnegie (2006).
  • Medalla de Paz a Través del Diálogo, concedida por una conferencia de seguridad internacional (2007).
  • Medalla Manfred Wörner del Ministerio de Defensa de Alemania (2002).
  • Premio de la Paz de la Asociación de Naciones Unidas para Niños (2008).
  • Premio Extraordinario del Ministerio de Defensa de España (2009).
  • Premio Convivencia de la Fundación Manuel Broseta (2009).
  • Premio Carlos V de la Academia Europea de Yuste (2010).
  • Premio Ewald von Kleist de la Conferencia de Seguridad de Múnich (2010).
  • Doctorado honoris causa en Ciencias Políticas por la London School of Economics (LSE).

Vídeo sobre Javier Solana