Jerónimo Suñol
| Nombre completo | Jerónimo Suñol |
|---|---|
| Descripción | Escultor español |
| Fecha de nacimiento | 13-12-1839 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 16-10-1902 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | escultor |
| Grupos | Real Academia de Bellas Artes de San Fernando |
| Idiomas | español, catalán |
Ayúdanos a mejorar VidaIcónica escribiéndonos desde la página de contacto.
Jerónimo Miguel Suñol y Pujol fue un escultor español cuyo nombre simboliza la consolidación del realismo en la escultura del siglo XIX y cuyos encargos municipales y religiosos dejaron huella en ciudades como Barcelona y Madrid. Nacido en Barcelona en 1839 y fallecido en Madrid en 1902, su trayectoria abarcó desde talleres formativos de origen humilde hasta commissions de gran envergadura, que consolidaron su prestigio y el de la escultura catalana a nivel nacional e internacional.
Jerónimo Miguel Suñol y Pujol fue un escultor español cuyo nombre simboliza la consolidación del realismo en la escultura del siglo XIX y cuyos encargos municipales y religiosos dejaron huella en ciudades como Barcelona y Madrid. Nacido en Barcelona en 1839 y fallecido en Madrid en 1902, su trayectoria abarcó desde talleres formativos de origen humilde hasta commissions de gran envergadura, que consolidaron su prestigio y el de la escultura catalana a nivel nacional e internacional.
Biografía
Desde sus primeros años, Jerónimo Suñol recibió educación artística en la Escuela de la Lonja de Barcelona, un semillero de talento que le permitió trazar las bases de su oficio. Su aprendizaje se completó en talleres técnicos, primero en el taller de un imaginero llamado Passavell y, de manera decisiva, en el entorno de los hermanos Venancio y Agapito Vallmitjana, figuras claves de la escultura catalana de la época. En esa etapa germinó un dominio del volumen y la plasticidad que nacería como rasgo característico de su obra.
En 1858 obtuvo una beca para estudiar en Roma, ciudad que se convertiría en su escenario formativo y donde estableció un círculo vital de amistades y vínculos afectivos. En esa ciudad contrajo matrimonio con Adela Rossi Orsini, con la que procreó dos hijas, y su vida se cruzó con los debates y tensiones propias de la Unificación italiana. Durante su estadía, la proximidad de la lucha política y militar lo llevó a vivir un episodio de peligro al ser confundido con un garibaldino, lo que casi le cuesta la vida, una experiencia que marcó de manera profunda su mirada sobre la historia y la humanidad que quería plasmar en la piedra.
En Roma halló también influencias y vínculos que enriquecerían su trayectoria; la amistad con Mariano Fortuny y su círculo aportaron una base cultural que cruzaría sus futuros proyectos. En ese periodo emergió una de sus piezas más reconocidas: Dante, una escultura que le valió la medalla de plata en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1864 y que lo situó en el radar de los coleccionistas y los museos. Versiones de Dante se conservaron en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, junto a otros trabajos suyos de temática figurativa, y el retrato del propio artista realizado por Fortuny también circundó ese entorno artístico. El yeso original y otra versión de la obra en bronce encontraron su lugar en el Museo del Prado, consolidando así la presencia de Suñol en los circuitos museísticos de la península.
Entre otras producciones de esa etapa temprana destaca Himeneo, obra que le otorgó otra distinción en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1866. A partir de estas consignas, su trayectoria dejó de estar ligada exclusivamente a la formación y se orientó hacia una actividad profesional que combinaría la estatua pública, el arte religioso y encargos señoriales para la decoración de palacios y espacios institucionales.
