José María Gironella
| Nombre completo | Josep Maria Gironella i Pous |
|---|---|
| Descripción | Escritor español |
| Fecha de nacimiento | 31-12-1917 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 03-01-2003 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | escritor, requeté, novelista |
| Grupos | Real Academia Europea de Doctores |
| Idiomas | español, catalán |
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José María Gironella Pous nació en Darníus, un pequeño asentamiento de la provincia de Gerona, en la planificación de 1917, y abandonó este mundo en Arenys de Mar, Barcelona, poco después de la primera semana de enero de 2003. Su vida estuvo íntimamente ligada a la escena literaria española, y su nombre quedó asociado tanto a una trilogía sobre la Guerra Civil como a una tetralogía posterior. A lo largo de su trayectoria recibió distinciones importantes como el Premio Nadal y reconocimientos de Editorial Planeta, del Premio Nacional de Literatura y del Ateneo de Sevilla. Su figura permanece como un referente de la memoria histórica y de la capacidad de narrar grandes capítulos de la España moderna.
José María Gironella Pous nació en Darníus, un pequeño asentamiento de la provincia de Gerona, en la planificación de 1917, y abandonó este mundo en Arenys de Mar, Barcelona, poco después de la primera semana de enero de 2003. Su vida estuvo íntimamente ligada a la escena literaria española, y su nombre quedó asociado tanto a una trilogía sobre la Guerra Civil como a una tetralogía posterior. A lo largo de su trayectoria recibió distinciones importantes como el Premio Nadal y reconocimientos de Editorial Planeta, del Premio Nacional de Literatura y del Ateneo de Sevilla. Su figura permanece como un referente de la memoria histórica y de la capacidad de narrar grandes capítulos de la España moderna.
Biografía
De origen modesto, su linaje estuvo marcado por la labor artesanal: el abuelo fue zapatero y el padre, fabricante de tapones de corcho, mientras la madre nutría una religiosidad ferviente; en casa crecieron cuatro hermanos. Bajo la presión de su progenitora, el joven José María entró en un seminario entre los diez y los doce años, pero la rigidez del ambiente y la carencia de una vocación clara lo llevaron a abandonar esas aulas y a buscar su camino fuera de la senda religiosa. A partir de entonces, la formación se volvió fundamentalmente autodidacta, alimentada por experiencias prácticas y una curiosidad literaria que abriría horizontes más amplios.
Lecturas y referencias fueron un motor constante: la Historia de Cristo de Giovanni Papini dejó en él una impronta de humanismo cristiano que permeó sus obras, y su admiración por Dostoievski marcó un horizonte estético y moral. Estas influencias le ofrecieron una visión de la condición humana que se convertiría en el marco de su escritura y su interpretación de la historia.
La guerra y la huida marcaron un giro decisivo: al estallar la guerra civil huyó entonces hacia Francia, para posteriormente cruzar a la zona nacional y alistarse en el ejército de Franco. Su llegada a San Sebastián permitió su incorporación a la Compañía de Esquiadores del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat, creada en Zaragoza para cubrir el Pirineo aragonés. En ese periodo comenzó a soñar con un porqué y un significado para lo que ocurría, una tarea de hacer memoria que lo acompañaría el resto de su vida.
Antes de la consolidación de su obra mayor, ya había escrito desde el frente y publicado en la revista semanal Domingo; también elaboró una novela sobre sus vivencias en el Pirineo, Caballeros en la niebla (1938), que se perdería a lo largo de los años. En ese tiempo nació la idea de una trilogía que, con el paso de los años, se convertiría en una tetralogía dedicada a la guerra que marcó a la nación. Pasó nueve meses en una tienda de campaña a gran altura, rodeado de nieve y compañeros, una experiencia que alumbraría una perspectiva singular sobre la historia y el hombre.
Regreso y primeras etapas periodísticas en la década siguiente: en 1940 inició colaboraciones en la prensa de la región, y dos años después fue designado corresponsal de un diario de alcance nacional en Roma. Su vida afectiva tuvo un eje central en Magda, Magdalena Castañer, a la que llamó el único amigo íntimo de su vida, y que trabajó como apoyo incansable. En 1946 contrajo matrimonio, y esa misma etapa fue crucial para la evolución creativa: poco antes había publicado su primer libro de poemas, Ha llegado el invierno y tú no estás aquí (1945).
