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José María de Torrijos y Uriarte

Nombre completo José María de Torrijos y Uriarte
Nombre nativo José María de Torrijos
Descripción Militar español
Fecha de nacimiento 20-03-1791
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 11-12-1831
Nacionalidad España
Ocupaciones militar
Idiomas español
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José María Torrijos y Uriarte, nacido en la ciudad de Madrid, en 1791, formó parte de una estirpe dedicada al servicio de la Corona y a la administración pública. Su biografía se entrelaza con la lucha por la libertad y la Constitución, desde la Guerra de Independencia hasta el episodio trágico de Málaga que lo convirtió en símbolo de la resistencia ante el despotismo. Su vida, marcada por el coraje en el campo de batalla y por la constancia en las ideas liberales, ofrece una mirada profunda a una época de convulsiones políticas en España.

José María de Torrijos y Uriarte — Imagen principal

José María Torrijos y Uriarte, nacido en la ciudad de Madrid, en 1791, formó parte de una estirpe dedicada al servicio de la Corona y a la administración pública. Su biografía se entrelaza con la lucha por la libertad y la Constitución, desde la Guerra de Independencia hasta el episodio trágico de Málaga que lo convirtió en símbolo de la resistencia ante el despotismo. Su vida, marcada por el coraje en el campo de batalla y por la constancia en las ideas liberales, ofrece una mirada profunda a una época de convulsiones políticas en España.

Biografía

Infancia y juventud

Nació en Madrid el 20 de marzo de 1791, en una familia de funcionarios al servicio de la Monarquía. Su padre, Cristóbal Torrijos y Chacón, tenía raíces en Sevilla, mientras que su madre, María Petronila Uriarte y Borja, provenía de El Puerto de Santa María. El linaje familiar incluía, por parte de su abuelo, Bernardo de Torrijos, un miembro del Consejo Real y fiscal de la Real Chancillería de Granada. A consecuencia de su posición, Torrijos accedió a la corte a una edad temprana y, con apenas diez años, recibió la función de paje real. Su vocación se inclinó hacia lo militar y, a los trece años, ingresó en la Academia de Alcalá de Henares, especializándose en el arma de ingenieros.

Una anécdota de su infancia, recogida por la memoria familiar, sitúa una escena en Aranjuez durante una festividad real en la que el joven mostró una extraña fascinación por el estruendo de la artillería. El suceso dejó una impresión tan marcada que el propio monarca afirmó que aquella afición lo orientaría hacia la carrera de las armas, y, poco después, se le concedió la distinción de paje del rey, un honor que anticipó su trayectoria futura.

Guerra de la Independencia (1808-1814)

La década de la guerra contra la ocupación francesa dio inicio a su vida de combate el mismo día en que estalló la insurrección, el 2 de mayo de 1808, cuando acudió a la defensa de la capital junto a figuras como Daoiz y Velarde. En plena negociación con un general francés, Gobert, la agitación popular interrumpió la misión; Torrijos fue detenido, pero la intervención de un ayudante de campo de Murat salvó su vida y le permitió mantener su carrera militar. En aquel momento tenía diecisiete años y ya ostentaba el rango de capitán.

Después de ese episodio, participó activamente en la defensa de Valencia, así como en las campañas de Murcia y Cataluña, destacándose como uno de los pocos uniformados que, en tiempos de desorden, defendía con convicción los principios liberales de libertad e independencia. Su actitud le valió el reconocimiento de la causa liberal y se convirtió en un referente de la resistencia frente a las fuerzas absolutistas. En 1810, con apenas 19 años, alcanzó el grado de teniente coronel; fue herido y capturado por los franceses, pero logró escapar y retomar la lucha, ganándose la estima de ambos bandos que convivían en ese convulso conflicto. En las crónicas de la época se cita que incluso se le ofreció cambiar de bando y que participó bajo las órdenes del futuro duque de Wellington en la campaña que culminaría en la Batalla de Vitoria.

