Juan Gregorio de Las Heras
| Nombre completo | Juan Gregorio de Las Heras |
|---|---|
| Descripción | Militar argentino |
| Fecha de nacimiento | 11-07-1780 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 15-02-1866 |
| Nacionalidad | Argentina |
| Ocupaciones | político, militar |
| Idiomas | español |
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Juan Gualberto Gregorio de Las Heras nació en la gran urbe de Buenos Aires el 11 de julio de 1780 y cerró su vida en Santiago de Chile el 6 de febrero de 1866. Su trayectoria combina la acción militar con la participación política en tiempos complejos de la región. Integró las fuerzas libertadoras que llevaron la independencia a Chile y a Perú, y, en suelo propio, ocupó la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, antes de sostenerse en el Exilio durante la etapa de Rosas, dejando una huella que atravesó dos continentes.
Juan Gualberto Gregorio de Las Heras nació en la gran urbe de Buenos Aires el 11 de julio de 1780 y cerró su vida en Santiago de Chile el 6 de febrero de 1866. Su trayectoria combina la acción militar con la participación política en tiempos complejos de la región. Integró las fuerzas libertadoras que llevaron la independencia a Chile y a Perú, y, en suelo propio, ocupó la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, antes de sostenerse en el Exilio durante la etapa de Rosas, dejando una huella que atravesó dos continentes.
Juventud
En Buenos Aires, el joven Las Heras —hijo de un comerciante y militar español llamado Bernardo Gregorio de Las Heras y de Rosalía Ventura de la Gacha y Rojas— recibió educación en el Colegio de San Carlos y pronto se volcó hacia las actividades comerciales. Su apellido pasó a registrarse como Las Heras como segunda casta de familia, quedando el primer apellido como parte de una tradición heredada. Arrancó como comerciante y, con el tiempo, pasó a la vida militar para defender la recién nacida nación.
En las etapas iniciales de la defensa de la colonia, combatió las invasiones inglesas formando parte de la Compañía del Comercio y, más tarde, ingresó como sargento al Escuadrón de Húsares de la familia de Pueyrredón. Estas experiencias tempranas forjaron su disciplina y su lealtad a la causa de la libertad, trazando el camino que lo llevaría a comandar y a influir en campañas decisivas.
Primera campaña en Chile
Con el estallido de la Revolución de Mayo, Las Heras se hallaba en Córdoba, donde se incorporó al Batallón de Patricios de Córdoba que reunía a unos 400 hombres. En pocos años, obtuvo el despacho de sargento mayor y, en 1812, fue nombrado comandante de la guarnición de Córdoba. Parte de ese batallón fue enviado a Chile para integrarse al Batallón de Auxiliares Argentinos, bajo las órdenes de los coroneles Carreras y Balcarce, donde Las Heras ejerció de inmediato como un segundo al mando clave.
Las tensiones internas entre los bandos de Chile no lo dejaron ajeno y lo llevaron de regreso a Mendoza, donde el gobernador intendente de Cuyo, José de San Martín, lo convenció para volver a las filas revolucionarias. A su llegada, ya había pasado la derrota de Rancagua y la retirada de las tropas participantes; Las Heras quedó al servicio de la reorganización, protegiendo a los hombres en la retirada y asistiendo en la defensa de los sectores que pudieron salvarse junto a figuras como Bernardo O’Higgins y José Miguel Carrera.
La campaña de San Martín a Chile
Para expulsar a las tropas realistas de América, San Martín articuló el Plan Continental y dio forma al Ejército de los Andes, confiando a Las Heras la formación de un cuerpo de infantería. Antes de cruzar la cordillera, Las Heras recibió el rango de brigadier y lideró la columna de mayor envergadura que atravesó el Paso de Uspallata, en las cercanías de Mendoza, mientras San Martín hacía lo propio por el sur, en San Juan.
Partiendo desde El Plumerillo, la columna de Las Heras recibió muestras de apoyo popular que alentaron el paso de las tropas y su lucha contra las fuerzas realistas. Su segundo al mando, Enrique Martínez, junto a José Antonio Alemparte Vial, obtuvo victorias menores en lugares como Picheuta, Achupallas y Guardia Vieja, y una vez instalados ocuparon Santa Rosa de Los Andes, hoy llamada Los Andes. Todo ello consolidó la Parte Norte de la acción libertadora.
El decisivo 12 de febrero de 1817, Las Heras jugó un papel fundamental en la victoria de Chacabuco, asegurando el avance de las fuerzas patriotas. Luego, en el curso de las operaciones hacia el sur, vencieron a José Ordóñez en Curapaligüe y en el Cerro Gavillán, ubicados al norte de Concepción, movimiento que fortaleció el control de la campaña en esa región y demostró la capacidad de liderazgo de Las Heras bajo la égida de San Martín.
Sin embargo, la dirección de Talcahuano pasó a manos de O’Higgins, quien, bajo la influencia de Miguel Brayer, desvió el curso de la operación y la acción terminó en un asalto fallido. A pesar de este contratiempo, Las Heras mantuvo la cohesión de sus hombres y dio muestras de su temple y de su capacidad táctica, aun cuando el resultado definitivo no llegó a consolidarse entonces.
