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Neil Diamond

Nombre completo Neil Diamond
Descripción Cantautor estadounidense
Fecha de nacimiento 24-01-1941
Lugar de nacimiento
Nacionalidad Estados Unidos
Ocupaciones cantautor, músico, cantante, pianista, guitarrista, artista discográfico, actor, compositor, letrista
Géneros pop rock, soft rock, música folclórica
Idiomas inglés
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Con una voz de timbre cálido y una presencia magnética, Neil Diamond se convirtió en uno de los artistas más influyentes de la música popular estadounidense. Nacido en la Gran Manzana y formado en entornos familiares de trabajo, forjó una carrera que abarcó el canto, la composición, la guitarra y la actuación. A lo largo de décadas, sus canciones lograron atravesar generaciones, conquistando escenarios tan variados como clubes intimistas, teatros de Broadway y festivales a gran escala, dejando una huella imborrable en el panorama musical.

Neil Diamond — Imagen principal
Firma de Neil Diamond

Con una voz de timbre cálido y una presencia magnética, Neil Diamond se convirtió en uno de los artistas más influyentes de la música popular estadounidense. Nacido en la Gran Manzana y formado en entornos familiares de trabajo, forjó una carrera que abarcó el canto, la composición, la guitarra y la actuación. A lo largo de décadas, sus canciones lograron atravesar generaciones, conquistando escenarios tan variados como clubes intimistas, teatros de Broadway y festivales a gran escala, dejando una huella imborrable en el panorama musical.

Primeros años y educación

Neil Diamond vino al mundo en una ciudad que late con ritmos diversos, en el seno de una familia que había superado la pobreza gracias a un negocio de lavanderías y a varios comercios en Brooklyn. Su padre, de origen polaco, y su madre, de ascendencia rusa, le transmitieron una ética de trabajo y una curiosidad que más tarde se convertirían en motor creativo. En la escuela secundaria Erasmus Hall, formó parte del coro junto a Barbra Streisand, anecdótico recuerdo que subraya la idea de dos jóvenes con vocación artística emergente en un barrio obrero.

Más tarde, Abraham Lincoln High School lo recibió como alumno y deportista; allí cultivó destrezas en la esgrima y forjó amistades que más adelante se relacionarían con su vida profesional. En su adolescencia recibió su primera guitarra a los dieciséis años, lo que marcó un giro decisivo para su camino artístico. Un verano, al participar en Surprise Lake Camp, un entorno dirigido a jóvenes judíos en Nueva York, escuchó a Pete Seeger en un breve recital que encendió en él el deseo de dedicarse a la canción como oficio.

Regresó a Brooklyn decidido a perfeccionarse: tomó lecciones de guitarra y de voz y empezó a componer sus propias melodías, explorando estructuras líricas que le permitirían expresar su experiencia personal. En aquella época, los compañeros descubrieron su talento para redactar poemas para conquistar a las chicas, y algunos llegaron a pagarle por crear versos que ellos pudieran usar. Su primer verano como camarero, tras la graduación, lo acercó a su futura pareja, Jaye Posner, quien sería su esposa diez años más tarde en su historia personal.

Con la curiosidad por la ciencia en mente, Neil ingresó a la Universidad de Nueva York para estudios premédicos. En ese entorno, volvió a coincidir con Herb Cohen en el equipo de esgrima, pero pronto la vida lo llevó por otros derroteros. En lugar de concentrarse en la academia, comenzó a ausentarse de las clases para presentar sus canciones ante agentes en Tin Pan Alley, un lugar tradicional para quienes buscaban oportunidades en la industria musical. En ese periodo, Sunbeam Music Publishing le ofreció un empleo como compositor, pagado con un sueldo de quinientos dólares semanales; esa oferta, que dejó a la vista la posibilidad de un futuro artístico, llevó a Diamond a abandonar la universidad. Años después, la universidad le otorgó un título honorario, un reconocimiento a su trayectoria creativa. En sus propias palabras, aquella coyuntura cambió su vida: sin ese trabajo de compositor, podría haber seguido un itinerario distinto, incluso hacia la medicina.

