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José María Quijano

Nombre completo José María Quijano Fernández-Hontoria
Descripción Abogado y empresario español
Fecha de nacimiento 01-01-1843
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 01-01-1911
Nacionalidad España
Ocupaciones abogado, empresario
Idiomas español
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José María Quijano Fernández-Hontoria (1843-1911) nació en Los Corrales de Buelna y forjó una trayectoria que conjugó el derecho, la gestión empresarial y un compromiso cívico destacado. Su educación en la Universidad de Valladolid lo convirtió en un profesional consumado, y su vocación emprendedora lo llevó a convertir una iniciativa modesta en un complejo industrial de referencia. Este tránsito dejó una huella perdurable en la economía regional y en las prácticas laborales de su tiempo.

José María Quijano — Imagen principal

José María Quijano Fernández-Hontoria (1843-1911) nació en Los Corrales de Buelna y forjó una trayectoria que conjugó el derecho, la gestión empresarial y un compromiso cívico destacado. Su educación en la Universidad de Valladolid lo convirtió en un profesional consumado, y su vocación emprendedora lo llevó a convertir una iniciativa modesta en un complejo industrial de referencia. Este tránsito dejó una huella perdurable en la economía regional y en las prácticas laborales de su tiempo.

Biografía

Orígenes y formación

Hijo de una familia con fuerte arraigo regional, Quijano Fernández-Hontoria inició su camino académico vinculándolo al mundo del Derecho. Su licenciatura, obtenida en 1866, le abrió las puertas a una carrera jurídica que ejerció en Torrelavega durante varios años. En esa etapa convivieron la disciplina profesional y la curiosidad por las posibilidades que ofrecía la industria naciente en la comarca del valle de Buelna.

Consolidación de Forjas de Buelna

Después de acompañar a Benigno Arce, ingeniero de minas de los Picos de Europa, durante una visita a la Exposición Universal de París en 1873, José María convirtió un molino propio en una planta orientada a la producción de puntas, equipándola con cuatro máquinas especializadas. Aunque el inicio fue complejo, el respaldo financiero proveniente del conde de Mansilla, la familia Pombo y Pedro Ruiz de Tagle, sumado a la experiencia de profesionales como Domingo Salas, posibilitó superar la fase inicial y asegurar la obtención de materias primas.

La fábrica inició sus actividades el 14 de octubre de 1874, centrando su labor en el abastecimiento para las ferreterías de Santander. Este arranque vino acompañado de una serie de gestiones para garantizar la continuidad productiva y la llegada de suministros necesarios, lo que permitió sentar las bases de un proyecto que, con el tiempo, se convertiría en un eje económico del valle.

Entre 1874 y 1877, el traslado diario entre Torrelavega y Los Corrales de Buelna se hacía en faetón, tirado por dos jacas tordas; una de ellas, conocida como Espartero, terminó asociándose al color de la nueva empresa y se convirtió en un emblema de la marca Nueva Montaña Quijano.

Innovación tecnológica y crecimiento

En 1883 se produjo un avance decisivo al adquirir una fábrica de harinas situada junto a la estación, y dentro del mismo complejo se instaló un tren de laminar alambre y una trefilería. Estas inversiones permitieron reducir la dependencia de importaciones para la fabricación de puntas, especialmente frente a proveedores franceses y británicos, y fortalecieron la capacidad productiva con una mayor autonomía tecnológica.

se promovió la capacitación del personal local para reemplazar la dependencia de técnicos foráneos, impulsando una cultura de aprendizaje y adaptación que acompañó a la empresa a lo largo de su crecimiento. En 1880 se introdujo el alumbrado público en los talleres y, un año después, la empresa adoptó el teléfono como un sistema de comunicación interna y externa, marcando una transición hacia la modernidad operativa.

La década de 1890 trajo consigo un aumento notable de la capacidad energética gracias a saltos de agua artificiales, una mejora que permitió ampliar la producción sin depender de recursos externos. Hacia 1906, la plantilla alcanzaba las 600 personas, mayoritariamente provenientes de pueblos cercanos al valle de Buelna, consolidando un tejido laboral estable y comprometido.

Forjas de Buelna se fortaleció mediante la construcción de almacenes, otros edificios y la conexión ferroviaria de tres kilómetros que unía los saltos de agua con la planta, optimizando la logística y la distribución de sus productos.

Compromiso social y cargos públicos

En 1892 Quijano impulsó la creación de una cooperativa de trabajadores que incluía una caja de jubilaciones y un fondo de accidentes, anticipándose en ocho años a las previsiones de la Ley de Accidentes de Trabajo. promovió la construcción de viviendas asequibles para los empleados, integrando así una visión social en el modelo de negocio que combinaba productividad y bienestar laboral.

En el ámbito industrial, en 1899 fundó Altos Hornos de Nueva Montaña, asumiendo la presidencia y liderando una expansión que consolidó la presencia siderúrgística de la región. Su influencia se extendió también a la infraestructura ferroviaria: participó como consejero y fundador del Ferrocarril Santander-Bilbao y del Ferrocarril Cantábrico, proyectos que dinamizaron la conectividad de Cantabria y sus alrededores.

En lo político, a la temprana edad de veinticinco años ejerció como Diputado provincial y, en diversas etapas, representó a Cantabria como Senador, aportando una voz regional en el marco de la vida parlamentaria de la época.

Legado y memorias

Al morir en 1911, la viuda Soledad de la Colina y de la Mora junto a sus hijos creó la Sociedad Anónima José María Quijano, que en 1948 se fusionó con Nueva Montaña para asegurar la continuidad de la empresa familiar en un nuevo capítulo de su historia empresarial.

La Corona distinguió a la familia cuando, en 1915, Alfonso XIII concedió a la viuda el título de condesa de Forjas de Buelna, en reconocimiento a la trayectoria de la fábrica y su influencia regional, una distinción que consolidó el estatus social de la familia ante la sociedad.

Matrimonio y descendencia

Soledad de la Colina y de la Mora contrajo matrimonio con Quijano; juntos procrearon cinco hijos y tres hijas, conformando un linaje numeroso que se integró a la vida empresarial y social de la región.

  • José Antonio Quijano de la Colina — fallecido sin descendencia; II Conde de Forjas de Buelna
  • Juan Manuel Cesareo Quijano de la Colina — casado con Rosa Angela Leon (Ecuatoriana)
  • Ramón Quijano de la Colina — casado con Adela Secades y Abarca
  • Juan José Quijano de la Colina — casado con Luz González-Camino y Aguirre
  • Miguel Quijano de la Colina — casado con María de Agüero y Santelices
  • María del Carmen Quijano de la Colina — casada con Felipe Díaz de Bustamante y Campuzano
  • Lucía Quijano de la Colina — casada con Juan Manuel Mazarrasa Quintanilla
  • Rafaela Quijano de la Colina — casada con Carlos Quintana Trueba
  • Luz Quijano de la Colina — casada con Estanislao Abarca Fornes; sin descendencia
  • Gilberto Quijano de la Colina — VII Conde de Torre-Velarde; soltero
  • Soledad Quijano de la Colina — soltera, sin descendencia

En la actualidad, existen siete ramas familiares que descienden de José María Quijano Fernández-Hontoria: Quijano Leon, Díaz de Bustamante Quijano, Quijano González-Camino, Mazarrasa Quijano, Quijano Secades, Quintana Quijano y Quijano Agüero.