Kary Mullis
| Nombre completo | Kary Mullis |
|---|---|
| Nombre nativo | Kary Banks Mullis |
| Descripción | Bioquímico y Premio Nobel estadounidense |
| Fecha de nacimiento | 28-12-1944 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 07-08-2019 |
| Nacionalidad | Estados Unidos |
| Ocupaciones | bioquímico, biólogo molecular, químico |
| Idiomas | inglés |
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Kary Banks Mullis nació en Lenoir, Carolina del Norte, el 28 de diciembre de 1944, y falleció en Newport Beach, California, el 7 de agosto de 2019. Este bioquímico estadounidense dejó una huella indeleble en la biología moderna al introducir una técnica que cambió por completo la forma de estudiar el ADN. Su logro más célebre fue la invención de la reacción en cadena de la polimerasa, una herramienta que revolucionó la investigación y el diagnóstico al permitir la multiplicación de fragmentos de material genético.
Kary Banks Mullis nació en Lenoir, Carolina del Norte, el 28 de diciembre de 1944, y falleció en Newport Beach, California, el 7 de agosto de 2019. Este bioquímico estadounidense dejó una huella indeleble en la biología moderna al introducir una técnica que cambió por completo la forma de estudiar el ADN. Su logro más célebre fue la invención de la reacción en cadena de la polimerasa, una herramienta que revolucionó la investigación y el diagnóstico al permitir la multiplicación de fragmentos de material genético.
Biografía
Se crió en Columbia, una ciudad de Carolina del Sur, y completó su formación universitaria en química en el Georgia Institute of Technology, donde afianzó su interés por las ciencias experimentales.
En 1966 se trasladó a California para profundizar en bioquímica y realizar estudios doctorales en la Universidad de Berkeley, bajo la dirección de J. B. Neilands, lo que marcó el inicio de su itinerario académico en una de las regiones científicas más dinámicas de Estados Unidos.
En 1972 dejó su lugar de origen para acercarse a su entonces esposa y se instaló en Kansas, donde ejerció como investigador en cardiología pediátrica y complementó su formación en biología, ampliando así su espectro de intereses científicos.
Después de que terminó su matrimonio, regresó a California y trabajó como investigador en química farmacéutica en la Universidad de San Francisco, orientando su labor hacia las endorfinas y otros aspectos de la neuroquímica.
En 1979 ingresó a Cetus Corporation, firma californiana dedicada a la biotecnología, donde colaboró con la manipulación de oligonucleótidos y donde comenzó a gestarse la idea de una técnica que cambiaría su campo.
La invención de la PCR
Durante 1985 coexistió su labor en Cetus con un proyecto que lo llevó a concebir la PCR, un procedimiento capaz de amplificar una región concreta del ADN mediante ciclos repetidos de temperatura y enzimas apropiadas.
La clave de la mejora llegó al incorporar polimerasas que resisten altas temperaturas, extraídas de microorganismos termofílicos como la Taq, procedentes de Therma aquaticus, lo que convirtió la técnica en una herramienta práctica y accesible en laboratorios de todo el mundo.
La gestación de la idea se sitúa en 1983, cuando Mullis imaginó multiplicar millones de veces una hebra de ADN; pese a las dudas iniciales de sus colegas, se mostró capaz de demostrar por sí mismo la viabilidad de su enfoque y de sostener su utilidad ante la comunidad científica.
Por este desarrollo recibió en 1993 el Premio Japón y el Premio Nobel de Química, compartido con el canadiense Michael Smith, un reconocimiento que consolidó la PCR como pilar central de la biología molecular y la biotecnología moderna.
Cetus, la empresa de Mullis premió la invención con una recompensa económica y luego vendió la patente por una suma de 300 millones de dólares a Roche Molecular Systems, una división de Hoffmann-La Roche, marcando un hito en la historia de las patentes biotecnológicas.
La repercusión de la PCR trascendió el laboratorio: permitió identificar el origen de muestras de sangre o saliva en criminología, abrió la vía para la lectura de genomas humanos y de numerosos organismos modelo y facilitó el estudio de la filogenia entre especies, al comparar sus secuencias genéticas.
Una anécdota popular vincula la ideas de la PCR con la novela Parque Jurásico de Michael Crichton, que llevó la concepto a la gran pantalla de la mano de Steven Spielberg, destacando la noción de reconstruir genomas a partir de restos diminutos conservados en ámbar.
Opiniones personales
Mullis sostenía que la ciencia, al depender de financiamiento y de dogmas establecidos, se ve afectada por intereses que pueden desviar su rumbo y frenar el progreso auténtico.
Consideraba que gran parte de la investigación se ve influida por la necesidad de sostener empleos y financiamiento, lo que, a su juicio, distorsiona las prioridades científicas y, en ocasiones, la veracidad de lo que se investiga.
Se describía como un investigador impaciente e impredecible, que encontraba más estimulante la exploración que las tareas rutinarias de laboratorio, y que a veces reflexionaba sobre su trabajo mientras conducía o practicaba surf; incluso se afirma que surgió la idea de la PCR en medio de un trayecto en carretera.
En su autobiografía de 1998, expresó escepticismo respecto a parte de la evidencia que sostiene el cambio climático y el agotamiento de la capa de ozono, y cuestionó algunos vínculos entre VIH y SIDA, admitiendo un interés por la astrología en su marco personal.
Defendía la tesis de que hay una conspiración entre ecologistas, agencias gubernamentales y científicos para proteger carreras y ganancias, en lugar de basarse únicamente en la evidencia empírica.
Su relación con Peter Duesberg, destacado negacionista del SIDA, generó críticas y, en ocasiones, lo situó en el centro de debates controvertidos; Mullis sostuvo que el VIH no era la causa inequívoca del SIDA, una postura que contrasta con el consenso médico y científico dominante.
El consenso científico ha respondido que la postura de Duesberg es considerada pseudociencia y que la comunidad internacional sostiene, con sólido respaldo, que el VIH es la causa del SIDA y que la actividad humana contribuye al calentamiento global.
Christine Maggiore, autora de What If Everything You Thought You Knew About AIDS Was Wrong?, recibió un prefacio de Mullis; Maggiore, positiva para VIH y activista, murió posteriormente a causa de una enfermedad relacionada con el SIDA junto a su hija, lo que añadió un elemento trágico a la controversia.
Medios como The New York Times señalaron que Mullis ingresó a un elenco de científicos que, después de obtener reconocimiento, se aventuraron a hacer afirmaciones controvertidas fuera de su campo, generando debates sobre la frontera entre la crítica científica y la desinformación.
El Skeptical Inquirer describió a Mullis como un negacionista con credenciales científicas que no había desarrollado investigaciones en VIH o SIDA, lo que amplió la discusión sobre la frontera entre la genialidad y las ideas controvertidas.