Carrera

Años 1960

Cuando terminó su vínculo contractual con Sunbeam Music, Diamond se lanzó a la creación de material propio y a la grabación de demos que le permitieran mostrar su voz como intérprete y como compositor. En un primer intento, formó un dúo con un compañero de estudios llamado Jack Packer, grabando sencillos que no lograron afianzarse en las listas de éxitos, pero que sirvieron de plataforma para su posterior desarrollo. En 1962 circuló el material en dos sencillos; a pesar de la fría acogida comercial, las reseñas de revistas especializadas eran positivas, y poco después firmó como solista con Columbia Records. En 1963 apareció un sencillo que recibió buenas críticas en su momento, aunque no logró subir a los listados. Ante la falta de resultados inmediatos, volvió a centrarse en la composición para intentar nuevas oportunidades con otras discográficas.

La dificultad económica marcó esa etapa temprana: apenas había recursos para la subsistencia diaria, y Diamond tuvo que vivir con un presupuesto muy limitado. Aun así consiguió rentar un piano en un club de Nueva York para concentrarse en su proceso creativo, y esa intimidad le permitió hacer germinar melodías que se quedaron en su repertorio. Entre esas piezas emergentes se encontraban canciones que eventualmente serían parte de su repertorio definitivo, como aquellas que mostraron su habilidad para combinar melancolía y esperanza. En paralelo, escribió temas para otros artistas y descubrió que su voz podía convertirse en un vehículo para expresar ideas propias y también para colaborar con intérpretes externos.

Con el paso del tiempo, Diamond empezó a obtener reconocimiento como compositor más allá de su faceta de cantante. Su material encontró público cuando se convirtió en autor de canciones que intérpretes conocidos llevarían a la cima. Su primer gran éxito como compositor surgió en 1965 para la agrupación Jay and the Americans, y a partir de ahí su reputación crecía: títulos como "I'm a Believer" se convirtieron en un fenómeno de ventas, y otras versiones de sus composiciones fueron interpretadas por una amplia gama de artistas, ampliando su influencia en la escena musical. Aun en épocas de estrechez, su tema se erigió como una canción que superó el umbral de oro en muy poco tiempo, consolidando su identidad como creador de éxitos pop de esa década.

Al colaborar con figuras en la industria y al firmar con Bang Records, Diamond buscó controlar más de su obra y definir su propio camino sonoro. Con el sello Bang realizó una música que a veces se apoyaba en arreglos sencillos y directos, y otras veces en una complejidad orquestal que apuntaba a un espectro de producción más amplio. En ese periodo, la oportunidad de presentar su música en vivo en escenarios de renombre y la experiencia de ver a otros músicos tocar frente a él contribuyeron a su evolución. En uno de sus momentos clave, trabajó con un productor que reconoció su capacidad para trascender la simple etiqueta de cantante-pop y ver su potencial para un proyecto más ambicioso. Sin embargo, la música que quería grabar no encajaba en la línea de Bang, lo que llevó a una disputa legal que duró años y terminó con Diamond obteniendo la libertad de su contrato y la propiedad de sus grabaciones.

Cambio de discográfica y años 1970

En 1968 selló un acuerdo con Uni Records (luego MCA), por un montante notable que le prometía la libertad creativa para grabar ocho álbumes. Aunque otras compañías le hicieron ofertas tentadoras, eligió la opción que le aseguraba independencia artística. A partir de entonces, su sonido fue evolucionando: introdujo arreglos orquestales y dio a sus discos una textura más amplia que la que había mostrado en sus primeros años con Bang Records. Este periodo se percibe como una etapa de experimentación y moldura de un estilo que rompería expectativas, muy valorado por críticos de revistas especializadas que destacaron su visión adelantada a su tiempo.

Tras una serie de lanzamientos entre 1966 y 1967, el primer álbum de estudio en su nueva etapa apareció con un enfoque más pulido, y poco después vino otro proyecto en la misma ciudad de Memphis que contó con la producción de figuras clave de la escena musical de la época. En esa bifurcación sonora, Diamond se movió hacia sonoridades que combinaban rock suave, influencia folk y toques de soul, lo que se reflejó en canciones que pronto alcanzaron posiciones destacadas en las listas estadounidenses. En ese periodo, "Sweet Caroline" y "Holly Holy" sonaron como himnos personales, y canciones como "Cracklin' Rosie" y "Song Sung Blue" lograron consolidar su presencia en el Top 10. A la par, su tema "I Am... I Said" vino a reforzar su estatus de compositor capaz de capturar inquietudes existenciales en melodías pegajosas.

