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José Miguel Luján Pérez

Nombre completo José Miguel Luján Pérez
Descripción Escultor español
Fecha de nacimiento 09-05-1756
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 15-12-1815
Nacionalidad España
Ocupaciones escultor
Idiomas español
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José Miguel Luján Pérez, conocido en la historia del arte como José Luján Pérez, nació en Santa María de Guía, en Gran Canaria, el 9 de mayo de 1756, y dejó de existir el 15 de diciembre de 1815. Este destacado escultor y arquitecto español fue, durante generaciones, el referente más sólido de la imaginería barroca en las islas y, de forma notable, un impulsor del renovado lenguaje artístico canario. Su influencia supera fronteras insulares y se extiende a lo largo de la región, consolidando su figura como la voz más representativa del barroco en el archipiélago. Su legado, forjado en una vida dedicada a la piedra, la madera y la talla, continúa siendo punto de referencia para el estudio de la plástica canaria.

José Miguel Luján Pérez — Imagen principal
Firma de José Miguel Luján Pérez

José Miguel Luján Pérez, conocido en la historia del arte como José Luján Pérez, nació en Santa María de Guía, en Gran Canaria, el 9 de mayo de 1756, y dejó de existir el 15 de diciembre de 1815. Este destacado escultor y arquitecto español fue, durante generaciones, el referente más sólido de la imaginería barroca en las islas y, de forma notable, un impulsor del renovado lenguaje artístico canario. Su influencia supera fronteras insulares y se extiende a lo largo de la región, consolidando su figura como la voz más representativa del barroco en el archipiélago. Su legado, forjado en una vida dedicada a la piedra, la madera y la talla, continúa siendo punto de referencia para el estudio de la plástica canaria.

Biografía

José Luján Pérez vino al mundo en una familia de agricultores acomodados, y desde pequeño dejó entrever un talento excepcional para la escultura. Ya en la niñez demostró la habilidad de convertir la madera en imágenes sagradas, llegando a reproducir en ese material la figura de Bartolomé el Apóstol procedente de Moya. Este temprano temperamento, acompañado de una fe profunda, marcaría el tono de su trayectoria artística y espiritual.

Su formación inicial comenzó con una destacada habilidad para el modelado y el dibujo, que llevó a que un oficial de las Milicias Provinciales, Blas Sánchez de Ochando, natural de Murcia, recomendara a sus padres que lo enviaran a estudiar en Las Palmas de Gran Canaria. Allí recibió sus primeros apuntes de crítica academial en las manos del maestro Cristóbal Afonso Díaz, quien lo introdujo a los principios prácticos de la plástica canaria y le abrió las puertas a un mundo de aprendizaje. Luego, bajo la tutela de Diego Nicolás Eduardo, encargado de talleres de la Catedral Basílica de Canarias, Luján consolidó su técnica y recibió un marco institucional para desarrollar su talento.

La madurez y la escuela propia llegaron cuando ya era adulto, momento en el que dio origen a su propia escuela y comenzó a enseñar a un gran número de aprendices que más tarde serían destacados imaginadores. Su obra, de marcado carácter sacro, se inscribió en la tradición de la imaginería religiosa de la región; sin embargo, su formación y su forma de entender el espacio artístico mostraban una tensión interior entre un barroco vigoroso y toques de clasicismo, con una actitud que no temía incorporar rasgos neoclásicos en función de la finalidad encargada.

La orientación profesional de Luján estuvo marcada por encargos eclesiásticos, pues el Vaticano de la región favorecía la devoción organizada y la presencia de imágenes sagradas en templos y procesiones. Aunque su producción fue puntualmente diversa, la voluntad de plasmar figuras religiosas en madera tallada, en paños encolados y en tallas completas definió su recorrido. En esa línea, su quehacer se desarrolló principalmente en Canarias, con una presencia decisiva en Gran Canaria y Tenerife, y con aportaciones a la arquitectura de los principales templos.

