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Manuel García Morente

Nombre completo Manuel García Morente
Descripción Filósofo y teólogo español
Fecha de nacimiento 22-04-1888
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 07-12-1942
Nacionalidad España
Ocupaciones filósofo, traductor, profesor universitario, sacerdote católico
Grupos Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Sociedad de Amigos de Portugal
Idiomas español
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Manuel García Morente nació en Arjonilla el 22 de abril de 1886 y desplomó su vida en Madrid, el 7 de diciembre de 1942. Fue sacerdote, filósofo, teólogo, hispanista y traductor cuya trayectoria abarcó la docencia, la investigación y una profunda renovación espiritual. Formó parte de la Institución Libre de Enseñanza y su biografía muestra una síntesis singular entre el quehacer académico y la vida religiosa, culminando con la ordenación sacerdotal en 1940.

Manuel García Morente — Imagen principal

Manuel García Morente nació en Arjonilla el 22 de abril de 1886 y desplomó su vida en Madrid, el 7 de diciembre de 1942. Fue sacerdote, filósofo, teólogo, hispanista y traductor cuya trayectoria abarcó la docencia, la investigación y una profunda renovación espiritual. Formó parte de la Institución Libre de Enseñanza y su biografía muestra una síntesis singular entre el quehacer académico y la vida religiosa, culminando con la ordenación sacerdotal en 1940.

Biografía

Hijo de un padre de perfil anticlerical y de ideas volterianas, junto a una madre de fe católica contundente, García Morente recibió una educación de resonancias europeas. Educación inicial en Bayona y una licenciatura en Letras obtenida en la Universidad de Burdeos en 1905 le otorgaron una visión cosmopolita desde sus primeros pasos académicos.

Ya en España, se integró en la Institución Libre de Enseñanza en 1906 y, gracias a la Junta de Ampliación de Estudios, pudo viajar a Alemania y sumergirse en la corriente neokantiana de Marburgo, estudiando con figuras como Cassirer, Hermann Cohen y Paul Natorp.

En 1912 obtuvo la cátedra de Ética en la Universidad de Madrid, y a partir de ese momento su labor docente se convirtió en referencia por su claridad expositiva y su capacidad de convertir ideas complejas en enseñanzas accesibles. Su trayectoria inicial osciló entre el kantismo y otras corrientes, y su tesis doctoral abordó la estética kantiana, sin perder de vista un marco más amplio que luego desarrollaría en obras como La filosofía de Kant y Una introducción a la filosofía.

Entre sus responsabilidades, destacaba la labor de traductor de las obras mayores de Kant para la editorial Victoriano Suárez, tarea que coordinó entre 1912 y 1928: la Crítica del juicio (en dos tomos, 1914), la Crítica de la razón pura (dos tomos, 1928), la Crítica de la razón práctica (dos tomos, 1918) y la Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1921). Estas versiones se convirtieron en referencias para la traducción española del legado kantiano.

En el ámbito de la traducción y la difusión filosófica, llevó al español también las Investigaciones Lógicas de Husserl (1928, en cuatro tomos) para la dirección de José Gaos, y publicó para Espasa-Calpe la La decadencia de Occidente de Spengler (1922) en cuatro tomos; asimismo trabajó la Origen del conocimiento moral de Franz Brentano (1927) para la Revista de Occidente. Con ello, su labor traductora se convirtió en una pieza clave para la recepción de corrientes europeas en el mundo hispanohablante.

Su interés intelectual se orientó hacia el kantismo y el bergsonismo, lo que se manifestó en publicaciones y ensayos que debatían estas corrientes. En ese periodo también estudió a la filosofía alemana de su tiempo, incluyendo a Rickert, Simmel, Scheler y Hartmann, tomando partido por una orientación axiológica que buscaba fundamentar la valoración de los bienes. Sus colaboraciones en la Revista de Occidente y sus investigaciones teológicas enriquecieron su perfil de pensador polifacético.

A comienzos de la década de 1920 se asomó a líneas de investigación como el biologismo histórico, una propuesta que intentaba entrelazar elementos biológicos y culturales para explicar el desarrollo humano y social, sin perder de vista las grandes preguntas éticas y metafísicas que guiaban su labor académica.

En 1930 fue designado subsecretario de Educación Pública, y en 1932 asumió como decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid. Su incidencia fue decisiva para la creación de una nueva Facultad situada en la Ciudad Universitaria, un proyecto que llevó a cabo en estrecha colaboración con el arquitecto Agustín Aguirre López. Su producción durante ese periodo incluyó obras como El mundo del niño, Ensayos sobre el progreso, Ensayo sobre la vida privada y El ámbito anímico, que consolidaron su perfil de ensayista didáctico y comprometido con la cultura educativa de la nación.

En 1933 lideró, junto al arqueólogo Antonio García y Bellido, una expedición educativa que recorrió los principales yacimientos arqueológicos del Mediterráneo a bordo del buque Ciudad de Cádiz, una experiencia que quedó en la memoria como el Crucero universitario por el Mediterráneo de 1933.

Con el estallido de la Guerra Civil, sus cargos universitarios quedaron suspendidos y se exilió en París. En la madrugada del 29 al 30 de abril de 1937, tras escuchar un fragmento del oratorio La infancia de Cristo de Hector Berlioz por la radio, vivió una experiencia interior que él describió como “el hecho extraordinario”, una conversión que lo acercó al catolicismo.

En julio de 1937 atravesó el océano para enseñar en la Argentina, desempeñándose como profesor en la Universidad Nacional de Tucumán. De esa etapa surgieron sus Lecciones preliminares de filosofía (1938). Al regresar a España, en junio de 1938 inició su formación como seminarista en el Pontevedra, y en 1939 fue aceptado en el Seminario Conciliar de Madrid, recibiendo la orden sacerdotal en 1940. Durante estos años fue miembro titular de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

Los años finales consolidaron su giro hacia el tomismo y el desarrollo de su propio proyecto de filosofía de la historia. En su producción póstuma dejó constancia de la traducción de algunas de las cuestiones iniciales de la Suma teológica, reflejo de su devoción intelectual por Tomás de Aquino. En 1942 publicó la obra central sobre la historia de España y, de forma póstuma, trabajó la idea de una filosofía de la historia de España que articulaba la noción de una metafísica de la Hispanidad, atento a distinguir entre lo físico, lo psíquico, lo ideal, lo axiológico, lo histórico y lo sobrenatural.

Falleció en Madrid el 7 de diciembre de 1942. Su legado continuó influyendo a través de ediciones y estudios posteriores, como la obra de Juan Zaragüeta, quien publicó su proyecto Fundamentos de filosofía (Madrid, 1967, 6.ª ed.) apoyándose en sus escritos. Su vida dejó una marca de investigador y pastor intelectual que buscó unir la tradición filosófica europea con la realidad española y la vida religiosa que abrazó de forma definitiva.

Obras

  • La filosofía de Bergson (1917).
  • La filosofía de Kant (1917).
  • El mundo del niño (1928).
  • Ensayos sobre el progreso (1932).
  • Ensayo sobre la vida privada (1935).
  • El ámbito anímico (1935).
  • Idea de la Hispanidad

Imágenes de Manuel García Morente