El lanzamiento de "Hot August Night", grabado en el Teatro Griego de Los Ángeles, marcó un hito: Diamond encabezó durante veinte noches consecutivas un ciclo de conciertos en Broadway, una proeza para un artista de rock y de esa década. El New York Times relató el impacto de aquel fenómeno, subrayando la capacidad de Diamond para convertir un espectáculo musical en una experiencia teatral. Después de ese tramo intenso, el cantante optó por un descanso que le permitió explorar otras facetas creativas, como la banda sonora de una película basada en una famosa novela y la grabación de discos que iban desde lo íntimo hasta lo expansivo.

La década de los setenta también trajo un giro significativo en su trayectoria: se produjo un retorno al Columbia Records, pero esta vez para un proyecto de mayor envergadura. El álbum inspirado en la novela juvenil Jonathan Livingston Seagull adquirió relevancia comercial, incluso cuando la película no tuvo el mismo rendimiento en taquilla. La polémica acompañó a la obra audiovisual, pero el impacto musical se sostuvo con fuerza, y Diamond continuó incorporando piezas que serían representativas de su repertorio para los años venideros. En ese contexto, el artista consolidó su reputación como compositor de piezas que, además de su propio repertorio, acabarían siendo interpretadas por otros nombres icónicos de la música.

Durante esa etapa, también emergió la figura de la banda sonora para la película y la colaboración con otros grandes nombres del momento. La grabación de Serenade y Beautiful Noise, con su consiguiente gira y presentaciones, reflejó una madurez artística que se fue haciendo visible en la forma de interpretar y de presentar las canciones. Un episodio clave fue la actuación del Día de Acción de Gracias en la que participó en un evento junto a músicos y compañeros artistas, que dejó constancia de su talento para el directo. Este periodo terminó con una decisión estratégica: aunque la industria le ofrecía diversas rutas, Diamond confirmó su anclaje en la creatividad y la libertad para experimentar con su propio material.

Tras varios años de tareas y pruebas, en 1973 volvió a la órbita de Columbia Records con un contrato excepcionalmente lucrativo, y el proyecto que inauguró esa unión fue la banda sonora de una película literaria. Aunque la producción cinematográfica recibió críticas devastadoras, el álbum obtenido a partir de la banda sonora encontró sostenimiento comercial y se convirtió en un hito de ventas. En paralelo, Diamond continuó siendo un referente de canciones que otros intérpretes hacían suyas, reforzando la idea de que su talento iba más allá de la interpretación para convertirse en una influencia estable en el cancionero popular. En el plano de las colaboraciones, su obra comenzó a cruzarse con figuras icónicas de la música y el cine, lo que dio lugar a una serie de proyectos que ampliarían su alcance mediático.

En 1974 apareció Serenade, un disco que contenía baladas emblemáticas y un conjunto de cortes que mostraban su crecimiento como narrador musical. En esa misma etapa, exploró duetos televisivos que reforzaron su imagen pública y su interacción con otros grandes intérpretes. Luego, Beautiful Noise, producido por un notable miembro de una banda influyente, dio a Diamond una textura sonora más densa y experimental, en la que colaboró con otros grandes nombres del momento. Ese disco también inauguró un capítulo de actuaciones en las que se mezclaban su presencia escénica y la interacción con músicos de renombre, enriqueciendo su repertorio y su habilidad para el escenario.

La década de los setenta cerró con una de las experiencias más memorables de su carrera: una gira internacional que consolidó su estatus como showman y dejó registros en directo que seguirían circulando entre los fans. su presencia en un gran escenario al aire libre en Gran Bretaña dejó una marca indeleble, fotografiada y documentada para la posteridad. En esa época, también emergieron colaboraciones que cristalizaron en canciones coautoría con otros artistas y que se convirtieron en clásicos de su catálogo, entre ellos duetos icónicos que alcanzarían la cima de las listas americanas.

Años 1980

En 1980 dio vida a una nueva versión de una película histórica y recibió una considerable compensación económica, marcando un hito en su carrera como actor de cine. Paralelamente, escribió la banda sonora que acompañó al filme y que produjo canciones que alcanzarían un reconocimiento duradero. Entre esas composiciones se cuentan piezas que se han convertido en himnos de la década, y que suelen citarlas como ejemplos de su habilidad para fusionar melodía y emoción en una sola pieza. En esa línea, la obra también se benefició de una salida al mercado en el sello de aquella época, que permitía una distribución amplia sin perder el dinamismo de la grabación.

