Rafael García Valiño
| Nombre completo | Rafael García Valiño |
|---|---|
| Nombre nativo | Rafael García Valiño |
| Descripción | Militar y político español |
| Fecha de nacimiento | 24-10-1898 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 29-06-1972 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | militar, político, requeté |
| Idiomas | español |
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Rafael García-Valiño y Marcén nació en Toledo el 24 de octubre de 1898 y falleció en Madrid el 29 de junio de 1972. Su vida militar se desarrolló en una era de profunda convulsión para España, marcada por la Guerra Civil y la subsecuente dictadura. Su trayectoria se codifica en campañas africanas y en cargos de alto mando durante el régimen, dejando una huella que aún genera debate entre historiadores y observadores de la época.
Rafael García-Valiño y Marcén nació en Toledo el 24 de octubre de 1898 y falleció en Madrid el 29 de junio de 1972. Su vida militar se desarrolló en una era de profunda convulsión para España, marcada por la Guerra Civil y la subsecuente dictadura. Su trayectoria se codifica en campañas africanas y en cargos de alto mando durante el régimen, dejando una huella que aún genera debate entre historiadores y observadores de la época.
Biografía
Carrera militar
Originario de una familia con larga tradición castrense, García-Valiño ingresó a la Academia de Infantería con apenas catorce años y, a los dieciocho, obtuvo el distintivo de teniente. Fue destinado al Ejército Español de África, con la convicción de participar en las operaciones coloniales que España perseguía en aquella región, convencido de que la culminación de la Primera Guerra Mundial favorecería la expansión y consolidación de las posesiones españolas. Su desempeño en la guerra del Rif lo llevó a actuar en la línea de frente, enfrentando guerrillas bereberes y enfrentándose a múltiples heridas que no le impidieron ascender a la categoría de comandante.
Con el estallido de la Guerra Civil, García-Valiño ya tenía experiencia de combate y mando. En los primeros días de 1936, se encontraba de vacaciones en una población guipuzcoana que no se sumó al levantamiento militar, desde donde logró trasladarse al territorio que controlaba el bando sublevado. Partiría hacia Fuenterrabía, pero, desconfiado de la unidad local, emprendió a pie, atravesando el terreno montañoso hasta Pamplona y se unió al general Mola. A este le correspondió el mando del Tercio de Requetés Montejurra, una de las formaciones que operarían decisivamente durante la contienda, y García-Valiño recibió la insignia nacional con una cruz en su centro. Su acción más memorable en esas fechas fue la asalto al monte San Marcial, llave estratégica de Irún, al frente de la unidad a su mando.
En ese momento ya ostentaba el grado de teniente coronel, habilitado para la jerarquía superior, y participó en la ofensiva destinada a tomar Bilbao. Lideró la I Brigada de Navarra y jugó un papel decisivo en las maniobras que abrieron paso a la ruptura del cinturón defensivo de la ciudad, precipitando la caída de Bilbao. Su carrera continuó al frente de la 1.ª División de Navarra, integrándose en la Cuarta Agrupación y consolidando su mando al ascender a coronel. Bajo su liderazgo, la unidad intervino de forma decisiva en la recuperación de Teruel y en la Ofensiva de Aragón, llegando a cortar la línea enemiga al dominar la región costera mediterránea y Romper el frente en diversas etapas de la contienda.
Más adelante, García-Valiño comandó el Destacamento de Enlace, una fuerza formada por la 1.ª y la 84.ª divisiones, que operó en las fases finales de la Guerra Civil para coordinar las operaciones en Levante y facilitar la retirada o avance de las tropas franquistas. En 1937, el Tercio de Navarra pasó a integrar la 1.ª División de Navarra, y el general se consolidó como uno de los jefes más activos del frente, participando en combates que mostraron la capacidad de sus tropas para avanzar y asentarse en zonas clave del mapa militar.
Durante 1938, García-Valiño se desplazó a la zona del Ebro, donde tomó mando del Cuerpo de Ejército del Maestrazgo y fue promovido a general de brigada por méritos de guerra. En compañía de las fuerzas marroquíes, bajo el mando de Yagüe, disputó duros combates que, tras meses de resistencia, lograron expulsar a las fuerzas republicanas del otro lado del río. En 1939 participó en la Campaña de Cataluña, desfilando por Barcelona en la fase de conquista, y la victoria franquista se consumó con su entrada en Ciudad Real el 1 de abril de 1939, tras la derrota de las posiciones republicanas en la región.
Posguerra
Con el final de la guerra, García-Valiño recibió el apoyo de quienes habían servido bajo el mando de Mola, vistos como soldados con una formación sólida y capaz de conducir divisiones complejas hacia la victoria. Ascendió a general de división y recibió de Franco la confianza necesaria para dirigir la Comandancia General de Melilla, donde se prepararon tropas de choque para las misiones en el protectorado. A los 42 años llegó a Jefe del Estado Mayor Central del Ejército, un puesto clave para mantener la disciplina y la rigidez que exigía la época de la posguerra. Su carrera continuó con la tutoría cercana de Franco, que confiaba en su lealtad para sostener la seguridad de la península durante un periodo de tensión internacional creciente.
En 1947, recibió el rango de teniente general y siguió al frente del Estado Mayor Central hasta que, tres años después, fue sustituido por Fernando Barrón Ortiz. Más tarde asumió la Capitanía de la VII Región Militar, desde donde se coordinaban las operaciones y la defensa de los sectores circundantes. Frente a la necesidad de ampliar horizontes, la regime abrió puertas para el mando en el exterior y, en 1951, recibió la designación de Alto Comisionado del protectorado español en Marruecos, cargo que ocupó durante cinco años y que reforzó la presencia española en la región. Posteriormente se desempeñó como director de la Escuela Superior del Ejército, una institución destinada a la formación de cuadros para la cadena de mando del país.
Entre 1962 y 1964, García-Valiño dirige de nuevo la Capitanía de la I Región Militar, en la que la autoridad de Madrid requería oficiales de confianza para mantener la seguridad de la capital. En respuesta a las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas sobre la descolonización del Sahara, el general mostró cierta apertura hacia las corrientes internacionales y, a raíz de ello, fue relevado de sus cargos, marcando su aparición por primera vez en la escena política del régimen. En sus últimos años de actividad, ejerció como vicepresidente y miembro del Consejo de Dirección del Grupo Sofico, un conglomerado empresarial que protagonizó un significativo escándalo de corrupción durante el franquismo y que remataba su trayectoria pública. Falleció en la capital española el 29 de junio de 1972, sin que el escándalo afectara significativamente la valoración de su figura por parte de la historia oficial de la época.
Para el historiador Paul Preston, García-Valiño se cuenta entre los generales más jóvenes y mejor preparados que trabajaron para Franco, y, pese a su posterior revisión crítica, su periodo de servicio representa una pieza clave para entender las capacidades y límites del mando militar en el régimen franquista.
Vida privada
Contrajo matrimonio con Dolores Molina González, con quien compartió la vida y la crianza de siete hijos, un detalle que completó su perfil como hombre familiar además de su figura militar.
Condecoraciones
- Gran Cruz de la Orden de Carlos III
- Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica
- Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo
- Gran Cruz de la Orden de Cisneros al mérito político
- Medalla Militar Individual
- Gran Cruz de la Orden de San Lázaro de Jerusalén
- Gran Cordón de la Real Orden Alauita
- Medalla de Oro de la Ciudad de Ceuta
- Hijo adoptivo de Vich