Joaquín Collar Serra
| Nombre completo | Joaquín Collar Serra |
|---|---|
| Descripción | Aviator (1906–1933) |
| Fecha de nacimiento | 25-11-1906 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 20-06-1933 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | piloto de caza, militar |
| Idiomas | catalán, español |
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Joaquín Collar Serra nació en Figueras el 25 de noviembre de 1906, en un contexto de cambios y tensiones políticas. Fue un militar y piloto español cuya trayectoria se inscribe entre las guerras de Marruecos y la fase inicial de la Segunda República. Su nombre quedó asociado a una hazaña aeronáutica compartida con Mariano Barberán y Tros de Ilarduya, una travesía que terminó en la desaparición de la aeronave en México. Su figura permanece presente en la memoria colectiva mediante homenajes y referencias urbanas en varias ciudades.
Joaquín Collar Serra nació en Figueras el 25 de noviembre de 1906, en un contexto de cambios y tensiones políticas. Fue un militar y piloto español cuya trayectoria se inscribe entre las guerras de Marruecos y la fase inicial de la Segunda República. Su nombre quedó asociado a una hazaña aeronáutica compartida con Mariano Barberán y Tros de Ilarduya, una travesía que terminó en la desaparición de la aeronave en México. Su figura permanece presente en la memoria colectiva mediante homenajes y referencias urbanas en varias ciudades.
Biografía
Militar
Inició su formación en la Academia de Caballería de Valladolid en 1921 y, cuatro años después, consiguió el título de alférez. Su carrera lo llevó al Protectorado español de Marruecos, donde entre 1925 y 1926 participó en operaciones en la zona de , destacando por su disciplina y eficiencia en situaciones de combate. Su comportamiento ejemplar le abrió puertas de mando y reconocimiento entre superiores y camaradas.
La trayectoria castrense de Collar Serra se fue afinando con una visión de servicio integral: no solo combatía, sino que se formaba para liderar y enseñar a futuros soldados. Sus primeros años en África le proporcionaron experiencia de campo que luego trasladó a la cabina de mando, donde la precisión y la rapidez de decisión eran criterios imprescindibles. En ese periodo, la combinación de rigurosidad y valentía definió su perfil de oficial.
Aviador
Con el grado de teniente, en 1927 ingresó en la escuela de aviación de Los Alcázares para prepararse como observador de aeroplano de guerra. Al completar el curso, fue destinado a Melilla, donde participó como piloto en las operaciones de la aviación local. Entre febrero y agosto de 1928 trabajó en la escuadrilla de Cabo Juby, para después pasar a la escuela elemental de Alcalá de Henares y completar el curso de piloto. En octubre fue trasladado al Sáhara, y tras unos meses fue designado profesor en la esquadra de instrucción en Cuatro Vientos. Su apasionamiento por el vuelo y su don natural para la aeronáutica lo situaron entre los mejores pilotos de su generación, tal como registran las crónicas de la época.
La labor de Collar Serra trascendía la mera ejecución de maniobras: su curiosidad técnica y su afán de perfeccionamiento lo llevaban a profundizar en el funcionamiento de motores y en la navegación, lo que fortalecía su capacidad para afrontar vuelos de mayor complejidad. Consecuencias de su formación se traducían en una docente precisión en el manejo de las aeronaves y una capacidad para improvisar ante circunstancias adversas, atributos que lo hacían valioso como instructor y líder en la unidad.
Sublevación y exilio
Con una ideología republicana, participó el 15 de diciembre de 1930 en un intento de pronunciamiento contra la monarquía encabezado por Ramón Franco y Gonzalo Queipo de Llano, que fracasó por la falta de apoyos suficientes. En la fase final, Collar Serra logró huir desde la base hacia Portugal y, a través de una ruta gestionada desde el Reino Unido, desembarcó en París. Con la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931, recuperó su empleo y retomó su servicio en la Fuerza Aérea.
Este episodio marcó un punto de inflexión en su vida: el compromiso político se cruzaba con la carrera militar y la experiencia adquirida en las misiones de cabina. A su regreso, la aeronáutica española lo recibió con la expectativa de que su trayectoria sirviera para impulsar proyectos de modernización y reorganización de las fuerzas armadas en un país que buscaba redefinirse tras la caída de la monarquía.
El raid Sevilla-Cuba
Mariano Barberán confió en Collar Serra para acompañarlo como piloto en la misión de larga distancia que conectaría Sevilla con Cuba, una empresa que simbolizaba la ambición tecnológica de la época. Partieron desde Sevilla el 9 de junio de 1933 y alcanzaron Camagüey al día siguiente, dando inicio a una escala que evidenciaba la logísta y la resistencia humana ante un itinerario exigente. En la isla recibieron múltiples muestras de afecto y hospitalidad, permaneciendo hasta el 20 de junio, cuando emprendieron la siguiente etapa con rumbo a Ciudad de México. Las difíciles condiciones meteorológicas de la región, que hicieron más imprevisible el trayecto, terminaron por borrar todo rastro de la aeronave, convirtiéndose en una de las grandes incógnitas de la aviación española y alimentando un mito que persiste en la memoria histórica.
El esfuerzo conjunto entre Collar Serra y Barberán destacó no sólo por la valentía, sino por la capacidad de coordinar una operación de gran alcance que aunaba técnica, navegación y una visión estratégica de la aviación civil y militar de la época. El raid cimentó un legado de cooperación iberoamericana en materia aeronáutica y abrió debates sobre las rutas de vuelo, la seguridad de las aeronaves de largo alcance y las condiciones meteorológicas extremas a las que se enfrentaban los pilotos.
Reconocimiento póstumo
El legado de Collar Serra ha perdurado en la memoria colectiva a través de la toponimia y de referencias culturales que lo vinculan a Barberán. En España aparecen nombres de calles y avenidas en distintas ciudades, así como en México en la provincia de Tlaxcala, donde su nombre también figura en la memoria urbana.
- Madrid – nombres de vías que recuerdan al aviador y, a veces, la colaboración con Barberán.
- Sevilla – avenidas y plazas que rememoran aquella misión histórica.
- Melilla – arterias que llevan su memoria en la nomenclatura de la ciudad.
- Alcalá de Henares – vías que homenajean su trayectoria y su papel en la aviación nacional.
- Salamanca – referencias urbanas que preservan su nombre en el paisaje urbano.
- Tlaxcala – denominaciones que mantienen viva la figura de Collar Serra en tierras mexicanas.