Vida Icónica VIDAICÓNICA

Marcelo González Martín

Nombre completo Marcelo González Martín
Descripción Cardenal católico español. Primado de España
Fecha de nacimiento 16-01-1918
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 25-08-2004
Nacionalidad España
Ocupaciones profesor universitario, sacerdote católico, obispo católico
Grupos Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción
Idiomas español
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La trayectoria de Marcelo González Martín se destaca como una de las respuestas más sólidas de la Iglesia española ante los desafíos de la segunda mitad del siglo XX. Su vida acoge una combinación de rigor teológico, compromiso pastoral y una visión clara de la Iglesia como agente de renovación social. Formado, misionero en su propia nación y líder institucional, su influencia se extendió desde las aulas universitarias hasta las catedrales de Barcelona y Toledo, pasando por un intenso protagonismo en la Transición española y en el reconocimiento de la Iglesia ante el Estado. Esta biografía reconstruye, con un lenguaje distinto, los hechos y las decisiones que marcaron su época y su huella personal.

Marcelo González Martín — Imagen principal

La trayectoria de Marcelo González Martín se destaca como una de las respuestas más sólidas de la Iglesia española ante los desafíos de la segunda mitad del siglo XX. Su vida acoge una combinación de rigor teológico, compromiso pastoral y una visión clara de la Iglesia como agente de renovación social. Formado, misionero en su propia nación y líder institucional, su influencia se extendió desde las aulas universitarias hasta las catedrales de Barcelona y Toledo, pasando por un intenso protagonismo en la Transición española y en el reconocimiento de la Iglesia ante el Estado. Esta biografía reconstruye, con un lenguaje distinto, los hechos y las decisiones que marcaron su época y su huella personal.

Biografía previa al episcopado

Estudios y formación

Nacido en una familia vallisoletana de raíces modestas, Marcelo González Martín recibió su educación inicial en un entorno provincial marcado por la vida de barrio y el comercio local. Sus primeros pasos hacia la vida eclesiástica se dieron en el Seminario de Valladolid, centro formativo que lo encaminó a la vida sacerdotal. Posteriormente continuó su itinerario académico en la Universidad Pontificia de Comillas, donde profundizó en la teología y obtuvo el doctorado en Teología Sacra, una culminación que lo situó en el seno de la élite intelectual de la Iglesia de su tiempo. Fue ordenado sacerdote en Valladolid el 29 de junio de 1941, dando inicio a una labor sacerdotal que combinaría enseñanza, pastoral y servicio diocesano.

La dedicación a la enseñanza teológica marcó los primeros años de su vida clerical: ocupó puestos docentes en el seminario local y, de manera complementaria, ejerció como profesor universitario en áreas de Medicina y Derecho dentro de la Universidad de Valladolid. Su labor académica fue complementada por la dedicación canónica obtuvieron gracias a una oposición que le permitió ingresar como canónigo de la Catedral de Valladolid, un cargo que consolidó su perfil teológico y pastoral.

Carácter enérgico y visión misional, propio de aquel periodo, le llevó a asumir responsabilidades que iban más allá de lo estrictamente clerical. Entre sus funciones emergieron la coordinación de la Acción Católica y la Cáritas Diocesana, así como la participación en programas de acción social y obras de barrio orientadas a la mejora de las condiciones de vida de las familias y de las comunidades trabajadoras. Su labor también incluyó iniciativas de promoción cultural y educativa, con el impulso de viviendas, escuelas y, más tarde, institutos técnicos y un colegio diocesano para numerosos estudiantes. llevó a cabo amplias jornadas de oración y conferencias sobre fe y espiritualidad, recorriendo diversas regiones del país.

Obispo de Astorga

Nombrado obispo de Astorga a finales de 1960, González Martín recibió la consagración episcopal en la propia sede de Astorga a comienzos de 1961 y permaneció al frente de esa diócesis durante un lustro, periodo en el que promovió una renovación de la vida clerical y de la participación de los laicos. Su gestión se caracterizó por fomentar la cooperación entre sacerdotes y fieles mediante encuentros de trabajo y oración, y por reforzar la estructura educativa y formativa del seminario y de la pastoral diocesana.