Al regresar de Roma, Suñol fijó su residencia en Barcelona en 1875 y, con el tiempo, también asentó su taller en Madrid. En estas ciudades llevó a cabo una labor extensa, dedicada a la estatuaria de gran formato, a la escultura sacra y a la realización de obras de relieve para obras públicas y privadas. Su presencia en el terreno artístico coincidió con un auge de la escultura catalana que se extendía por toda España y que buscaba nuevos escenarios para su crecimiento, exportando piezas a otros países y enriqueciendo un lenguaje formal caracterizado por la claridad de línea y la severidad de la forma.
En 1882 ingresó como académico de número en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, una distinción que simbolizó el reconocimiento institucional de su trayectoria y su contribución a las artes. A lo largo de su vida, cultivó una notable nómina de discípulos o colaboradores, entre los que destacan Aniceto Marinas, Antonio Parera, Pagés Serratosa, Medardo Sanmartí y Cipriano Folgueras, quienes heredaron su manejo del volumen y su gusto por la figura humana como eje central de la narrativa escultórica.
La figura de Suñol ha sido vista como un representante destacado de la expansión productiva de los escultores catalanes durante el siglo XIX, capaz de llevar su arte a lo largo de España y a escenarios extranjeros, manteniendo un eje estilístico próximo al realismo de la última etapa del siglo. En su entorno familiar, la relación con la familia Batlló a través de su hermana Dolores —quien contrajo matrimonio con Domingo Batlló— conecta a Suñol con la dinastía propietaria de Can Batlló. Su sobrino, Romano Batlló y Suñol, fotógrafo de oficio, llegó a heredar el taller y a conservar un archivo de imágenes que documenta su actividades. Parte importante de estas colecciones terminó integrándose a los Museos de Arte de Barcelona, enriqueciendo el patrimonio público con testimonios de su trabajo y el de su linaje cercano.
Entre sus proyectos finales figura la escultura dedicada al marqués de Salamanca, encargo que remata su extensa trayectoria. Madrid fue también el escenario de su deceso, ocurrido en 1902, cuando aún no había concluido la figura femenina inspirada en la novela Nana de Émile Zola, un indicio de la continua experimentación que caracterizó su labor y su capacidad para afrontar temas contemporáneos a través de la forma escultórica.
Obras
- Dante pensativo, conservada en el Museo del Prado, Madrid, 1864.
- Himeneo, pieza que le reportó reconocimiento en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1866.
- Petrarca, otro ejemplo de su interés por figuras literarias y plásticas de la Antigüedad y la modernidad.
- Mausoleo de Leopoldo O'Donnell, ubicado en la iglesia de Santa Bárbara de Madrid, 1870.
- Urna funeraria de Mariano Álvarez de Castro, en la Iglesia de San Félix de Gerona, 1880.
- Monumento a Colón en Madrid (1885), réplica en bronce de la misma figura para Central Park de Nueva York (1892).
- Monumento a Pedro Duro en La Felguera, Asturias (1895).
- San Francisco Javier, en el Santuario de Javier, Navarra (1900).
- Monumento al marqués de Salamanca, Madrid (1902).
- San Pedro y San Pablo, en la basílica de San Francisco el Grande, Madrid.
- Decoración del reloj del Banco de España en Madrid.
- Escalinata y diversas esculturas del Palacio de Linares en Madrid.
Premios y reconocimientos
- En 1867 recibió, de la Reina Isabel II, la medalla de primera clase al mérito por su obra Himeneo, en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1866.
- Fue condecorado con la Gran Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica, en 1889.
- Con motivo del 1.er Centenario de los Estados Unidos, obtuvo una Mención Especial en la Exhibición Internacional de Filadelfia de 1876.
- Ingresó como Académico de número en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1878.
- En la Exposición Nacional de Bellas Artes, su pieza Dante llevó a Isabel II a concederle un premio en 1865.
- En la Exposición Universal de París de 1867 recibió, en la disciplina de Escultura, el tercer premio por Himeneo.
- Su trayectoria formó parte de un conjunto de proyectos y modelos que resultaron reconocidos, y su criterio fue solicitado para evaluar las obras de otros artistas, destacando su autoridad en el campo.