La época de plenitud de Luján se refleja en la Catedral de Canarias y en varias iglesias de las islas, donde sus obras alcanzan un nivel técnico que hoy se reconoce como de gran calidad. Sus imágenes se distinguen por una delicadeza del modelado, una atención casi escultórica a los pliegues de la vestimenta y una capacidad de transmitir la emoción contenida que caracteriza al barroco venezoliano y levantino en su versión canaria. Su labor no se limitó a la escultura; también dejó una huella importante en la arquitectura catedralicia, aportando soluciones estéticas que fortalecieron la estructura litúrgica de los recintos.

La vida tardía transcurrió en Santa Brígida, donde se retiró por motivos de salud; allí siguió con su oficio y su influencia, manteniendo su taller activo para sus discípulos. Falleció en 1815, a los 59 años, dejando un legado literario práctico y una tradición que perduraría en las generaciones siguientes. Su figura, inscrita en la memoria cultural de Canarias, se convirtió en símbolo de una etapa decisiva para la evolución del arte en la región.

La importancia de su obra se revela en el hecho de que más de la mayor parte de sus creaciones responden a ceremonias litúrgicas y a devociones marianas, y que la mayor parte de ellas se concentran en Gran Canaria, donde se conservan numerosas piezas de gran valor. Su influencia se extendió hacia Tenerife y otros puntos del archipiélago, alimentando la tradición imaginera y sirviendo de modelo para sus discípulos y para la nueva generación de escultores canarios.

Legado y memoria: su nombre es recordado como una referencia obligada en los estudios de plástica canaria, ya que su obra representa una etapa trascendental en la historia del arte de las islas. A su alrededor, se fueron generando escuelas, distintivos talleres y una red de discípulos que continúan reivindicando la tradición imaginera de la región y la sitúan como base de la identidad artística canaria.

Técnicas y estilo

La técnica y la ejecución de Luján se apoyaron en un repertorio de procedimientos heredados del barroco, que él supo adaptar con maestría a cada encargo. Domaba la talla de madera con una precisión extrema, y trabajaba con imágenes de vestir y con tallas completas que mostraban la hondura de su oficio. En su labor, la encuadernación de telas y las superficies de paños encolados adquirían una fisicidad muy particular, que permitía una experiencia visual más cercana a la realidad de las vestiduras litúrgicas.

La presencia de la Dolorosa en su obra es una de las constantes más elaboradas: los pliegues, la caída de las telas y la suavidad de las líneas eran signos inequívocos de un método que buscaba la verosimilitud sin perder la espiritualidad. En otros trabajos, especialmente aquellos ligados a temas iconográficos marianos, la figura se adquiere a través de un parco y contenida expresividad que transmite la pena sin caer en la teatralidad excesiva.

La dialéctica barroco-neoclásica que se asienta en su generación aparece como una conversación entre dos lenguajes. El barroco se manifiesta en la exuberancia de las escenas religiosas y en la dramatización de las figuras, mientras que el neoclasicismo llega como un esbozo de contención en ciertos rostros o en la claridad de los perfiles. Luján supo elegir el tono adecuado según el encargo, lo que le permitió mantener la cohesión de su estilo personal sin perder la adecuación a la devoción popular y a la liturgia.

La enseñanza y la transmisión de su oficio no quedó en la producción individual, sino que se convirtió en un legado pedagógico. Sus discípulos más destacados, entre los que se cuentan figuras que luego forjarían la identidad escultórica de Canarias, aprendieron de su rigurosidad técnica y de su capacidad para armonizar forma, materia y función. En su taller, la concepción de la pieza final pasaba por un proceso que integraba observación, modelado y retoques hasta dar con la imagen exacta que la devoción requería.

Efemérides en memoria de José Luján Pérez

  • En 1915, con motivo del centenario de su fallecimiento, Gran Canaria inauguró una placa conmemorativa en la torre sur de la Catedral de Canarias que decía: "Gran Canaria a Luján Pérez. 1915".
  • En 1956, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria organizó una Exposición Sacra dedicada a la Obra de José Luján Pérez para conmemorar el segundo centenario de su nacimiento, considerando la Catedral de Canarias como escenario principal de esta muestra.
  • En 2007, se descubrió un busto de Luján Pérez en el antiguo coro de la Catedral de Canarias, obra de Santiago Vargas, localizada en la calle Obispo Codina.
  • La trayectoria del maestro dio lugar a la designación de una escuela de arte que lleva su nombre: la Escuela de Arte Luján Pérez, situada en el barrio de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria.