Impulsor de iniciativas pastorales y sociales, llevó adelante proyectos de crecimiento diocesano, la creación de instituciones de formación y la promoción de medios de comunicación católicos. En Astorga dio a conocer la necesidad de una educación teológica sólida y de una atención pastoral cercana, cuando promovió espacios de encuentro para sacerdotes, religiosos y laicos, y aportó recursos para sostener seminarios y programas de aspirantes al sacerdocio. Su labor se extendió también a la esfera cultural y comunicativa, con la fundación de una emisora diocesana que sirvió para difundir mensajes de fe y valores sociales.

Participación en el Concilio Vaticano II, su paso anterior a Barcelona lo marcó con una impronta de apertura a los debates eclesiales modernos y a la cooperación entre clero y laicado. En Astorga esta experiencia se tradujo en una actitud de impulso a los cambios convocados por el Concilio, con un énfasis en la renovación pastoral y académica de la diócesis.

Arzobispo de Barcelona

En 1966 fue nombrado arzobispo titular de un caso simbólico y coadjugador del arzobispo de Barcelona, un encargo que, con el tiempo, se convertiría en una oportunidad para afrontar desafíos particulares de la Iglesia en Cataluña. Su llegada a Barcelona coincidió con un contexto social y político marcado por tensiones entre identidades culturales y tradiciones eclesiales, y por la necesidad de consolidar una Iglesia capaz de dialogar con la cultura local.

Prometió aprender catalán para facilitar la comunicación con las comunidades y se integró con rapidez en la vida diocesana. Contó con la colaboración de los monjes de Montserrat para facilitar la adopción de la lengua y de las prácticas litúrgicas en la liturgia, y organizó la estructura diocesana para atender fieles en zonas obreras y rurales. En este periodo reorganizó el seminario mayor y el menor, y dio vida a la Facultad de Teología de Barcelona, además de promover la creación de instituciones pastorales y de comunicación social que reforzaran la presencia de la Iglesia en la vida pública.

Impulsó una reorganización territorial dentro de la archidiócesis con una distribución en varias zonas pastorales y la creación de una comisión dedicada a la pastoral diocesana. Bajo su impulso, surgieron parroquias nuevas, especialmente en barrios obreros, y se promovió la formación de laicos capacitados mediante comisiones y asesorías especializadas. Su magisterio dejó un registro de más de cien documentos pastorales y un número considerable de homilías difundidas en la Catedral y en parroquias, muchos de los cuales se recopilaron en volúmenes que perpetúan su labor educativa.

Concebir la liturgia en catalán fue una de sus banderas, un paso que integraba la diversidad litúrgica con la tradición hispánica. A su vez, estableció una red de instituciones centradas en la formación teológica y pastoral del clero, y fortaleció la cooperación entre el clero, los religiosos y los laicos para un servicio evangelizador más dinámico.

Arzobispo de Toledo y primado de España

En 1971 recibió la tutela de la archidiócesis de Toledo, asumiendo la responsabilidad de la sede primada y marcando un hito en la historia de la Iglesia española al dirigir una metrópoli con una identidad milenaria. Su mandato se extendió por veintitrés años, durante los cuales priorizó la renovación pastoral, la formación del clero y la revitalización de la vida parroquial y educativa en una realidad diocesana extensa y diversa. A su llegada, encontró una cristiandad que exigía una atención especial a las parroquias y a la vida sacerdotal en un territorio de grandes dimensiones, con parroquias dispersas y un clero que requería apoyo y formación constantes.

