John Wesley
Información general
| Nombre completo | John Wesley |
|---|---|
| Nombre nativo | John Wesley |
| Descripción | Reformadores de la iglesia |
| Fecha de nacimiento | 17-06-1703 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 02-03-1791 |
| Nacionalidad | Reino de Gran Bretaña |
| Ocupaciones | Methodist pastor, diarista, filósofo, traductor, escritor de himnos, misionero, sacerdote, escritor, teólogo, abolicionista |
| Idiomas | alemán, inglés, latín, griego |
| Hermanos | Mehetabel Wright, Charles Wesley, Samuel Wesley |
| Esposas | Mary Vazeille |
Este perfil presenta la vida de John Wesley, destacado clérigo británico nacido en la pintoresca localidad de Epworth, en Inglaterra, el 17 de junio de 1703, y fallecido en Londres el 2 de marzo de 1791. Su trayectoria, marcada por la profunda convicción religiosa y un temprano impulso misionero, lo colocó entre las figuras decisivas del cristianismo anglicano, cuyo legado cristalizó en un movimiento de renovación espiritual que trascendió fronteras.
Vida y obra
Primeros años
John fue el decimoquinto de diecinueve hijos nacidos de Samuel Wesley y Susana Wesley, de los cuales nueve murieron durante la infancia. Su padre ejercía como predicador y su madre destacaba por una inteligencia y piedad extraordinarias. Su educación estuvo íntimamente ligada a la Biblia: la familia se reunía para relatar pasajes sagrados en el hogar y, cuando había oportunidad, vestían a los menores con sus mejores ropas para enseñarles a leer las Escrituras. Este ambiente formativo sembró en John una devoción que se fue afianzando a lo largo de su juventud.
Gran Bretaña, en aquella época, vivía bajo contrastes severos: la pobreza empujaba a muchos a la mendicidad y a la indefensión, mientras enfermedades y pestes golpeaban con frecuencia. En ese contexto, un grupo de personas sensibles al dolor ajeno buscó extender la misión de la Iglesia más allá de sus muros, asumiendo con cercanía el cuidado de quienes carecían de apoyo.
Entre sus años de formación, Wesley estudió primero en la escuela de Charterhouse y luego se matriculó en Oxford, donde concluyó sus estudios en 1726. En la última etapa de su vida universitaria se convirtió en un capitán de ideas: cofundó, junto con otros jóvenes, el llamado Club Santo, que reunía a estudiantes de temperamento serio y compromiso religioso. A la cabeza de este grupo se encontraba Wesley, al que acompañaban George Whitefield y sus hermanos Charles Wesley y otros compañeros. Sus prácticas eran rigurosas: ayunos, oraciones y un plan de lectura bíblica que buscaba profundizar la experiencia espiritual. Aunque la experiencia religiosa se fue consolidando durante sus años universitarios, no fue hasta años después, al estudiar las obras de Lutero, cuando halló la plenitud de la fe que buscaba.
Un episodio marcado por la memoria ocurrió cuando tenía seis años, el 9 de febrero de 1709. Un incendio consumió la rectoría y, en un momento crítico, las llamas obligaron a una heroica evacuación. Mientras la casa ardía, sus padres lograron sacar a los demás hijos, salvo John, que quedó atrapado en un piso superior. Un feligrés, alzando a otro hombre, lo rescató de forma milagrosa. Más tarde, Wesley aludió a este suceso como “un tizón arrancado del fuego” y lo citó de un pasaje bíblico; la experiencia dejó una huella imborrable en su visión del favor divino y del destino personal.
Educación
En junio de 1720 Wesley ingresó en la Christ Church de Oxford y obtuvo su grado tras completar el ciclo académico cuatro años después. Fue ordenado diácono el 25 de septiembre de 1725, un paso necesario para ejercer como acompañante y tutor dentro de la institución. Durante ese año, comenzó a estudiar las obras de místicos y teólogos, explorando la profundidad del cristianismo antiguo y las ideas que guiaron el renacimiento espiritual del siglo XVIII.
Durante su juventud universitaria, conoció obras como las de Thomas à Kempis y Jeremy Taylor, y se interesó por la mística cristiana, lo que le llevó a profundizar en las verdades que sustentaban el despertar religioso de aquella época. Sus lecturas sobre William Law y obras de devoción lo impulsaron a buscar una vida más íntegra, con una disciplina estricta y una conducta que buscaba la humildad y la santidad. En aquel marco, Wesley adoptó una vida de severa rigurosidad: estudio de las Escrituras, cumplimiento estricto de sus deberes religiosos y una práctica de limosnas para sostener a los necesitados. Su objetivo era vivir santidad interior y exterior, como señal de fe auténtica.
En marzo de 1726 fue elegido por unanimidad para formar parte del Lincoln College de Oxford, lo que le otorgaba una habitación académica y un salario. Mientras elevaba su formación, impartía lecciones de griego, exponía el Nuevo Testamento y moderaba debates universitarios. Sin embargo, un llamado al ministerio empezó a ocupar un lugar central en su trayectoria. En agosto de 1727, tras concluir su maestría, regresa a Epworth para apoyar al párroco vecino de Wroot. Fue ordenado sacerdote el 22 de septiembre de 1728 y ejerció como pastor durante dos años antes de regresar a Oxford en noviembre de 1729, a petición del Rector del Lincoln College y para conservar su estatus de fellow joven.