Obra

La aportación de Luján supuso un cambio decisivo para la imaginería canaria, pues convirtió a la escultura en un referente capaz de competir con los modelos foráneos y de forjar una identidad propia. Su labor era un puente entre la tradición local y las corrientes europeas, lo que permitió a la cantera de artistas de las islas mirar hacia una fuente de inspiración más sólida y con mayor proyección internacional. Fue, sin duda, el motor que llevó la práctica imaginera de Canarias hacia un estadio más cohesionado y exigente.

La transmisión de su saber quedó garantizada por su actividad pedagógica, que dejó en herencia una cuidada genealogía de aprendices y discípulos. Entre ellos se cuentan figuras como Manuel Hernández "El Morenito" y el propio Fernando Estévez, quien se convirtió en su discípulo predilecto y consolidó la línea de continuidad de la imaginería canaria que Luján había definido.

Las Dolorosas de Luján

Las Dolorosas representan la cima temática de su producción mariana, donde el artista explora la idea de la Virgen Madre en su dolor con una notable humanidad. En estas imágenes se observa la voluntad de captar la forma de vestir como un elemento expresivo que envuelve y suaviza la figura, buscando una verosimilitud serena y una emoción contenida que comunique la pena desde la dignidad más que desde la angustia exagerada.

La Dolorosa de Luján es la obra maestra de su periodo: una Nuestra Señora de los Dolores fechada en 1803 que domina el templo catedralicio y que, desde 1928, participa de procesiones en estrecha compañía con la figura del Santísimo Cristo de la Sala Capitular, formando una dupla emblemática que dio fama a la llamada "Procesión del Arte" o, popularmente, la "Procesión de Las Mantillas".

  • Nuestra Señora de los Dolores de Luján Pérez: venerada en la Catedral de Canarias y considerada su cumbre dentro de esta advocación; durante décadas ha marcado el pulso de la devoción mariana en la región.
  • Nuestra Señora de los Dolores La Predilecta: ubicada en la Iglesia de la Concepción de La Laguna, es una figura de vestir fechada en 1805 que recibió del mayordomo de propios Felipe Carballo de Almeida; su mirada transmite un patetismo profundo y fue apodada por el propio autor como la preferida, lo que ha dado lugar a debates sobre la verdadera preferencia del escultor y las circunstancias de su encargo.
  • Nuestra Señora de los Dolores del Miércoles: venerada en la iglesia de Santo Domingo de Las Palmas, conocida como la Dolorosa del Miércoles, acto seguido de la Virgen de los Dolores en Vegueta; su trayectoria procesional ha dejado una marca en la celebridad de la imaginería canaria.
  • Nuestra Señora de la Soledad de Telde: hallada en la Basílica de San Juan Bautista, representa una figura de vestir tallada con rasgos característicos de la época; su datación se sitúa en 1787 y su presencia acompaña las ceremonias litúrgicas del templo.
  • Nuestra Señora de los Dolores de La Orotava: fechada en 1788 y venerada en la Parroquia Matriz de La Orotava; participa de procesiones nocturnas como El Mandato y de la procesión del Silencio, mostrando la capacidad del artista para adaptar su imaginería a ritmos litúrgicos concretos.
  • Santísima Virgen de Gloria: obra de 1806 que, tras su residencia en la Villa de La Orotava, acompaña al Cristo a la Columna en las caminatas nocturnas de Semana Santa; tallada en Vegueta y atribuida al propio Luján.
  • existen Dolorosas de gran valor en iglesias de Valsequillo, Vega de San Mateo, Gáldar, y en templos de San Sebastián de Agüimes y Betancuria, entre otros puntos del archipiélago.

