Nicolai Hartmann
| Nombre completo | Nicolai Hartmann |
|---|---|
| Nombre nativo | Nicolai Hartmann |
| Descripción | Filósofo alemán |
| Fecha de nacimiento | 20-02-1882 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 09-10-1950 |
| Nacionalidad | Alemania, Imperio ruso |
| Ocupaciones | filósofo, profesor universitario, escritor |
| Grupos | Academia de Ciencias de la RDA, Academia Prusiana de las Ciencias |
| Idiomas | alemán |
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Nicolai Hartmann (Nikolajs Hartmanis; Riga, Letonia, 20 de febrero de 1882 - Gotinga, 9 de octubre de 1950) fue un filósofo alemán cuyas ideas abarcaron la ontología, la metafísica y la teoría del conocimiento. Su trayectoria universitaria lo llevó a estudiar en Tartu y San Petersburgo, para luego consolidarse en Marburgo y avanzar después por Colonia y Berlín, donde forjó un marco propio que desafió corrientes predominantes y buscó articular una ontología crítica capaz de explicar la estructura profunda de la realidad y la función del pensamiento humano.
Nicolai Hartmann (Nikolajs Hartmanis; Riga, Letonia, 20 de febrero de 1882 - Gotinga, 9 de octubre de 1950) fue un filósofo alemán cuyas ideas abarcaron la ontología, la metafísica y la teoría del conocimiento. Su trayectoria universitaria lo llevó a estudiar en Tartu y San Petersburgo, para luego consolidarse en Marburgo y avanzar después por Colonia y Berlín, donde forjó un marco propio que desafió corrientes predominantes y buscó articular una ontología crítica capaz de explicar la estructura profunda de la realidad y la función del pensamiento humano.
Estudios y primeros trabajos
En sus años formativos, Hartmann combinó estudios de filología clásica, medicina y astronomía en las universidades de Tartu y San Petersburgo. En 1905 dio un salto decisivo hacia Marburgo, contexto en el que conoció a Paul Natorp y Hermann Cohen, figuras que influirían en su desarrollo crítico. Sus primeras investigaciones se orientaron hacia la filosofía antigua y el vínculo entre ciencia y saber, con trabajos como El comienzo filosófico de la matemática de Proclo el sucesor, La lógica del ser de Platón y Cuestiones fundamentales filosóficas de la biología, textos que mostraban ya un interés por las condiciones del conocimiento.
Durante la Gran Guerra, Hartmann participó como soldado en el frente ruso, experiencia que—según él mismo reconocería—amplió su perspectiva sobre el conflicto entre valor y circunstancia y le dejó una impronta de entender la realidad desde múltiples planos.
En 1921, publicó una obra cardinal titulada Líneas fundamentales para una metafísica del conocimiento, en la que se produce una ruptura con el neokantismo marburguense y se toma distancia de él para abrazar corrientes de la fenomenología. En estas páginas, Hartmann integra aportes de Husserl, Pfänder, Geiger y Scheler, aunque también mantiene críticas a sus enfoques. A la vez, la obra aborda el saber desde ángulos psicológicos, lógicos y éticos, y plantea, en clave inmanente, que la experiencia es fuente de intuiciones que apuntan hacia lo trascendente.
Docencia en Marburgo y trabajos sobre la ética
Entre 1921 y 1926, Hartmann se desempeñó como profesor ordinario en Marburgo, cargo que más tarde ocuparía Martin Heidegger. En 1926 apareció Ética, y con ella comenzó una refundición de la ética de Max Scheler desde una óptica propia, con continuidades y críticas. En su lectura, Hartmann cuestionó la teoría scheleriana de la preferencia y mostró que, desde el punto de vista moral, elegir por un valor superior (altura) puede ser tan legítimo como hacerlo por un valor inferior (fuerza).
La ética hartmanniana propone que la vida moral se articula a partir de dos complejos estructurales que resultan antinómicos: la altura y la fuerza. Estas tensiones, a su juicio, están ancladas en estructuras de la realidad misma y dan lugar a una teoría de los valores morales entendidos como sistemas conflictivos entre sí. critica la visión religiosa de los valores al demostrar que existen antinomias insolubles entre lo religioso y lo moral. En su esfuerzo por reconciliar tradiciones, aborda la relación entre las corrientes platónicas, kantianas y nietzscheanas, explorando la distinción entre lo absoluto y lo relativo en la historia de los valores.