Durante la década, Diamond continuó publicando álbumes que reforzaban su identidad como artista versátil, al tiempo que su imagen pública se asociaba a una presencia televisiva cada vez más marcada. Algunas canciones escritas en ese periodo se transformaron en éxitos que, al ser interpretados por otros artistas, empezaron a viajar por distintos estilos y públicos. En paralelo, el tema que se convertiría en un emblema del patriotismo estadounidense encontró su sitio en varias apariciones públicas y en actos de gran resonancia mediática, reforzando la conexión entre su música y momentos históricos de la nación. Los años ochenta también vieron la participación de Diamond en proyectos musicales que alcanzaron un reconocimiento comercial notable, con una producción de alto presupuesto y un sonido que trataba de reflejar las tendencias de la época.

En ese marco, la industria le asignó un papel destacado en conciertos y festivales, incluso cuando algunos de sus trabajos fueron objeto de debates sobre el estilo y la dirección artística. La década concluyó con un álbum doble de gran factura producido por una figura de renombre, que marcó un antes y un después en su enfoque sonoro y en su capacidad para atraer a un público adulto contemporáneo. En ese contexto, el éxito de determinadas piezas se convirtió en un fenómeno de resonancia cultural y comercial que perduraría en la memoria de los oyentes y en la reputación de Diamond como un creador capaz de adaptarse a una música que evolucionaba a su alrededor.

Años 1990

Ya en los noventa, Diamond lanzó una serie de discos que consolidaron su presencia en el panorama musical, incluyendo trabajos de estudio y dos entregas navideñas que coronaron la temporada festiva de forma regular. En esta década, una de sus canciones emblemáticas abandonó el ámbito exclusivo de los espectáculos deportivos para convertirse en un himno popular que acompañó numerosos eventos. En paralelo, surgieron proyectos que celebraban décadas de trabajo y mostraban la amplitud de su repertorio, con recopilatorios que llevaron su música a nuevas generaciones y a nuevos mercados. Un período especialmente significativo fue su regreso al formato de álbum de estudio que coincidió con un repunte mediático y comercial, gracias a colaboraciones estratégicas y una serie de presentaciones que reacondicionaron su conexión con el público.

Lovescape, un título que centralizó su labor de producción musical, y The Greatest Hits 1966-1992, una antología que recogía lo más destacado de tres décadas, subrayaron su capacidad para sostener una carrera prolífica y reconocida. En paralelo, un proyecto que homenajeaba la música de un emblemático edificio de la industria musical, Brill Building, se convirtió en una experiencia de interpretación y reverencia a una historia de canciones. Las giras continuaron siendo uno de los pilares de su vida artística, y los conciertos en vivo dejaron registros en un par de álbumes doblemente documentados, que combinaban presentaciones en Estados Unidos y en otras latitudes. A esa altura, la música de Diamond ya había dejado de ser solo entretenimiento para convertirse en un legado que cruzaba fronteras de estilo y generación.

El periodo también vio un giro hacia proyectos cinematográficos que provocaron tensiones entre la visión del artista y las exigencias de las productoras. Aun así, la banda sonora de esas producciones siguió recibiendo elogios y premios, lo que fortaleció su reputación como creador capaz de orquestar emociones a través de melodías y arreglos. En el plano personal, las tensiones que rodearon su vida privada se convirtieron en materia de interés público y mediático, mientras su música continuaba hallando resonancia en nuevos públicos y en audiencias que ya lo seguían desde hace años.

Al final de la década, The Movie Album: As Time Goes By ofreció una colección de canciones de cine que mostraban su destreza para adaptar grandes temas al registro de Diamond. Su capacidad para navegar entre pop, rock y baladas se vio reforzada por una tendencia a explorar melodías de alto contenido emocional que siguieron atrayendo a fans de todas las edades. En ese período consolidó una imagen de intérprete maduro, capaz de abrazar proyectos comerciales y artísticos con una dedicación que venía de largo y que seguía marcando su sello personal en cada nueva entrega.

Años 2000

Entrando en la nueva centuria, Diamond encontró un impulso notable cuando otros artistas reinterpretaron su material con nuevos enfoques, y cuando un colega legendario registró una versión ganadora de una de sus canciones, recibiendo un galardón importante. En esa época, lanzó un álbum de estudio que mostró su voz en un marco que equilibraba letras personales con un sonido contemporáneo, y la crítica recibió con entusiasmo esa propuesta, destacando la calidad de las composiciones y la producción. Paralelamente, una compañía discográfica reconocida por su alcance digital apoyó la distribución de un disco que llevaba una marcada identidad sonora y que contó con un equipo de producción de alto calibre.