Profundo énfasis en la educación y la formación de sacerdotes y seglares marcó su etapa toledana. Implementó visitas pastorales a todas las parroquias, incluidas las más apartadas, y promovió programas de formación continua para sacerdotes, religiosos y catequistas. Entre sus acciones destacó la creación de escuelas de catequesis y de teología para seglares, con sedes en Toledo y Talavera de la Reina, y la reorganización de los centros formativos para ofrecer una educación teológica robusta y accesible.

Consolidación de la formación sacerdotal implicó reformas sustanciales en el Seminario Mayor y en el Seminario Menor, la articulación de redes de estudios y la vinculación del seminario a una facultad teológica de referencia. También promovió la creación de instituciones para el estudio y la investigación teológica, y fomentó la cooperación entre la universidad y la Iglesia para la formación de futuros sacerdotes. En este marco, nació un Instituto de Estudios Históricas y Mozárabes, surgido como fruto de un congreso internacional y dedicado al estudio mozárabe y visigótico.

Fortalecimiento de la vida diocesana, con la creación de la Casa de San José para formación permanente y la inauguración de espacios de pastoral, sociología y teología. Hoy día, Toledo se convirtió en referente para la Iglesia en España dentro de la línea marcada por el Concilio Vaticano II, al promover una renovación organizada y un mayor escrutinio de las prácticas pastorales.

Destacó la apertura de la liturgia mozárabe, que implicó una revisión del Misal y una restauración de textos litúrgicos para acercarlos a los principios del Concilio. Esta remodelación fue coordinada por el cardenal en su doble función de arzobispo de Toledo y presidente de la Comisión de Liturgia de la Conferencia Episcopal, contando con un equipo de sacerdotes y religiosos de diversas diócesis. En 1992 presentó el primer volumen del Nuevo Misal Hispano-Mozárabe ante el Papa Juan Pablo II, quien celebró la misa en este rito, marcando un hito en la historia litúrgica de la Iglesia española. El Papa amplió además los permisos para su uso en otros lugares de España.

Conservación del patrimonio y vocación educativa, otro de sus ejes fue la salvaguarda del patrimonio histórico-artístico de la archidiócesis. Impulsó restauraciones y rehabilitaciones de templos, conventos y obras de arte; priorizó la Catedral Primada de Toledo y el Museo Diocesano de Toledo, así como la gestión de otros bienes culturales, incluyendo acuerdos para la cesión de monasterios y la revalorización de espacios de interés religioso. También estableció normas de decoro para la visita a templos ante la creciente afluencia de visitantes, destacando la importancia de la sacralidad de los templos en una ciudad de gran auge turístico.

Reconfiguración de la provincia eclesiástica, al finalizar su pontificado, supuso una reorganización de la estructura jurisdiccional con la creación de nuevas jurisdicciones y la incorporación de diócesis que fortalecieron la provincia eclesiástica de Toledo. Todo ello se enmarcó en un proceso de reordenación que buscaba optimizar recursos y facilitar una acción pastoral más coordinada a nivel regional.

Formación del clero y de los fieles

Una prioridad central fue la formación continua de las comunidades eclesiales, para lo cual se realizaron visitas pastorales y se promovió un aprendizaje sostenido de la fe. Se estimuló la catequesis, la teología para seglares y la educación religiosa de los niños y jóvenes, con la creación de escuelas de catequesis y de teología para adultos. se consolidó un marco de formación integral para la vida sacerdotal que combinaba estudio, oración y servicio pastoral.

La respuesta educativa abarcó a laicos y religiosos, con iniciativas para la educación religiosa de los seglares y la implementación de centros de estudio que fortalecían la identidad cristiana en la vida cívica. En paralelo, se promovió la pastoral vocacional y la organización de retiros y ejercicios espirituales para sacerdotes y comunidades.

Entre las herramientas de evangelización destacó el uso de los medios de comunicación para ampliar el alcance de la misión pastoral. Se difundió una publicación semanal dedicada a la pastoral y se inauguró una emisora diocesana para la programación religiosa; ambos proyectos buscaron situar a la Iglesia en el diálogo con la cultura y los medios de comunicación contemporáneos. se impulsaron iniciativas de acción social para atender a los marginados y se construyeron albergues y centros de reinserción que mostraban el compromiso social de la Iglesia.

