Mateo Inurria
| Nombre completo | Mateo Inurria |
|---|---|
| Descripción | Escultor español (1867-1924) |
| Fecha de nacimiento | 25-03-1867 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 21-02-1924 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | escultor |
| Idiomas | español |
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Mateo Inurria Lainosa emergió como una figura decisiva de la escultura española de su tiempo, cuya vida transcurrió entre Córdoba y Madrid, donde conjugó oficio, docencia y comisiones públicas. Su trayectoria comenzó en la propia Córdoba, ciudad que le sirvió de escenario para formarse, experimentar y proyectar una presencia artística que atravesó décadas de cambios. En estas líneas se reconstruye, con voz propia, su biografía, sus ideas pedagógicas y su aportación a la memoria monumental de su país.
Mateo Inurria Lainosa emergió como una figura decisiva de la escultura española de su tiempo, cuya vida transcurrió entre Córdoba y Madrid, donde conjugó oficio, docencia y comisiones públicas. Su trayectoria comenzó en la propia Córdoba, ciudad que le sirvió de escenario para formarse, experimentar y proyectar una presencia artística que atravesó décadas de cambios. En estas líneas se reconstruye, con voz propia, su biografía, sus ideas pedagógicas y su aportación a la memoria monumental de su país.
Biografía
Formación originaria se gestó en la capital andaluza, donde la juventud de Inurria se vinculó desde temprano a la práctica escultórica y al aprendizaje de oficio. En Córdoba, fue adquiriendo las bases técnicas que luego serían la base de su desarrollo, manteniendo una fuerte relación con la Villa y corte artisticamente activa que allí existía. En esa etapa temprana, participó de las enseñanzas de la Escuela Provincial de Bellas Artes, que lo mantuvo bajo su techo hasta 1883, periodo en el que compartió talleres y debates con otros futuros destacados creadores.
Entre 1883 y 1885, amplió su formación en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid, donde se nutrió de un repertorio académico que luego desafiaría con un lenguaje menos descremadamente academicista. Tras recibir una ayuda de la Diputación Provincial de Córdoba, se le permitió proseguir sus estudios en la capital hasta 1890, año en que presentó en la Exposición Nacional de Bellas Artes una obra titulada Un náufrago, cuyo verismo provocó reacciones diversas entre el jurado y la crítica.
Durante la década siguiente, de 1891 a 1901, la vida del escultor transcurrió en un marco provincial, con una menor apertura a la crítica pública, pero a la vez con el impulso de consolidar su labor de restaurador y de docente. Su escultura fue dejando atrás las fórmulas meramente académicas, acercándose a un naturalismo sobrio, de líneas depuradas y sin rasgos anecdóticos, en el que ya se vislumbraba la tendencia a «idealizar» a sus modelos, senda que definiría su madurez. En estas fechas, Inurria se consideraba a sí mismo un autodidacto, una afirmación que revelaba su orgullo por el aprendizaje autodirigido y su perseverancia.
La esfera religiosa y conmemorativa marcó su quehacer durante toda la trayectoria. En Córdoba y Madrid recibió numerosos encargos destinados a homenajear a figuras destacadas de la vida local y nacional, aunque no todos los proyectos llegaron a materializarse en monumentos definitivos. En ese periodo, también efectuó una estancia temporal en Roma, donde compartió experiencias con otros artistas de su generación, entre ellos Rafael Romero de Torres y Marceliano Santa María, lo que abonó su red de contactos y enriqueció su visión artística.
La labor docente ocupó un lugar central en su proyecto vital. Para Inurria, enseñar era una forma tangible de contribuir a la mejora individual y social, con efectos económicos, industriales y artísticos. En Córdoba ejerció como catedrático de Modelado de la Figura y Dibujo del Antiguo en la Escuela Municipal de Artes y Oficios, y en 1901 recibió la designación de director de la Escuela Superior de Artes Industriales de Córdoba, cargo desde el que organizó juegos de estudio en áreas como Platería, Guadamecilería, Herrería, Carpintería, Cantería y Cerámica, en lo que eran escuelas-taller. En esa etapa se fueron fraguando piezas con un marcado sentido social, además de trabajos decorativos para espacios culturales, como la biblioteca del Círculo de la Amistad, Liceo Artístico y Literario de Córdoba, inaugurada en 1900.
Los vínculos con Rodin se volvieron una referencia; en 1905, el escultor francés Rodin visitó España acompañado por Ignacio Zuloaga. Inurria tuvo la oportunidad de conocerle y, de hecho, ejerció de guía para su paso por Córdoba, dejando constancia de su papel como puente entre prácticas europeas y el panorama artístico local. A raíz de esas experiencias, Inurria participó de forma periódica en los jurados de la sección de escultura de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de Madrid, consolidando su presencia en el circuito profesional del país.
La etapa madrileña y la madurez formales se intensificó a partir de 1911, cuando fue nombrado profesor de Modelado y Vaciado en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. Este traslado significó una apertura mayor al contacto con la vida cultural de la capital y, a la vez, un reconocimiento creciente de su obra. En esa fase, su atención se centró con mayor intensidad en el desnudo femenino como vehículo para expresar un ideal estético que armonizaba perfección formal, naturalismo sobrio y una carga de sensualidad y erotismo que marcaría piezas emblemáticas de su producción. Entre ellas destacan obras como Ídolo eterno, Deseo, La parra y Forma, estas dos últimas hoy conservadas en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Reconocimientos y consolidación llegaron con la obtención de la Medalla de Honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1920, y años después, en 1922, su ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, un hito que selló su estatus dentro del círculo académico y profesional de la época. Su deceso ocurrió en 1924, en Chamartín de la Rosa, y su reposo quedó en el cementerio de la Almudena, dejando tras de sí un legado de talleres, proyectos y memorias que influyeron en generaciones posteriores.
Exposiciones
- 1890. Exposición Nacional de Bellas Artes
- 1895. Exposición Nacional de Bellas Artes
- 1899. Exposición Nacional de Bellas Artes
- 1915. Exposición Internacional de Panamá
- 1919. Exposición Hispano-Francesa, Zaragoza
- 1920. Exposición Nacional de Bellas Artes
Premios y distinciones
- 1895. Medalla de Segunda Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes
- 1899. Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes
- 1915. Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Panamá
- 1919. Diploma de Honor en la Exposición Hispano-Francesa celebrada en Zaragoza
- 1920. Medalla de Honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes
Obras públicas
- «Ángel orante», destinado al cementerio de Montoro; hoy se conserva en el museo de la ciudad.
- «Monumento a Lope de Vega», 1902, en Madrid.
- Grupo representativo de La Marina para el Monumento a Alfonso XII, 1905, Madrid.
- Busto y lápida al poeta Manuel Reina, 1906, Puente Genil, Córdoba.
- «Monumento a Eduardo Rosales», 1922, paseo del Pintor Rosales, Madrid.
- "Busto de Don Luis Ramírez Galuzo", 1922, jardines del Ayuntamiento de La Línea de la Concepción.
- «Monumento al Gran Capitán», 1923, Córdoba.