El año 2005 trajo una edición crítica bien recibida, a la que siguió el lanzamiento de otro álbum dos años después con la particularidad de incorporar tecnología de protección de copias, lo que originó debates entre aficionados y analistas sobre el equilibrio entre preservación y acceso. A partir de ese periodo, Diamond fue reconocido por su trayectoria y fue invitado a ceremonias de reconocimiento en distintas regiones, señalando el respeto que su obra había ganado entre colegas y público por igual. En paralelo, su presencia en eventos y programas de prestigio reafirmó su estatus como figura influyente dentro del ámbito musical.

En 2008, la industria musical y los medios lo distinguieron como mentor invitado en un programa de talento televisivo de gran audiencia. Ese año, presentó nueva música en un formato apto para la distribución digital, y su catálogo continuó expandiéndose con nuevas compilaciones y reediciones que acercaron a los oyentes su extensa trayectoria. Su show televisivo en un programa de gran audiencia dio prueba de su carisma en vivo y de la afinidad que mantenía con el público, fortaleciendo la idea de que su música trasciende generaciones.

El verano de 2008 fue sobresaliente en su agenda: una interpretación televisiva de uno de sus himnos más populares reforzó su presencia mediática, y la nueva entrega de un álbum de estudio logró liderar listas en varios países, consolidando su regreso a la cúspide de los rankings. A lo largo de ese periodo, sus conciertos conservaron una amplitud de público que iba desde seguidores veteranos hasta personas que descubrieron su música por primera vez, prueba de su alcance universal y de su capacidad para adaptarse a un mercado cambiante.

Años 2010

La década de los 2010 inició con Diamond presentando un disco que rendía homenaje a interpretes y canciones que habían dejado huella en su propia trayectoria. Ese año también vio la salida de una recopilación extensa que recogía los principales éxitos de su carrera, permitiendo a nuevos oyentes recorrer su historia musical en una sola entrega. En la escena de los grandes reconocimientos, su nombre apareció de forma destacada en homenajes y ceremonias que celebraban a los artistas que habían influido en generaciones posteriores.

Asimismo, el año 2011 marcó un hito en su relación con el reconocimiento institucional, al ser invitado a una de las ceremonias más destacadas del mundo de la música para integrar su grupo de honor. Poco después, recibió un galardón especial al conjunto de su trayectoria, y ese reconocimiento resonó en conferencias y eventos culturales de relevancia internacional. En el transcurso de ese periodo, su presencia en un icónico paseo de la fama también se consolidó como un símbolo de su contribución a la cultura popular, acompañada de nuevas oportunidades para presentar su repertorio ante audiencias globales.

En 2014 dio un paso estratégico al firmar con Capitol Records, una casa discográfica histórica que reforzó su alcance en mercados donde ya gozaba de gran aceptación. Ese mismo año, se anunció la salida de una antológica que recogía sus grandes éxitos y temas destacados a lo largo de su carrera, un producto que buscaba consolidar su legado ante nuevas generaciones. Poco después, apareció un nuevo álbum de estudio que recibió elogios por la solidez de sus melodías y la claridad de su mensaje emocional, reforzando la idea de que, a pesar del paso del tiempo, su voz seguía conectando con el público actual.

En 2016 apareció una nueva entrega navideña en formato acústico, con un enfoque minimalista que buscaba capturar la esencia de las melodías tradicionales y exhibir la calidez de su interpretación. Dos años más tarde, se presentó una colección conmemorativa que celebraba cinco décadas de carrera, acompañada de una gira mundial que dio inicio en una ciudad de California. Ese proyecto llevó a Diamond a visitar escenarios emblemáticos y a reencontrarse con sus fans en distintas latitudes, demostrando su capacidad para mantener una presencia activa en un panorama musical saturado de opciones nuevas y diversas.

En la cultura popular

La presencia de Diamond en la cultura popular no se limitó a sus discografías: su música apareció en títulos cinematográficos y, en ocasiones, él mismo tuvo cameos que acercaron su figura al público general. En una comedia de principios de siglo, personajes liderados por actores reconocidos se integran a una banda que rinde homenaje a su repertorio, y él respondió a ello componiendo una melodía específicamente para la banda sonora. En el terreno de la parodia, un comediante destacado realizó imitaciones recurrentes en un programa de gran audiencia, ayudando a que la imagen de Diamond se volviera casi un personaje cultural por derecho propio. En series de televisión, la afinidad por su música quedó plasmada en los gustos de los personajes, consolidando su estatus de emblema musical entre las nuevas generaciones.