Club Sagrado
Durante la ausencia de Wesley, Charles Wesley se inscribió en Christ Church y, junto a dos compañeros, formó un reducido círculo para estudiar y cultivar una vida cristiana dedicada. A su regreso, John asumió la conducción del grupo, que creció en número y en intensidad. El grupo se reunía cada día, de seis a nueve, para orar, entonar salmos y estudiar el griego del Nuevo Testamento. Oraban cada hora y dedicaban minutos a una virtud particular a lo largo del día. Su participación en la vida eclesiástica permaneció modesta, con asistencia dominical; practicaban ayunos los miércoles y los viernes hasta las tres de la tarde. Esta comunidad se convirtió en una referencia para los peregrinos de la piedad en la universidad.
En 1730 comenzaron a visitar a los presos y a cuidar de los deudores encarcelados, a la vez que daban apoyo a los enfermos. Enfrentaron, no sin resistencias, la calificación de “entusiastas” que recibían por su fervor; incluso se les llegó a llamar “Holy Club” en tono de burla. Fue en ese periodo cuando el término Metodista empezó a circular, a raíz de un panfleto anónimo de 1732 que describía a Wesley y su grupo como los “Oxford Methodists”. A pesar de la sombra de la crítica, el grupo trabajaba por una santidad interior que acompañara la piedad externa. Wesley elaboró un conjunto de “Preguntas generales” en 1730, que luego creció en 1734 hasta convertirse en una especie de diario detallado de su vida, con registros hora por hora y una escala para medir su devoción. En una carta a su padre, afirmó que la prueba de la auténtica fe era la capacidad de sostener la integridad ante la mirada de la congregación; para él, la salvación pasaba por esa fidelidad íntima.
Viaje a Savannah, Georgia
El 14 de octubre de 1735, Wesley y su hermano Charles partieron desde Gravesend, camino a Savannah, en la colonia de Georgia, invitado por James Oglethorpe, fundador de la colonia en 1733. El objetivo era dirigir la parroquia de Savannah y liderar una comunidad recién establecida, diseñada según el plan de Oglethorpe. En aquella travesía, los Wesley conocieron a colonos moravos, cuyo piedad profunda y su espiritualidad vivida basadas en el pietismo influenciaron notablemente a John. Una tormenta desafió la totalidad de su viaje, pero los moravos respondieron con himnos y oración serena, lo cual dejó en Wesley una honda sensación de admisión ante una fuerza interior que él aún no dominaba.
La llegada a la colonia ocurrió en febrero de 1736, cuando Wesley se presentó ante la comunidad como un clero que veía la misión de Georgia como una oportunidad para revivir prácticas del cristianismo primitivo en un entorno rudimentario. Aunque su prioridad inicial era la evangelización de los pueblos nativos, la escasez de clérigos locales limitó su labor principalmente a los colonos europeos de Savannah. Su esfuerzo sí dio frutos: reunió a un grupo de creyentes que se congregaba en diversas asociaciones religiosas de pequeña magnitud, que buscaban acompañar a la gente más necesitada. También incrementó la asistencia a los servicios litúrgicos y a la comunión durante el tiempo que ocupó la parroquia.
Sin embargo, el ejercicio pastoral en Georgia estuvo cargado de controversias. Wesley se enamoró de una joven llamada Sophia Hopkey, y se debatió entre la vocación misionera y la posibilidad de un matrimonio cercano. Sus esfuerzos por mantener la consagración clerical le llevaron a aplicar estrictamente las reglas de la liturgia anglicana, y negó la Comunión a Sophia cuando ella no comunicó con antelación su participación. Este episodio desencadenó enfrentamientos judiciales que agudizaron las tensiones. En diciembre de 1737, Wesley decidió abandonar la colonia y regresar a Inglaterra.
Entre las aportaciones más destacadas de este periodo figura la Colección de Salmos e Himnos, que se publicó en Georgia y que se considera como el primer himnario anglicano impreso en América. El volumen incluía además varios himnos traducidos del alemán, lo que marcó un hito en la historia litúrgica de la región y abrió paso a futuras publicaciones en el continente.
La "Experiencia Aldersgate" de Wesley
De regreso en Inglaterra, Wesley atravesó una etapa de abatimiento y se dejó guiar por la influencia de los moravos. En ese marco, recibió el consejo del joven misionero moravo Peter Boehler, quien se encontraba temporalmente en tierras británicas mientras esperaba permiso para partir hacia Georgia. El 24 de mayo de 1738, durante una reunión de los moravos en la calle Aldersgate, una lectura del prefacio de Lutero a la Epístola de los Romanos marcó un punto de inflexión en su vida y en su método ministerial. En esa misma semana, había quedado impresionado por un sermón de John Heylyn y, por la noche, el sonido del coro de la catedral de San Pablo cantando el Salmo 130 fortaleció su ánimo.
Escrita más tarde en su diario, la experiencia describe un cambio profundo: “a la tarde, sin buscarlo, acudí a una reunión en Aldersgate Street, donde alguien leía el prefacio de Lutero a los Romanos. Hacia las ocho y menos cuarto, mientras se explicaba la transformación operada en el corazón por la fe en Cristo, sentí que mi afecto por Él se encendía repentinamente. Comprendí que podía confiar en Cristo, y solo en Cristo, para la salvación, y tuve la certeza de que mis pecados, incluso los míos, habían sido perdonados y liberados de la condena de la ley.”
Este episodio, conocido como la Aldersgate Experience, reconfiguró el enfoque de Wesley hacia el ministerio: convirtió su fervor en un método más accesible y práctico para las personas comunes y fortaleció su convicción de que la fe viva era la clave para una vida cristiana auténtica. A partir de entonces, su labor se orientó a consolidar comunidades de creyentes que vivirían una experiencia de gracia pastoral y comunitaria, dando forma a lo que años después se conocería como un movimiento de renovación espiritual que trascendió fronteras y tradiciones.