Acción pastoral

Su estilo pastoral se forjó en la cercanía a los fieles y en la promoción de encuentros y retiros que fortalecían la vida espiritual de las comunidades. Viajó a numerosos lugares para escuchar a sacerdotes, religiosos, catequistas y laicos, y para compartir experiencias de fe y compromiso. En Toledo y Talavera de la Reina se promovieron nuevas parroquias y casas de ejercicios para la vida sacerdotal, culminando con hitos como la inauguración de la Casa Diocesana de Ejercicios El Buen Pastor y la Casa Sacerdotal Card. Marcelo González.

Convocó solemnemente el XXV Sínodo Diocesano, que reunió a miles de participantes entre clero, religiosos, religiosas y laicos. Sus Constituciones Sinodales, promulgadas en 1991, sentaron las bases normativas para la evangelización y la pastoral diocesana en Toledo, marcando un momento clave de la estructuración eclesial en la región. Su enfoque didáctico también incidió en el uso de los medios de comunicación y en la creación de espacios de encuentro entre la cultura y la fe, para fortalecer la misión pastoral en la sociedad.

El papel de la comunicación fue central: impulsó la difusión de contenidos religiosos y educativos, estableció una publicación semanal y promovió una radio diocesana de referencia. Al mismo tiempo, su gestión social se orientó a la atención de los marginados y a la configuración de una red de servicios de reinserción social que buscaban acompañar a las personas en situación de vulnerabilidad.

La participación de los laicos se estructuró a través del Foro Diocesano de Laicos, fundado en 1993, con el objetivo de intensificar la colaboración entre sacerdotes y fieles en las tareas pastorales y en la vida comunitaria. También promovió la coordinación entre parroquias, comunidades y movimientos para una presencia más orgánica de la Iglesia en la vida cívica y cultural.

La procesión del Corpus Christi recibió nuevas pautas que buscaban integrar la devoción con la vida pública, sin perder la solemnidad y el decoro propios de la tradición. se abrió paso la creación de nuevas cofradías y se promovió la participación de autoridades civiles en un marco de respeto a la religión y a la fe de la comunidad.

Reforma del rito hispano-mozárabe

Encuentro con una comunidad mozárabe significativa en Toledo, que atravesaba momentos de reorganización y dispersión. En 1977 se erigió canónicamente el Instituto de Estudios Mozárabo-Visigóticos, con la misión de revitalizar, estudiar y conservar el patrimonio litúrgico de este rito. Se llevó a cabo una reorganización de las parroquias mozárabes y se emprendió una revisión profunda del Misal mozárabe para que recuperara su integridad textual y litúrgica, eliminando adiciones posteriores y restaurando elementos perdidos en leccionarios y fiestas de santos.

La revisión de la liturgia mozárabe se realizó bajo la premisa de alinearla con las directrices del Concilio Vaticano II. Un equipo multidisciplinar, formado por sacerdotes toledanos y de otras diócesis, junto con comunidades religiosas, trabajó durante nueve años para devolver al rito hispano-mozárabe su pureza litúrgica. Este esfuerzo dio lugar a una edición revisada que recibió el respaldo del Papa y, posteriormente, una apertura para su uso en distintos lugares de España cuando se estimó conveniente.

La apertura papal vino con la presentación al Papa Juan Pablo II de la primera entrega del Nuevo Misal Hispano-Mozárabe en 1992, quien celebró la santa misa en este rito, marcando un precedente histórico: fue el primer Papa que lo utilizó en Roma. A instancias del Papa, se ampliaron los permisos para su uso en otros lugares del país, asegurando su difusión donde fuera deseado por devoción o interés litúrgico.

