Juan L. Ortiz
| Nombre completo | Juan L. Ortiz |
|---|---|
| Descripción | Escritor argentino |
| Fecha de nacimiento | 11-06-1896 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 02-09-1978 |
| Nacionalidad | Argentina |
| Ocupaciones | poeta, traductor |
| Géneros | poesía |
| Idiomas | español |
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Juan Laurentino Ortiz nació en Puerto Ruiz, un pequeño municipio de la provincia de Entre Ríos, el 11 de junio de 1896, y cerró su historia en Paraná el 2 de septiembre de 1978. Reconocido como poeta y traductor, su voz fue celebrada por la crítica y por colegas como una de las cimas de la literatura argentina del siglo veinte. Su vida estuvo marcada por encuentros con paisajes ribereños y una obra que osciló entre la contemplación y el compromiso humano.
Juan Laurentino Ortiz nació en Puerto Ruiz, un pequeño municipio de la provincia de Entre Ríos, el 11 de junio de 1896, y cerró su historia en Paraná el 2 de septiembre de 1978. Reconocido como poeta y traductor, su voz fue celebrada por la crítica y por colegas como una de las cimas de la literatura argentina del siglo veinte. Su vida estuvo marcada por encuentros con paisajes ribereños y una obra que osciló entre la contemplación y el compromiso humano.
Biografía
Vida
El origen de Ortiz estuvo ligado a la geografía de Entre Ríos: primera infancia entre las selvas de Montiel y los ríos que rodean esa región, un paisaje que dejó profundas resonancias en su escritura. Más tarde, la familia se trasladó a Villaguay y, ya en 1910, el joven Ortiz volvió a radicarse en Gualeguay para estudiar en la Escuela Normal Mixta de Maestros, inicio de una formación que combinaría docencia y sensibilidad literaria. En 1913 partió hacia Buenos Aires, donde probó una incursión breve en Filosofía y se sumergió en la bohemia de la década de 1920, cultivando la amistad con figuras como Salvadora Medina Onrubia y Manuel Ugarte. En 1915 retornó a su provincia natal para reorganizar sus pasos.
En los años siguientes su vida tomó un giro hacia la vida íntima y la dedicación a la escritura: en 1924 contrajo matrimonio con Gerarda Irazusta y juntos formaron una familia que incluyó a su hijo Evar Ortiz. A nivel político, Ortiz se identificó con ideas socialistas y mantuvo un perfil práctico, distanciándose de los grandes movimientos de Buenos Aires pese a sostener vínculos con la solidaridad internacional durante periodos convulsionados, como la Guerra Civil Española. En su trayectoria personal, el compromiso no opacó su aspiración artística ni su vinculación con la gente de su región.
La vida profesional de Ortiz se desarrolló en Gualeguay hasta 1942, cuando decidió jubilarse del Registro Civil y mudar su residencia a Paraná, la capital provincial, con la idea de estar más cerca del movimiento cultural y de la gente, según sus propias palabras recogidas en una entrevista realizada por la escritora Alicia Dujovne Ortiz en 1978. En 1957 realizó su único viaje al exterior, en el marco de una comisión de intelectuales argentinos financiada por el Partido Comunista, que recorrió China y la Unión Soviética; fue invitado por el gobierno chino, un episodio que marcó su visión de lo internacional.
Ortiz falleció en Paraná en 1978, a los 82 años, tras una vida que fue testimonio de la permanencia de la poesía en medio de las transformaciones sociales de su país.
Trayectoria literaria
Los comienzos de su obra estuvieron marcados por la dispersión de sus textos entre amigos y lectores cercanos, lo que limitó su alcance durante los años previos. No obstante, su primer libro editado emergió en 1933, gracias al impulso de su par literario Carlos Mastronardi: El agua y la noche, una colección de versos escritos en años anteriores. Dos años más tarde apareció El alba sube..., confirmando una voz que buscaba consolidarse. A partir de la década de los treinta, la publicación pasó a estar mejor organizada y Ortiz logró una mayor difusión de su poesía.
- El agua y la noche (1933) — primer libro editado, resultado de años de gestación y de la iniciativa de un colega cercano.
- El alba sube (1937) — segunda entrega que afianza su perfil de poeta de mirada profunda y tempo grave.
- El ángel inclinado (1938) — muestra una continuidad y un giro estético en su exploración de la naturaleza y la historia.
- La rama hacia el este (1940) — poema que afianza su lenguaje sobrio y contemplativo.
- El álamo y el viento (1948) — un registro más lírico y simbólico de paisajes y estados de ánimo.
- El aire conmovido (1949) — intensificación de la musicalidad y de las imágenes sensoriales.
- La mano infinita (1951) — preciso equilibrio entre lo humano y lo natural.
- La brisa profunda (1954) — contención emocional y atención al detalle ambiental.
- El alma y las colinas (1956) — un deambular lento por territorios interiores y exteriores.
- De las raíces y del cielo (1958) — síntesis de su mirada hacia la historia local y la expansión espiritual.
Conocido entre círculos literarios como Juanele, Ortiz cultivó una imagen de poeta de culto: fumaba con boquillas de caña, componía versos amplios y los imprimía en ediciones de tipografía pequeña, cuidando cada detalle de la edición y de la presentación. Su reputación cruzó las fronteras de Entre Ríos y llegó a la provincia de Santa Fe, donde otros escritores como Juan José Saer lo admiraban y lo visitaban con frecuencia, acompañados de lectores y amigos.
La influencia de los simbolistas franceses y de tradiciones poéticas orientales se hizo notable en su obra, que se caracteriza por una delicadeza contenida y una mirada contemplativa ante la naturaleza: ríos, árboles, crecidas y cambios climáticos se entrelazan con una conciencia crítica de la realidad social de su terruño, especialmente en lo relacionado con la pobreza y la niñez que la padece. En ese marco, Ortiz construyó una poética que equilibraba lo sensorial con una mirada histórica y social, sin abandonar la intimidad de la experiencia estética.
En 1971, la Biblioteca Vigil de Rosario reunió toda su poesía en un volumen que llevó por título En el aura del sauce, incorporando tres poemarios inéditos hasta entonces: El junco y la corriente, La orilla que se abisma y El Gualeguay. Este último, de 2639 versos, funciona como una extensive crónica lírica que describe el paisaje y los acontecimientos históricos y económicos que afectaron las riberas del río que da nombre a la provincia.
En 2006, Beatriz Viterbo editoras publicó una edición de El Gualeguay, con la revisión de Sergio Delgado, quien también fue responsable de la edición crítica de su obra completa publicada en 1996 por la Universidad Nacional del Litoral. Dicha edición reúne textos inéditos, prosa y ensayos críticos a cargo de especialistas como Daniel García Helder, Sergio Delgado y Martín Prieto, enriqueciendo la comprensión de su trayectoria.
Además de su labor como poeta, Ortiz se dedicó a la traducción de voces de poetas de distintas tradiciones. Entre sus colaboraciones figura la labor de llevar al español la poesía de Paul Eluard, Giuseppe Ungaretti y Ezra Pound, así como la de incorporar voces de poetas chinos, ampliando así el alcance de su oficio y su curiosidad lingüística.