Los años de progreso y la decisión de ganar un premio se combinaron con una experiencia de viaje y aprendizaje. En la luna de miel, a Cadaqués, no podía permitirse regalos para su esposa; sin embargo, la idea de conquistar el Premio Nadal, que ya lo había tentado, le dio un impulso decisivo. Redactó Un hombre en poco tiempo; la noticia del galardón llegó el 6 de enero de 1946, pero el libro no logró ventas acordes con su esfuerzo, lo que lo llevó a revisar su trayectoria y a comprender que le faltaba formación y madurez para consolidar su labor como escritor.
El cambio de escenario lo llevó a abandonar una tienda de lance y a trasladarse con Magda a Palma de Mallorca. Allí vio nacer nuevas oportunidades y publicó La marea (1949), una novela que aborda las secuelas del nazismo y su derrota. La pareja se trasladó luego a París, donde el autor encontraría el marco propicio para avanzar en su proyecto literario. En esa capital europea, comenzó a perfilar la primera parte de una gran trilogía centrada en la familia gerundense de los Alvear, que expandiría su alcance hacia una tetralogía con distintos momentos de la historia de la Guerra Civil.
La obra que vino a definir su trayectoria comenzó a tomar forma avanzada cuando la fortuna editorial se inclinó por su proyecto: después de una larga gestación, Los cipreses creen en Dios apareció en 1953 gracias a la apuesta de José Manuel Lara, fundador de Planeta. Su éxito fue rotundo, con millones de ejemplares vendidos y una aceptación internacional que convirtió su narrativa en un referente para la memoria histórica española. Durante tres décadas, Lara ejerció como editor, hasta que unas tensiones entre ambos marcaron el final de esa etapa de colaboración.
El peso de la aprobación y la vida en Florencia estuvo relacionado con el apoyo de figuras como Gabriel Marcel, que recomendó la firma de derechos a nivel mundial, a excepción de España, donde el censor impuso un escollo que finalmente se superó. Este éxito dejó al autor exhausto, y la familia se trasladó a Florencia para recuperar fuerzas y explorar influencias culturales que ampliarían su mirada. En Florencia llegaron momentos de encuentro simbólico con Papini, aunque éste último no estuvo presente; aun así, pudieron contemplar el jardín y el pequeño despacho donde Papini escribió sus obras y donde Gironella imaginó la potencial continuidad de su propio proyecto.
La depresión y la maduración literaria acompañaron la escritura del segundo tomo de la saga, titulado Un millón de muertos (1961). Ese proceso coincidió con una profunda crisis psicológica que iría creciendo a lo largo de la década de 1950; el primer estallido aparecieron en la Nochebuena de 1952, en una solemnidad de la catedral de su ciudad natal. Esa depresión no desaparecería con la publicación de Ha estallado la paz (1966), pero sí aportó una claridad diferente respecto a la historia que deseaba contar. Tras la tetralogía, continuó con novelas, ensayos y memorias de viaje, ampliando su mirada a otros continentes y culturas.
La trayectoria itinerante y la salud lo llevó a recorrer Estados Unidos, México y varios países europeos, entre ellos Alemania, Dinamarca, Suiza y Finlandia; también aprovechó esos años para tratar su enfermedad y buscar soluciones en distintos lugares, fijando residencias temporales en ciudades como Viena y Helsinki. En esa etapa escribió Los fantasmas de mi cerebro, un ensayo que recoge recuerdos y reflexiones tras sus sesiones de terapia, y dejó constancia de sus experiencias con posibles fenómenos psíquicos que decidió no proseguir. A su regreso a España, siguió con una producida labor literaria que incluiría nuevas obras y la revisión de enfoques sobre la historia y la contemporaneidad.