Formación litúrgica del clero mozárabe estuvo acompañada por la remodelación de la capilla del Corpus Christi en Toledo, donde este rito se celebra diariamente en la catedral. Todo ello respondió a un esfuerzo de continuidad litúrgica que conectara tradición y renovación, en consonancia con el espíritu de la época.

El patrimonio de la archidiócesis y la provincia eclesiástica

La preservación del patrimonio histórico-artístico fue otro de sus ejes. Promovió la restauración y rehabilitación de templos, conventos y obras de arte, con especial atención a la Catedral Primada y al Museo Diocesano de Toledo. También favoreció la cesión de espacios religiosos a órdenes de carácter militar y hospitalario para la realización de solemnes investiduras, manteniendo así un vínculo entre fe, historia y servicio social.

Normas de decoro en la visita a templos buscaban regular la relación entre turismo y devoción, protegiendo la sacralidad de los lugares sagrados ante la afluencia de visitantes. En el último año de su pontificado se produjo una reconfiguración de la Provincia Eclesiástica de Toledo, con la incorporación de nuevas diócesis y la reorganización de las existentes para mejorar la coordinación pastoral en la región.

Los procesos de los mártires de la Guerra Civil española

Durante su tiempo como obispo y luego como primado, se reabrieron las causas de beatificación y canonización de aquellos que murieron por su fe durante la Guerra Civil. La apertura de estos procesos se llevó a cabo en la sede catedralicia de Toledo, donde se enfatizó la importancia de reconocer y honrar la memoria de los creyentes caídos por su convicción religiosa.

Trabajo en la Conferencia Episcopal Española

Participó activamente en la organización de la Conferencia Episcopal, ocupando cargos relevantes dentro de sus órganos ejecutivos y permanentes. Su labor se centró en comisiones de caridad y apostolado social, de medios de comunicación, del clero y de liturgia, consolidando un marco institucional para las acciones pastorales a nivel nacional.

Cardenalato

Fue nombrado cardenal titular de San Agustín por el Papa Pablo VI, con el anuncio público realizado en un consistorio de marzo de 1973. Como cardenal participó en dos cónclaves: el primero, en agosto de 1978, llevó a Albino Luciani a la sede de Pedro; el segundo, en octubre del mismo año, eligió a Karol Wojtyła. Su cercanía con Wojtyła fue constante y cordial, y el Papa reconoció su labor como un ejemplo de aplicación de las directrices del Concilio para la Iglesia en España.

Durante la década de los ochenta y noventa, mantuvo una relación de cooperación con el Papa y fue enviado especial en varias ocasiones, destacando su participación en la conmemoración del V Centenario del Tratado de Tordesillas. Su relación con Juan Pablo II se caracterizó por el intercambio de pareceres y la valoración de la labor pastoral como un referente para las directrices papales.

Renuncia al arzobispado

En 1993 presentó su renuncia al Papa al cumplir la edad de 75 años, renuncia que fue aceptada en 1995. Su retiro lo llevó a la localidad de Fuentes de Nava, en la provincia de Palencia, donde continuó viviendo en una residencia dedicada a su descanso y a la reflexión personal. Conservó el título de cardenal, y, según la normativa, dejó de participar en cónclaves a los 80 años.

La retirada no significó un alejamiento total de la vida eclesial: siguió manteniendo vínculos con el mundo académico y con instituciones de estudio, y su actividad como consultor y referente espiritual fue valorada por la Iglesia a lo largo de los años posteriores a su cese formal de la cátedra arzobispal.

Relaciones con la política española

Se delineó como una figura independiente respecto a las corrientes políticas, manteniendo una actitud de autonomía ante los gobiernos y defendiendo la necesidad de una relación entre Iglesia y Estado regida por el respeto mutuo y el marco constitucional vigente. Su trayectoria en la política fue compleja y, a veces, controvertida, pero siempre orientada a la defensa de la dignidad de las personas y de la libertad religiosa dentro de un marco democrático.