La libertad aparece, para Hartmann, como un problema abierto: no se puede demostrar con certeza, pero sí se perfila una «posibilidad ontológica» de la libertad humana en la responsabilidad, el remordimiento y otros fenómenos que la acompañan, sugiriendo un marco en el que la libertad conserva un lugar central en la vida ética sin dejar de ser tema disputado.
Trabajos sobre la ontología
En 1926, Hartmann se trasladó a Colonia, ciudad en la que permanecería hasta 1931. También ese año vio la luz Leyes categoriales y Cómo es posible una ontología crítica, trabajos que, más adelante, formaron parte de la estructura mayor de su ontología crítica en el volumen La estructura del mundo real. En Cómo es posible una ontología crítica se presenta por primera vez la idea de los prejuicios del pensar occidental desde los griegos hasta el presente, una exploración que cuestiona las bases de la tradición filosófica.
En 1931, tras la negativa de Heidegger, Hartmann fue invitado a Berlín, donde compartió cátedra con Eduard Spranger y desarrolló su labor hasta 1945. En 1933 publicó El problema del ser espiritual, en el que critica la concepción hegeliana del espíritu y la lectura «uno» de Heidegger, situando a Hartmann en una posición de diálogo y confrontación con ambas corrientes.
En 1935 apareció Para una fundamentación de la ontología, obra que marca de manera explícita el plan de la ontología crítica y su implementación. Se trazan aquí los ejes de la ontología: el ser y el ente, la diferencia entre ser real e ideal, los modos del ser (posibilidad, necesidad y actualidad) y la cuestión inmanente, metafísica y ontológica del conocimiento.
En 1938 vio la luz Posibilidad y realidad, libro que propone una crítica rigurosa al concepto aristotélico de posibilidad y reivindica, frente a la tradición, la noción megárica de posibilidad, heredada de Platón y contraria a las lecturas aristotélicas. El texto también cuestiona las rutas habituales de la metafísica occidental y propone una revisión de las consecuencias de estas ideas a lo largo de la historia.
En 1940 escribió Nuevos caminos de ontología, un título que toma impulso de la física de Eddington para trazar una noción dinámica de las capas del mundo real y de la ontología que las regula. Allí se sugiere una lectura de la realidad que desplaza la prioridad de la causalidad hacia interpretaciones de movimiento, posibilidad y evolución de las esencias.
En 1942 apareció La estructura del mundo real, obra que expone con amplitud la famosa teoría de Hartmann sobre las estratificaciones de la realidad y las leyes categoriales que rigen cada nivel. Después de exponer los prejuicios de la metafísica, la obra detalla doce pares de contrarios que organizan la realidad como un sistema complejo y propone una interpretación de las categorías que anticipa una lógica de la ciencia influida por la ontología.
Huida de Berlín y últimas obras
En 1945, la situación bélica obligó a Hartmann a abandonar Berlín y buscar refugio en Gotinga, acompañando a compañeros de pensamiento y continuando su labor desde un entorno más estrecho. En ese periodo pierde la posibilidad de completar la versión de Lógica, un conjunto de catorce capítulos que había desarrollado desde 1931 y que, por circunstancias, no volvió a reescribir en su plenitud.
En 1950 se publicó Filosofía de la Naturaleza, su último gran libro en vida. El volumen ofrece una lectura crítica de la teoría de la relatividad, y organiza de forma sistemática nociones como materia, espacio y tiempo, a la vez que aborda la astrophísica, la microfísica y la biología. Se exponen y someten a revisión las aporías de Zenón, así como las antinomias cosmológicas kantianas y las críticas hegelianas a ambas clases de antinomias. También se desarrollan, de modo introductorio, los vínculos entre cada estrato de la realidad y las leyes categoriales que lo rigen.