Condenados a vivir y la etapa soviética constituyen hitos decisivos en su producción de los años setenta: Condenados a vivir (1971) fue interpretada por muchos como un manifiesto generacional; en 1973 viajó a la Unión Soviética con fines ajedrecísticos y entabló una amistad con el gran maestro David Bronstein. En 1986 apareció Los hombres lloran solos, una novela que ofrece su propio análisis de la Transición española y sus dilemas. A partir de ese periodo, emprendió viajes que lo llevaron a Tierra Santa, Egipto, Ceilán, la India, Japón y China, experiencias que se vuelven fuente de otros libros de viaje y de crónicas.
Espiritualidad y última etapa le devolvieron una sensación de fe tras largos años de descreimiento, cosa que se transparenta en su interés por tradiciones orientales y religiones distintas. Su última gran obra, El Apocalipsis, quedó concluida cuando tenía setenta y tantos años, tras haber superado una hemiplejía. En esa última fase, su escritura se convirtió en un esfuerzo por describir la afirmación de la vida frente a las adversidades, con una prosa que mantenía su habitual densidad y una curiosidad insaciable por las culturas del mundo.
El legado literario se consolidó como una obra diversa: la tetralogía sobre la Guerra Civil, que incluye Los cipreses creen en Dios, Un millón de muertos, Ha estallado la paz y Los hombres lloran solos, se convirtió en un éxito de público y alcanzó traducciones a múltiples idiomas. Más allá de esa línea, desarrolló libros de viajes como El Japón y su duende, En Asia se muere bajo las estrellas, El escándalo de Tierra Santa y El escándalo del Islam; también publicó crónicas, reportajes y volúmenes de entrevistas que cristalizaron en una mirada personal y, a veces, polémica sobre la historia reciente de España. Aun con su método de documentación riguroso, tendía a seleccionar los materiales de acuerdo con sus convicciones y su visión del mundo.
La muerte y el reconocimiento póstumo llegaron a la vida de Gironella en un instante inesperado, cuando una embolia cerebral lo dejó sin vida apenas unos días después de cumplir 85 años. Su memoria fue evocada con un homenaje institucional y, en 2003, recibió la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio como reconocimiento a su contribución a la cultura y a la enseñanza. Su trayectoria dejó un corpus vasto y controvertido que continúa generando debates sobre la memoria histórica, la representación de la Guerra Civil y la manera de hacer literatura a partir de la experiencia personal y de la investigación rigurosa.
Obras publicadas
- Ha llegado el invierno y tú no estás aquí (poesía, 1945)
- Un hombre (novela, 1946, Nadal)
- La marea (novela, 1948)
- Los cipreses creen en Dios (novela, 1953, Premio Nacional de Literatura)
- Los fantasmas de mi cerebro (1958)
- Un millón de muertos (novela, 1961)
- Mujer, levántate y anda (novela, 1962)
- Personas, ideas, mares (viajes, 1963)
- El Japón y su duende (viajes, 1964)
- Todos somos fugitivos (ensayos, 1965)
- China, lágrima innumerable (1965)
- Ha estallado la paz (novela, 1966)
- Gritos del mar (artículos, 1967)
- En Asia se muere bajo las estrellas (1968)
- 100 españoles y Dios (1969)
- Gritos de la tierra (1970)
- Condenados a vivir (novela, 1971, Premio Planeta)
- El Mediterráneo es un hombre disfrazado de mar (1974)
- El escándalo de Tierra Santa (1977)
- Carta a mi padre muerto (1978)
- 100 españoles y Franco (1979)
- Mundo tierno, mundo cruel (1981)
- El escándalo del Islam (1982)
- Cita en el cementerio (1983)
- Los hombres lloran solos (1986)
- La duda inquietante (novela, 1988, Premio Ateneo de Sevilla)
- Jerusalén de los evangelios (1989)
- A la sombra de Chopin (1990)
- Yo, Mahoma (1992)
- Carta a mi madre muerta (1992)
- Nuevos 100 españoles y Dios (1994)
- El corazón alberga muchas sombras (1995)
- Se hace camino al andar (1997)
- Las pequeñas cosas de Dios (1999)
- El apocalipsis (2001)
- Por amor a la verdad (2003)