Durante la dictadura franquista

Su relación con el régimen franquista estuvo marcada por roces simbólicos y, a veces, por tensiones ante determinadas políticas que afectaban a la vida religiosa y a la institución eclesiástica. En Barcelona, la defensa de la liturgia en lengua catalana y la plena participación de las comunidades catalanas en la vida pública provocaron críticas de ciertos sectores, pero también fue interpretada como un compromiso con la diversidad y la plena expresión de la fe en la realidad cultural local. Estas tensiones no imposibilitaron que la Iglesia mantuviera una postura pública y dialogante con las autoridades del régimen, con el obispo buscando articulaciones que favorecían el interés común de la comunidad católica.

En el marco de la Transición, su papel fue percibido por algunos como parte de una «ala conservadora» de la Iglesia, pero esa visión no agotaba la complejidad de su postura: sostuvo una presencia pública, defendió la separación entre Iglesia y Estado y promovió la autonomía de las instituciones religiosas. A la vez, su relación con figuras políticas destacadas fue marcada por una combinación de cordialidad y crítica constructiva hacia políticas laicistas o que afectaran la enseñanza religiosa y la libertad de educación.

Consejero de Estado desde su llegada a Toledo, participó en decisiones que afectaron a la institucionalidad española de entonces, y en su papel asesor dejó constancia de su visión sobre el derecho natural, la libertad de enseñanza y la protección de la vida familiar frente a cambios legislativos. Su voz fue valorada por su experiencia pastoral y su capacidad para articular argumentos en defensa de la dignidad humana y de la libertad religiosa.

Durante la Transición

La percepción mediática de González Martín a veces lo presentó como representante de un sector conservador frente a las corrientes progresistas, especialmente en cuestiones como el divorcio, el aborto y la educación. Sin embargo, su actuación mostró una disposición al diálogo y a la cooperación institucional, con un énfasis constante en separar las funciones de la Iglesia de las decisiones políticas, y en mantener la presencia pública dentro de un marco de responsabilidad y servicio a las comunidades creyentes.

Relaciones con gobiernos socialistas y su evolución posterior destacaron un recorrido de dialogo y discrepancias, con momentos de tensión ante políticas laicistas o de reorganización administrativa de la Iglesia en España. A la vez, mantuvo amistades y vínculos institucionales con distintos líderes regionales y nacionales, fomentando acuerdos que protegían la libertad religiosa y el interés general de las comunidades católicas.

Distinciones

Entre sus reconocimientos colegiales y honoríficos, destacan su ingreso como miembro de número en una Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, y su distinción honorífica por la Universidad de Castilla-La Mancha. También fue académico de honor de una importante asociación de doctores y recibió galardones regionales que reconocen su contribución a las ciencias sociales y humanidades. En su poder ceremonial, ostentó la Gran Cruz Eclesiástica de una orden militar y hospitalaria de Jerusalén, con el cargo de Protector Espiritual en España.

Como Primado de España, tuvo la singular distinción de pronunciar el Sermón de las Siete Palabras en la Semana Santa de Valladolid en dos ocasiones, un honor protocolario que, dadas las reglas, solo puede otorgarse a una persona una vez en esa liturgia. Este hecho subrayó su significado simbólico dentro de la vida litúrgica y su presencia como figura de referencia para la Iglesia española.

Fallecimiento

Falleció el 25 de agosto de 2004 en su residencia de Fuentes de Nava, provincia de Palencia, y fue enterrado en la Catedral de Toledo, sello final de una vida dedicada al servicio eclesial y a la labor pastoral de conjunto. Su legado perdura en las instituciones que nació y fortaleció, y en la memoria de quienes vivieron su tiempo de liderazgo pastoral y social.

