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Manolo Quejido

Nombre completo Manolo Quejido
Nombre nativo Manolo Quejido
Descripción Pintor y artista gráfico español
Fecha de nacimiento 30-11-1945
Lugar de nacimiento
Nacionalidad España
Ocupaciones pintor, científico
Idiomas español
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Manolo Quejido, nacido en la ciudad de Sevilla en 1946, es un pintor y artista gráfico español cuya trayectoria ha dialogado con las corrientes de la época desde una perspectiva singular. Su nombre permanece asociado a la Nueva figuración madrileña, un movimiento de finales de los años setenta que impulsó una renovación de los lenguajes artísticos y un compromiso social visible a través de la imagen.

Manolo Quejido — Imagen principal

Manolo Quejido, nacido en la ciudad de Sevilla en 1946, es un pintor y artista gráfico español cuya trayectoria ha dialogado con las corrientes de la época desde una perspectiva singular. Su nombre permanece asociado a la Nueva figuración madrileña, un movimiento de finales de los años setenta que impulsó una renovación de los lenguajes artísticos y un compromiso social visible a través de la imagen.

Trayectoria temprana

Tras abandonar su lugar de origen en favor de una vida creativa en Madrid, Quejido iniciaría allí un proceso de aprendizaje y experimentación que marcaría su recorrido posterior. En los años iniciales de su residencia, el artista se sumergió en una investigación formal que combinaba la exploración de las técnicas pictóricas con la reflexión política propia de la escena cultural de aquella década. Sus primeras exposiciones se inscribieron en el entorno de la galería Buades de la capital, un espacio que funcionó como escenario y laboratorio para su lenguaje emergente.

Durante ese periodo formativo manifestó un interés concreto por la poesía visual y por la necesidad de estudiar, de forma crítica, la función social del arte. Se deja entrever, en estas primeras experiencias, una influencia notable del grupo Equipo 57, con el que compartía una voluntad de replantear las reglas del figurativismo y del informalismo. En paralelo, Quejido participó en proyectos que se desarrollaron dentro del Seminario de Generación Automática de Formas Plásticas del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, un marco experimental donde se buscaba nuevas estructuras visuales a través de la tecnología de la época.

Evolución estética y referencias

Con el paso de los años, la producción de Quejido transitó entre la herencia del Pop Art y la pulsión expresiva del neoexpresionismo, un cruce que le permitió situarse en una órbita de eclecticismo controlado. Las influencias de figuras como Andy Warhol, Ronald Kitaj y David Hockney se volvieron faros en su paleta, que abrazó colores intensos y una vitalidad luminosa en cada pincelada.

La iconografía de su obra se caracteriza por un tono festivo y una alegría contenida que contrasta con las lecturas sombrías de corrientes anteriores. Su enfoque plástico evita la solemnidad, privilegia la claridad de la imagen y, a la vez, introduce capas de ironía que invitan a la mirada a cuestionar la realidad representada. En este periodo, Quejido despliega una actitud irónica y, a menudo, provocadora, que se convirtió en uno de los rasgos distintivos de su lenguaje.

Consolidación y características formales

Ya en la madurez de su trayectoria, Quejido articuló una poética que dialoga con la cultura popular sin perder la madurez conceptual. Su obra se distingue por una pintura de colores vivos y una construcción de la superficie que prioriza la inmediatez de la visión sin abandonar la reflexión sobre la forma. Este equilibrio entre desenfado y análisis formal le permitió sostener una identidad propia dentro de un panorama artístico plural.

A nivel técnico, se aprecian movimientos de la pincelada que refuerzan la sensación de dinamismo, así como una simplificación de las figuras que favorece la lectura de lo figurado a través de capas de color y memoria visual. Su propuesta no se limita a la superficie cromática; tras la apariencia festiva emergen preguntas sobre identidad, consumo y cultura de masas, convertidas en motores para una crítica sutil pero constante.

Relación con museos y colecciones

La obra de Quejido ha sido integrada a colecciones públicas y privadas de variada procedencia, lo que atestigua la aceptación institucional de su lenguaje y su capacidad para atravesar contextos culturales. A lo largo de su trayectoria, sus piezas han sido solicitadas para residencias y exposiciones que promueven el diálogo entre generaciones y estilos dentro del arte contemporáneo.

Museos y colecciones

Entre las instituciones que conservan parte de su legado se cuentan algunos de los referentes más importantes de España y de otras latitudes. Su obra figura en centros de referencia nacional y en colecciones que avalan su relevancia dentro de la historia reciente del arte. A continuación, se enumeran algunas de estas instituciones que han preservado su producción a lo largo de los años:

  • Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.
  • Biblioteca Nacional de España, Madrid.
  • Museo de Crevillente, Alicante.
  • Colección de Arte Contemporáneo, Madrid.
  • Centro Atlántico de Arte Moderno, Las Palmas de Gran Canaria.
  • Fundación de la Caixa de Pensiones, Barcelona/Madrid (según el periodo de exhibición y cesiones).
  • Banco Zaragozano, Madrid.
  • Fundación Argentaria, Madrid.
  • Museo Marugame Hirai, Kagawa, Japón.
  • Gobierno Vasco, Vitoria-Gasteiz.
  • Colección Banco de España, Madrid.
  • Fundación ICO, Madrid.
  • Fundación Coca-Cola, Madrid.

Legado y entorno profesional

Actualmente, la influencia de Quejido puede verse en la continuidad de un discurso que combina la alegría cromática con una lectura crítica de la imagen cotidiana. Su trayectoria ha servido de puente entre generaciones de artistas que buscan en la provocación estética un medio para explorar las tensiones entre arte, sociedad y consumo. En su obra late una curiosidad permanente por las posibilidades expresivas del color y la forma, así como una voluntad de hacer del arte un espacio de encuentro social.

Relación con colectivos y contemporáneos

En el seno de la Nueva figuración madrileña, Quejido compartió andanzas con varios creadores que, como él, apostaron por un lenguaje que se movía entre lo televisivo, lo gráfico y lo pictórico. Entre estas figuras, destacan contemporáneos que aportaron a la escena española de los setenta y ochenta una mirada diversa sobre la realidad cotidiana. Este grupo de artistas conformó una constelación que permitió debatir sobre la función del arte en tiempos de cambio y de transición cultural.

Contribución crítica y educativa

Más allá de la producción de obras, Quejido participó de manera activa en foros y proyectos que buscaban acercar el arte a distintos públicos. Su experiencia se convirtió en un referente didáctico para jóvenes creadores que aspiraban a comprender cómo la pintura puede responder a contextos sociales específicos, manteniendo una autonomía formal que invitaba a la experimentación. En este marco, su trayectoria se conviertió en ejemplo de perseverancia, versatilidad y compromiso con la renovación de los lenguajes artísticos.

A lo largo de su vida, Manolo Quejido ha construido una obra que no teme a la improvisación ni a la revisión crítica de sí misma. Su mirada ha logrado conciliar la diversión de la expresión con una preocupación constante por las dinámicas culturales y políticas que configuran el mundo del arte. Este equilibrio le ha permitido mantener una voz reconocible dentro de una escena dinámica y compleja, donde la memoria del pasado conversa con las búsquedas del presente.