Poco después, con refuerzos enemigos llegados desde el Perú, San Martín ordenó un repliegue estratégico. En ese marco, Las Heras desempeñó un papel decisivo al organizar la retirada y salvaguardar a la parte significativa del ejercito que logró escapar de la derrota. Dos semanas después, la victoria definitiva en Maipú consolidó la presencia patriota y Las Heras, ya en Chile, encontró un terreno para asentarse y para casarse, sellando una vida que se extendería más allá de los campos de batalla.
Campaña al Perú
En el marco de la Expedición Libertadora del Perú, Las Heras fue designado como jefe del estado mayor para coordinar las acciones desde el inicio de la empresa. Tras el desembarco en Paracas, asumió la tarea de tomar la cercana villa de Pisco, que se constituyó en la primera base de operaciones en tierras peruanas y desde cuyo alero se organizó la campaña de asalto al puerto de Lima.
Desde el campamento de Huaura, llevó a cabo varias incursiones que rodearon la capital virreinal y, tras la capitulación de Lima, se encargó de la vigilancia del puerto del Callao, prolongándose la operación durante cuarenta días para su captura. La constelación de ambiciones y conflictos en el mando llevó a que Las Heras fuera ascendido a mariscal, cargo que no tardó en entrar en desacuerdo con San Martín por la inercia de las acciones y por las intrigas del ministro Bernardo de Monteagudo. Regresó a Chile, pero fue recibido con recelo por O’Higgins y, break de por medio, regresó a Buenos Aires para continuar su carrera en otro escenario.
Gobernación en Buenos Aires
El ministro Bernardino Rivadavia, en su intento de consolidar acuerdos políticos y diplomáticos, envió a Las Heras a la frontera alta del Altoperú para negociar con los últimos realistas, sin embargo las posturas conservadoras de éstos dificultaron cualquier acuerdo. En esa coyuntura, fue designado gobernador de la provincia de Buenos Aires, cargo que asumió en mayo de 1824 y que lo ubicó como continuidad de las reformas iniciadas por Martín Rodríguez.
Durante su gestión, continuó con una orientación progresista y firmó un tratado con Inglaterra que reconocía la independencia argentina, en una jugada de política exterior que buscaba consolidar la economía y la soberanía. En un primer momento mostró reticencias a la guerra contra el Imperio del Brasil, que aún reclamaba la Banda Oriental, pero la victoria de las Treinta y Tres Orientales obligó a declarar la guerra con una situación de tensión interna que limitó el movimiento del gobierno.
Con la asunción de Bernardino Rivadavia a la presidencia y la nacionalización del gobierno porteño, Las Heras renunció a un cargo que, de todas maneras, se veía transformado por las nuevas reglas de la centralización. La provincia quedó, según la nueva corriente, absorbida por el conjunto nacional, y su relevancia pasó a otro tipo de estructuras de poder, que no siempre coincidían con las aspiraciones de Las Heras.
Últimos años
Retornó a Chile, donde ejerció funciones de jefe de Estado Mayor e inspector general del ejército hasta 1830. Aunque no era un exiliado voluntario, con el tiempo se rodeó de argentinos que habían debido abandonar su patria: un grupo cada vez más numeroso que se oponía a las políticas de Rosas. En ese entorno, Las Heras mantuvo la protección del gobierno chileno para estos exiliados, entre los que se encontraban futuros mandatarios como Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento, al mismo tiempo que presidía la comisión argentina de emigrados, compartiendo con ellos la experiencia de un político y soldado que siempre defendió la causa de la libertad.
Tras la caída de Rosas en 1852, recibió honores en el ejército de Chile y ocupó cargos como comandante general de armas en 1865, esto marcó su retirada definitiva de la actividad militar. Con su muerte, dejó sembradas las huellas de un personaje que, desde la frontera, conectó las luchas entre dos mundos y dejó una impronta de disciplina y compromiso con la libertad.
Las Heras falleció en Santiago de Chile el 6 de enero de 1866, y sus cenizas fueron trasladadas a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, donde reposan junto al mausoleo de José de San Martín, en un símbolo de la memoria compartida entre las luchas por la independencia y la construcción de la nación.
Matrimonio y descendencia
Durante su permanencia en la joven república del Chile, luego de la victoria en Maipú, contrajo matrimonio en Santiago con María del Carmen Larraín, perteneciente a una familia de la aristocracia local. El enlace, celebrado en marzo de 1820, inauguró una etapa de vida familiar que dejó constancia de la unión entre la élite criolla y los veteranos de las campañas libertadoras. Juntos tuvieron al menos cinco hijos, cuyo desarrollo se inscribió en la continuidad de la nueva generación que siguió a la gesta de la independencia.
- Juan Martín Gregorio de Las Heras Larraín (nacido en Santiago de Chile, 14 de junio de 1821).
- Bernardo Gregorio de Las Heras Larraín (nacido en 1825, 9 de diciembre).
- Emilio del Carmen Gregorio de Las Heras Larraín (nacido en 1829, 3 de julio).
- Simón Gregorio de Las Heras Larraín (nacido en 1831, 28 de octubre).
- Carmen Gregorio de Las Heras Larraín (nacida en 1839, 1 de marzo).