En el tramo final de la contienda, contrajo matrimonio con Luisa Carlota Sáenz de Viniegra en marzo de 1813; de esa unión nacieron hijos, de los cuales uno falleció poco después de nacer en 1815. Aun ante las pérdidas personales, Torrijos cerró la guerra con el grado de general de brigada, alcanzado con sólo 23 años, una muestra de su juventud prodigiosa convertida en liderazgo militar.

Pronunciamiento fallido y prisión (1817-1820)

Con Fernando VII restaurado y la Monarquía Absoluta impuesta en 1814, Torrijos ocupó cargos de responsabilidad, entre ellos la función de gobernador militar de Murcia, la ciudad portuaria de Cartagena y la provincia de Alicante, recibiendo en 1816 la gran cruz de San Fernando por su desempeño en la milicia. En ese periodo emergen las tramas conspirativas que buscaban devolver la Constitución de Cádiz a la vida política. En esa convinción, se adhirió a un movimiento liberal que compartía metas de reformas y que pronto se organizó en sociedades secretas, destacando una estructura que se denominó La Comunería, integrada por liberales que defendían la causa constitucional y se dividió entre un ala radical y los llamados comuneros constitucionales, en los que Torrijos participó activamente.

Entre las acciones clandestinas, Torrijos participó directamente en un pronunciamiento planificado por el también militar Juan Van Halen que debía desarrollarse en el territorio bajo su mando. Con el apoyo de su regimiento Lorena y con la colaboración de su amigo Juan López Pinto, se involucró en contactos con grupos liberales clandestinos. Pero la operación fue descubierta y Torrijos fue detenido el 26 de diciembre de 1817. Fue recluido primero en el castillo de Santa Bárbara en Alicante y luego en la cárcel de la Inquisición de Murcia. Durante dos años permaneció entre muros, mientras su esposa le llevaba papeles clandestinos ocultos en la ropa o en prendas de uso cotidiano, un detalle que ella misma describió más tarde. En 1818, Juan Van Halen consiguió fugarse de las prisiones del Santo Oficio.

El trienio liberal (1820-1823)

La caída de la tiranía en el marco del pronunciamiento de Riego en 1820 permitió la liberación de Torrijos. El 29 de febrero de 1820 encabezó la proclamación de la Constitución de 1812 en Murcia, dando un impulso decisivo a la renovación constitucional. A su regreso a la vida pública, el rey Fernando VII, obligado por la presión reformista, aceptó convertir España en una Monarquía Constitucional, y, a la vez, intentó atraer a Torrijos hacia el bando real, ofreciéndole un alto puesto en Madrid para dirigir el regimiento que llevaría su nombre. Sin embargo, Torrijos rechazó categóricamente la oferta, lo que le valió el aislamiento dentro de los gobiernos liberales “moderados” y el silencio forzado de muchas responsabilidades.

Durante ese periodo, Torrijos se vinculó a las sociedades patrióticas que defendían la libertad frente a la censura y la represión. Se integró en la Fontana de Oro y en los colectivos conocidos como Amantes del Orden Constitucional, y cofundó una agrupación secreta llamada La Comunería, que se planteaba la defensa de la Constitución frente a eventuales retrocesos. En paralelo, participó en combates contra las partidas realistas en Navarra y Cataluña, tomando el mando de tropas al lado de destacados generales como Espoz y Mina, y obtuvo el ascenso a mariscal de campo por la vía de la aprobación de los gobiernos liberales exaltados. A finales de 1823 recibió la designación como ministro de la Guerra, pero la caída del gobierno no permitió su toma de posesión, tras la revocación de las medidas liberales por las nuevas fuerzas políticas alineadas con la Santa Alianza.