Los Cristos de Luján constituyen otra faceta central de su legado. En ellos se percibe una mayor serenidad y armonía en las formas, con crucificados que parecen responder con contención y carácter interior. Entre las piezas más destacadas se cuentan el Cristo de la Sala Capitular de la Catedral de Canarias, que es considerada la cumbre de su producción christológica, así como el Cristo de la Vera Cruz de la Parroquia Matriz de San Agustín en Las Palmas de Gran Canaria y otros crucificados esparcidos por la geografía canaria.

  • Cristo de La Sala Capitular: cuyas características formales proyectan una suavidad de contornos en el cuerpo de Cristo y una mística contención que se vuelve una de las señas de identidad de Luján.
  • Cristo de la Vera Cruz
  • Crucificado de la Iglesia Matriz de Santa María de Guía, fechado en 1811, y otros crucificados que acompañan el Altar Mayor en diversas iglesias.
  • Crucificado de Valsequillo y el de la Basílica de Nuestra Señora del Pino en Teror; otros ejemplos se encuentran en la Parroquia del Apóstol San Mateo en Vega de San Mateo y en la Parroquia Matriz del Apóstol Santiago en Tenerife.
  • También se registran crucificados en la Basílica de San Juan Bautista en Telde y en la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción en Santa Cruz de Tenerife, entre otros templos.
  • Además de los crucificados de candelero, Luján trabajó paños encolados y otras variantes, como el Cristo con la Cruz a cuestas que acompaña la llamada "Procesión del Paso" o la del Encuentro, presentes en la parroquia de Santo Domingo de Las Palmas.
  • Entre sus obras calcadas por la devoción también destaca la escena del Huerto de los Olivos, con Jesús orando, que se encuentra en la parroquia de San Francisco de Las Palmas, y que ha sido objeto de estudio por su grado de detalle emocional y su calidad técnica. Estas piezas también se hallan en otros recintos canarios, como el Convento de Las Clarisas en La Laguna y la Iglesia Matriz de Santa María de Guía.

Los Apóstoles y Evangelistas de Luján

La producción de Luján incluye una gran cantidad de imágenes de apóstoles y evangelistas dispersas por Gran Canaria y Tenerife, entre otras islas. El apóstol San Bartolomé, ubicado en Fontanales, aparece ligado a una anécdota que cuenta cómo un joven Luján talló una nueva figura con una navaja, inspirándose en una imagen anterior y dando un giro notable a la escultura moyense de la época.

Entre las figuras destacadas se cuentan San Juan Evangelista en la basílica de San Juan Bautista de Telde, y el mismo San Agustín tallado para la Parroquia Matriz de Las Palmas de Gran Canaria. También se mencionan evangelistas y apóstoles en Teror, en la Parroquia de Santo Domingo de Las Palmas y otras iglesias de la región, como la de Santo Francisco de Las Palmas, donde se aprecia la influencia de su dominio técnico sobre las figuras sagradas.

La presencia en Tenerife se hace patente con imágenes como San Juan Evangelista en la Parroquia Matriz de Nuestra Señora de la Concepción en La Orotava, y otras representaciones en la zona. En Arucas, en la Basílica de San Juan Bautista de la misma isla, se destacan piezas que reflejan la importante herencia del taller de Luján, con un acento que mantiene la coherencia de su estilo a lo largo de todas las islas.

Los Santos de Luján

El apartado de los santos permite apreciar la amplitud de su taller en un sentido amplio: esculturas de bulto redondeado, imágenes de candelero y piezas de talla en madera o con paños engomados. En cada caso, la calidad de las piezas responde a un sello distintivo del maestro, que imprime en sus obras un rasgo unificador y, a la vez, divergente en función del tema representationado. En la valoración académica, la doctora Carmen Fraga ha destacado al artista como el imaginero por excelencia de Canarias.

Gran Canaria muestra varias imágenes destacadas: San Agustín de la Parroquia Matriz, Santa Mónica y San José en la misma sede; el San José de la catedral también figura entre sus creaciones relevantes, así como la figura de San Agustín en la Basílica de San Juan Bautista (Telde) y otros santos que acompañan a la devoción en diversas parroquias.