Retiro forzoso

En 2018 recibió un diagnóstico de una enfermedad neurodegenerativa, decisión que llevó a replantear su actividad en los escenarios y a reducir su presencia en giras. Ese desgaste físico, sumado a la necesidad de cuidar su estado de salud, marcó el final de una era de actuaciones en vivo que había durado medio siglo. Desde entonces, Diamond ha mantenido una trayectoria centrada en el estudio y la grabación de canciones, adaptándose a una nueva forma de participación artística que no depende de la gira constante. En 2023, afirmó que aceptar la realidad de su salud fue un proceso complejo que se resolvió con tiempo y con la experiencia de vivir con la enfermedad en paz.

Vida personal

El camino sentimental de Neil Diamond ha registrado tres matrimonios. En 1963 contrajo matrimonio con su pareja del instituto, Jaye Posner, y juntos se convirtieron en padres de dos niñas, Marjorie y Elyn. La pareja se separó poco después y la ruptura se consumó en 1969, tras un proceso de varios años de convivencia. En 1969, Diamond se unió en matrimonio con la asistente de producción Marcia Murphy; la pareja tuvo dos hijos, Jesse y Micah, y su unión duró veinticinco años hasta la separación a mediados de la década de 1990. El divorcio fue noticia por su costo y por las complejidades legales asociadas, convirtiéndose en uno de los más costosos de la industria.

En 1996 inició una relación de largo plazo con Rae Farley, una mujer que conoció durante una estadía en la ciudad de Brisbane, Australia. En 2012 cerró un nuevo compromiso con su mánager, Katie McNeil, con quien contrajo matrimonio en Los Ángeles frente a familiares y amigos. Su anuncio de compromiso, publicado por las redes sociales, fue motivo de gran atención mediática y dio paso a una unión que se consolidó poco después. Además de su labor artística, la fortuna acumulada durante su carrera le permitió disfrutar de unas condiciones de vida acomodadas en una residencia de lujo en Malibu, compartiendo su tiempo entre la creación musical y la vida privada.

Perfil profesional

A lo largo de su trayectoria, Diamond ha buscado la perfección en cada entrega, cultivando un estilo baladista que se ha mantenido vigente a lo largo de décadas. Su enfoque ha alternado entre intimidad y grandeza, permitiéndole explorar una amplia paleta de emociones y letras que dialogan con un público adulto contemporáneo. En comentarios sobre su inspiración, ha señalado que el amor que ha vivido en distintas etapas de su vida ha alimentado gran parte de su proceso creativo, transformando experiencias personales en canciones que resuenan entre oyentes de distintos orígenes y edades.

Discografía (selección)

  • 1966 - The Feel of Neil Diamond
  • 1967 - Just For You
  • 1968 - Velvet Gloves and Spit
  • 1969 - Brother Love's Traveling Salvation Show
  • 1969 - Touching You, Touching Me
  • 1970 - Tap Root Manuscript
  • 1971 - Stones
  • 1972 - Moods
  • 1972 - Hot August Night
  • 1973 - Jonathan Livingston Seagull
  • 1974 - Serenade
  • 1976 - Beautiful Noise
  • 1977 - I'm Glad You're Here With Me Tonight
  • 1978 - You Don't Bring Me Flowers
  • 1979 - September Morn
  • 1980 - The Jazz Singer (banda sonora)
  • 1981 - On the Way to the Sky
  • 1982 - Heartlight
  • 1984 - Primitive
  • 1986 - Headed for the Future
  • 1988 - The Best Years of Our Lives
  • 1991 - Lovescape
  • 1992 - The Greatest Hits 1966-1992
  • 1993 - Up on the Roof: Songs from the Brill Building
  • 1994 - The Christmas Album, Volume II
  • 1996 - Tennessee Moon
  • 1998 - The Movie Album: As Time Goes By
  • 2001 - Three Chord Opera
  • 2005 - 12 Songs
  • 2008 - Home Before Dark
  • 2009 - A Cherry Cherry Christmas
  • 2014 - Melody Road
  • 2016 - Acoustic Christmas
  • 2020 - Classic Diamonds with The London Symphony Orchestra

Imágenes de Neil Diamond