Principales obras

Libros

  • Alimentar nuestra vida con el concilio, Madrid, Palabra, 1987.
  • Amo a la Virgen de Guadalupe, Toledo: M. González Martín, D.L., 1983; Madrid, Gráf. Offsetti. ISBN 84-300-9985-9.
  • Astorga, diócesis misionera, hacia América con la OCSHA, Valladolid, Edit. Sever Cuesta, 1964.
  • Creo en la Iglesia, Madrid, La Editorial Católica, 1974.
  • El valor de lo sagrado, Toledo: Estudio Teológico de San Ildefonso, D.L. 1986.
  • En el corazón de la Iglesia, Toledo: Estudio Teológico de San Ildefonso, D.L. 1987.
  • Enrique de Ossó: la fuerza del sacerdocio, La Editorial Católica, 1983.
  • Escritos sobre la transición política española (1977-1984), Toledo, Instituto Teológico San Ildefonso, Servicio de Publicaciones, 2006.
  • Evangelizar, Toledo: Estudio Teológico de San Ildefonso, D.L. 1988.
  • Fuertes en la fe, Barcelona, Balmes, 1968.
  • Hijos de la luz, Predicación cuaresmal, Barcelona, Balmes, 1971.
  • Iglesia y política en la España de hoy, Salamanca, Sigueme, 1980.
  • La acción pastoral del sacerdote en Barcelona, Barcelona, Comisión Diocesana para los Medios de Comunicación Social, 1967.
  • La Cuaresma y la práctica de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, Barcelona, Fidel, 1969.
  • La fe coneguda, viscuda i estimada, Barcelona, Comisión Diocesana para los Medios de Comunicación Social, 1967.
  • La figura del sacerdote, hoy, Madrid, Bruño, 1971.
  • La Virgen María y la juventud, Barcelona, Balmes, 1970.
  • Los valores de siempre, Toledo, Estudio Teológico de San Ildefonso, 1995.
  • Luces y sombras en la Iglesia de hoy, Barcelona, Balmes, 1969.
  • Teresa de Jesús en la Iglesia, Toledo: Gráf. Carlos Martín, 1983.
  • Un seminario nuevo y libre, Toledo, 1973.
  • Unidos en la esperanza, Barcelona, Balmes, 1969.
  • Vé ante mis ojos: Santa Teresa, Madrid: Edibesa, 2003.

Artículos

  • Cuestiones emergentes en torno al monoteísmo. Revista de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina, 2003.
  • El ateísmo en el mundo político. Anales de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, 1996.
  • El Concilio III de Toledo: identidad católica y raíces cristianas de Europa. Altar Mayor, 1989.
  • El Ecumenismo y la Europa unida. Anales, 1986.
  • El futuro inmediato del catolicismo en España. Anales, 1998.
  • El III Concilio de Toledo: Identidad católica de España y raíces cristianas de Europa. Anales, 1989.
  • El movimiento "Cristianos para el Socialismo". Anales, 1976.
  • El pontificado de Juan Pablo II. Razón española, 2005.
  • El sacerdocio femenino. Anales, 1988.
  • La agricultura en el magisterio de la Iglesia. Anales, 1995.
  • La falta de interioridad, drama de la cultura actual y de la Iglesia. Anales, 1977.
  • La Iglesia de hoy ante la idea de una Europa unida. Anales, 1985.
  • La Iglesia en la perspectiva del tercer milenio. Anales, 1997.
  • La potestad Sagrada de la Iglesia. En las Jornadas de la Asociación Española de Canonistas, 1998.
  • La violencia en el Antiguo Testamento. Anales, 1987.
  • Noticia de los dos últimos cónclaves. Anales, 1979.
  • Nueva contribución de la Iglesia al anhelo de una Europa unida. Anales, 1990.
  • Nuevos escenarios y líneas emergentes en la teología católica contemporánea. Revista de Teología argentina, 2004.
  • Responsabilidad de la familia cristiana hoy. Escritos de homenaje a Juan Pablo II, 1982.
  • Revisión de la figura del Cardenal Gomá. Anales, 1984.
  • Sobre la evangelización de América. Anales, 1993.
  • Temas y estilo emergentes en la teología contemporánea. Revista del E.T.S. de la P. Universidad Católica Argentina, 2005.

Imágenes de Marcelo González Martín