En Tenerife hay representaciones notables que incluyen a San Joaquín y Santa Ana en Garachico, y Santa Catalina en Tacoronte, entre otras piezas que demuestran la elevada difusión de su arte en la región vecina. A lo largo de las islas, San Sebastián y otros santos ocupan un lugar decisivo en la devoción local y en el conjunto de su repertorio de escultura sagrada.

Templos y retablos

La obra de Luján también se reflejó en mobiliario sacro y retablos, así como en la decoración del cimborio de la catedral y en relieves que doman la piedra para recordar la presencia de lo sagrado. En el interior, las tallas de sus apóstoles y evangelistas conviven con los relieves y con una representación policromada que, en ciertos casos, reproduce la apariencia de cantería tallada en piedra, creando un efecto visual de unidad entre los materiales.

La Santa Ana aparece esculpida en relieve en la fachada de la cabecera de la Catedral de Canarias, fechada en 1798, como un testimonio de la habilidad del autor para concebir escenas religiosas en distintos soportes. En cuanto a retablos, Luján dejó cinco piezas conservadas: en 1802 realizó los retablos de Santa María de la Antigua y de San José para la Catedral, y en 1805 el retablo de la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores para la misma sede canaria; otras piezas destacadas incluyen el Retablo Mayor de la Iglesia Matriz de Santa María de Guía y el retablo de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería Coronada, en Las Palmas de Gran Canaria (ex-convento y hoy parroquia de San Francisco), completando un conjunto que revela una transición estilística entre barroco rococó y neoclásico.

El marco del Altar Mayor y las cabeceras de las iglesias de Canarias muestran su sello, y su trabajo en Las Palmas de Gran Canaria y La Orotava denota una capacidad para adaptar la talla a los diferentes espacios litúrgicos sin perder la coherencia estética que lo caracteriza.

Exposiciones conmemorativas

  • Luján Pérez y su Tiempo

La Fundación Canaria Luján Pérez, en colaboración con el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Santa María de Guía, organizó la exposición Luján Pérez y su Tiempo para conmemorar el 250.º aniversario de su nacimiento. Esta muestra reunió cerca de 200 piezas y se presentó en la Catedral de Canarias y en otras sedes, poniendo a la vista una panorámica amplia de su quehacer y su influencia en la plástica canaria. La exhibición, inaugurada el 9 de mayo de 2007, invitó a un recorrido por obras dispersas entre Gran Canaria, Tenerife, Fuerteventura y Lanzarote, con aportaciones de colecciones privadas e instituciones diocesanas, y fue una de las primeras exposiciones antológicas de gran magnitud dedicada a un artista de estas dimensiones.

  • José Luján Pérez, el hombre y la obra 200 años después

Otra gran muestra estuvo a cargo del Cabildo de Gran Canaria, a través del Centro Atlántico de Arte Moderno, con la colaboración de las diócesis canarias. Bajo el título “José Luján Pérez, el hombre y la obra 200 años después”, se expuso un conjunto de 175 piezas, en su mayoría obras de Santa María de Guía, y sirvió para conmemorar el segundo centenario de su fallecimiento. La exposición se llevó a cabo entre el 28 de abril y el 30 de agosto de 2015 en el Centro de Cultura Contemporánea de San Martín, y reunió piezas procedentes de Gran Canaria, Tenerife, y préstamos desde instituciones nacionales, incluyendo varios de Madrid, Cáceres y Valladolid.

  • Descubrimiento de busto en la Catedral

En 2007 se halló un busto atribuido a Luján en el antiguo coro de la Catedral de Canarias, hallazgo relevante que se atribuyó a la autoría de Santiago Vargas y que enriqueció el archivo del maestro con una nueva pieza de su colección de retratos.

  • Reconocimiento institucional

La enseñanza y el reconocimiento de su obra se ve reflejado en el nombre de una escuela de arte que lleva su apellido, situada en Vegueta, Las Palmas de Gran Canaria, como homenaje a su importancia en la formación de artistas y su influencia en la cultura visual de las islas.

Imágenes de José Miguel Luján Pérez