Una consecuencia central de su exposición fue subrayar la diversidad de nexos entre los fenómenos que no se reducen a la casualidad o a la finalidad. A fines de 1950, Hartmann falleció en Gotinga tras un infarto desencadenado por un percance en bicicleta; su muerte dejó sin concluir algunas líneas de investigación que había iniciado.
Obras póstumas
En 1951 aparecieron dos obras póstumas que completaron su visión de la filosofía. Por un lado, El pensar teleológico, concebido como continuación de la Filosofía de la naturaleza y escrito para indagar el origen de ese modo de pensar, especialmente en las investigaciones aristotélicas sobre la vida orgánica. Por otro lado, Estética, un tratado que aborda el arte desde la lógica de los estratos y propone una lectura del fenómeno artístico en clave ética y epistemológica.
El pensar teleológico se presenta como una exploración del impulso de comprender el mundo a través de fines, un motor que, según Hartmann, acompaña tanto a los procesos vitales como a la actividad humana. El autor indica que ese impulso no puede suprimirse por completo, pero sí puede ser colocado en un marco que evite su intrusión en esferas donde no corresponde.
La Estética que quedó inconclusa durante la guerra de 1940–1945 recoge una lectura de la belleza desde la idea de la estratificación. Hartmann describe cómo el arte –incluido lo natural– emerge a partir de una correlación entre la forma sensorial y un valor ético de compartimiento que Nietzsche había llamado “la virtud que regala”. En su estudio señalan las dos capas que configuran la experiencia estética: una externa, ligada al soporte material; y una interna, ligada a la aparición de la vida en la obra.
La Estética también examina la acción del sujeto ante lo artístico, distinguiendo entre lo que se muestra y la legitimidad de esa manifestación en relación con el mundo y con la verdad. En este marco, el acto estético se vincula a un tipo de conocimiento que opera con los elementos artísticos para generar veracidad, realismo y sentido de la obra.
Obras
- Ontología I. Fundamentos. México: Fondo de Cultura Económica, 1954. Traducción de José Gaos. Reimpresa en 1965 y 1986.
- Ontología II. Posibilidad y efectividad. México: Fondo de Cultura Económica, 1956. Traducción de José Gaos. Reimpresa en 1986.
- Ontología III. La fábrica del mundo real. México: Fondo de Cultura Económica, 1959. Traducción de José Gaos. Reimpresa en 1986.
- Ontología IV. Filosofía de la naturaleza. Teoría especial de las categorías. Categorías dimensionales. Categorías cosmológicas. México: Fondo de Cultura Económica, 1960. Traducción de José Gaos. Reimpresa en 1986.
- Ontología V. Filosofía de la naturaleza. Teoría especial de las categorías. Las categorías organológicas. El pensar teleológico. México: Fondo de Cultura Económica, 1964. Traducción de José Gaos. Reimpresa en 1986.
- La filosofía del idealismo alemán. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1960 (2 volúmenes). Traducción de Hernán Zucchi.
- Introducción a la filosofía. México: Centro de Estudios Filosóficos, Universidad Nacional Autónoma de México, 1961. Traducción de José Gaos.
- El problema del ser espiritual: investigaciones sobre el fundamento de la filosofía de la historia y las ciencias del espíritu. Buenos Aires: Leviatán, 2007. Traducción de Mateo Dalmasso y Miguel Ángel Mailluquet.
- Metafísica del conocimiento (1921), traducción de J. Rovira Armengol, Buenos Aires, Losada, 1957, t. I-II.
- La Nueva Ontología. Traducción e introducción de Emilio Estiú. Buenos Aires, 1954. Editorial Sudamericana.
- ÉTICA. Ediciones Encuentro, Madrid, 2011, 860 págs. Traducción de Javier Palacios.
- ESTÉTICA. Traducida por Elsa Cecilia Frost, UNAM, México, 1977.
- Autoexposición sistemática. UNAM, 1954.
- Aristóteles y el problema del concepto/Sobre la doctrina del eidos en Platón y Aristóteles. Trad. Bernabé Navarro, UNAM, 1964.
- El Pensamiento Filosófico Y Su Historia. Montevideo, 1944 (traducción de Aníbal del Campo Claudio García & Cía.).