El final del Trienio y la campaña de 1823 (1823)

La intervención de la Santa Alianza, en mayo de 1823, trajo de nuevo la fuerza militar del absolutismo con la operación de los Cien mil hijos de San Luis. Torrijos acompañó al general Ballesteros, pero este último decidió enviarlo a Cartagena para no entorpecer la maniobra. En aquella plaza defendió el VIII Distrito junto a Francisco Valdés y Juan López Pinto, manteniéndose firme hasta que las autoridades fuertes lograron imponer la capitulación de las fuerzas españolas. El 3 de noviembre de 1823 firmaron el acta de rendición ante el mando francés; Torrijos consiguió que los oficiales que debían marchar al exilio cobraran sus salarios como refugiados, en vez de ser tratados como prisioneros políticos. En la tarde del 7 de noviembre, Riego fue ejecutado en la plaza de la Cebada de Madrid, símbolo de la derrota liberal frente a la Santa Alianza. El 18 de noviembre Torrijos y su esposa partieron hacia Marsella, desde donde iniciaban un exilio que marcaría un giro definitivo en sus vidas.

Exilio en Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda (1824-1830)

En Francia hubo una sistemática vigilancia de los exiliados liberales españoles, por lo que Torrijos tuvo una estancia breve ahí antes de buscar un destino más estable. Su deseo de recibir el salario acordado por la rendición, bloqueado por el gobierno, llevó a mantener un contacto constante con la oposición liberal en el exterior. En ese periodo forjó una amistad de larga duración con Marqués de La Fayette, líder de la resistencia liberal francesa y una figura influyente para el movimiento español de aquel tiempo; a través de una intensa correspondencia, Torrijos y su esposa mantuvieron contacto directo con el veterano líder, fortaleciendo lazos de cooperación entre las corrientes liberales de Europa. En la relación con La Fayette se percibe un nuevo horizonte para la lucha constitucionalista, que ya no estaría condicionada solo por la realidad española sino también por las dinámicas de un continente en convulsión, marcada por las revoluciones y las reformas.

Durante esos años de exilio, Torrijos aspiró a una solución política que permitiera a los liberales españoles regresar a casa con un cauce claro para la defensa de la Constitución. En el plano personal, el exilio representó una etapa de introspección y aprendizaje político, en la que el contacto con líderes de otros movimientos libertarios y la experiencia de la diáspora forjaron su visión de la acción política como un equilibrio entre firmeza y estrategia. Su correspondencia con figuras destacadas de la oposición y su rechazo a ceder ante la presión absolutista consolidaron su perfil de líder liberal, preparado para una nueva etapa que, a la larga, desembocaría en la espera de un cambio político en España.

Últimos años y muerte (1831)

La década de los años treinta de la centuria fue para Torrijos una fase de regreso a la acción pública, aunque enmarcada en un contexto de inestabilidad que parecía abrir una puerta a la posibilidad de un nuevo movimiento liberal. En el litoral mediterráneo, a principios de diciembre de 1831, Torrijos emprendió un pronunciamiento que él mismo encabezaría, desembarcando en la costa de Málaga procedente de Gibraltar acompañado de sesenta hombres. El intento, que buscaba reorganizar fuerzas a favor de la causa constitucional, fue rápidamente frustrado por las autoridades absolutistas; Torrijos y cuarenta y ocho de sus compañeros sobrevivientes fueron fusilados sin juicio previo en la playa de San Andrés de Málaga, el 11 de diciembre de 1831. Este final estuvo cargado de un simbolismo que inspiró a generaciones futuras, y quedó registrado en la memoria literaria y plástica de la época: el poeta José de Espronceda dejó constancia de la muerte de Torrijos y sus compañeros en uno de sus sonetos, y el pintor Antonio Gisbert más adelante inmortalizó el episodio en un retrato de gran impacto histórico.

La muerte de Torrijos se interpreta como el desenlace de una lucha que, pese a su desenlace violento, dejó una impronta indeleble en la historia de la España liberal. Un gesto posterior, de carácter honorario y póstumo, fue la concesión del título de conde de Torrijos por parte de la reina gobernadora María Cristina de Borbón, reconocimiento que cerró un ciclo de vida dedicado a la defensa de la libertad. Su figura, por tanto, ha quedado vinculada a la narrativa de héroe romántico y a la memoria colectiva de una España que buscaba avanzar hacia una democracia más arraigada, frente a las tentaciones del poder absoluto.

Imágenes de José María de Torrijos y Uriarte