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Sergi Aguilar

Nombre completo Sergi Aguilar Sanchís
Nombre nativo Sergi Aguilar i Sanchis
Descripción Escultor español
Fecha de nacimiento 24-04-1946
Lugar de nacimiento
Nacionalidad España
Ocupaciones escultor, artista visual
Idiomas español, catalán
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Sergi Aguilar i Sanchis nació en Barcelona y, desde la mitad del siglo XX, ha forjado una trayectoria que abarca la escultura, la orfebrería, el dibujo y la fotografía. Su obra se distingue por una búsqueda constante de forma y material, así como por un lenguaje que se reconfigura conforme avanza la experiencia. En cada etapa, su propuesta establece un diálogo entre el cuerpo, el objeto y el espacio que lo rodea, en un proceso creativo profundamente personal.

Sergi Aguilar — Imagen principal

Sergi Aguilar i Sanchis nació en Barcelona y, desde la mitad del siglo XX, ha forjado una trayectoria que abarca la escultura, la orfebrería, el dibujo y la fotografía. Su obra se distingue por una búsqueda constante de forma y material, así como por un lenguaje que se reconfigura conforme avanza la experiencia. En cada etapa, su propuesta establece un diálogo entre el cuerpo, el objeto y el espacio que lo rodea, en un proceso creativo profundamente personal.

Biografía

La formación del artista se desarrolló en la Escuela Massana y en el Conservatori de les Arts del Llibre de Barcelona, entre 1962 y 1967, escenarios que afianzaron su interés por la técnica y la exploración formal. Estos años de aprendizaje le otorgaron herramientas para transitar entre distintos soportes y enfoques, configurando una base sólida destinada a proyectos de mayor alcance.

Entre 1968 y 1971 recorrió diversas ciudades para nutrir su mirada: París, Londres, Praga, Stuttgart y Menorca se convirtieron en experiencias que influyeron decisivamente en su lenguaje. Este periplo vital articuló una sensibilidad que luego cristalizaría en una práctica artística transdisciplinaria y abierta a diferentes tradiciones.

Su andadura profesional inicial se centró en el terreno de la joyería entre 1968 y 1973, un periodo en el que ya se insinuaban las premisas de la futura escultura que ganaría cuerpo a partir de 1972. Durante aquel tiempo, la tarea artesanal y la experimentación formal se dieron la mano, dando paso a una visión escultórica que priorizaría la materia y la forma en un vocabulario propio.

Las primeras piezas, ejecutadas en bronce, latón y mármol, cristalizan un enfoque posminimalista influido por el constructivismo ruso y por maestros como Julio González, Jorge Oteiza, Eduardo Chillida y Constantin Brâncuși. En estos trabajos se observan líneas de investigación que combinan abstracción y una lectura de la realidad espacial, configurando un corpus que mira al pasado para dialogar con el presente.

La naturaleza y la geometría se erigen como ejes centrales de su reflexión, permitiendo un desarrollo conceptual sobre el espacio que sitúa el objeto dentro de un continuo con su entorno. Este planteamiento origina un debate entre presencia y vacío, en el que el lugar de la obra y su contexto adquieren una relevancia semejante a la própria materia.

A partir de 1980, Aguilar amplió su paleta con experimentos que incluyeron collage y la incorporación de nuevos materiales como hierro, madera, acero y aluminio, ampliando así las posibilidades expresivas y las texturas de sus creaciones. Ya en la década siguiente, 1990, integró igualmente dibujos, fotografías, mapas y planos topográficos para expresar visualmente su concepción del paisaje y de la topografía como lenguaje del espacio.

En la segunda mitad de los años 90, su paleta experimentó con cartón, fieltro y corcho, con frecuencia combinando hierro y madera para reforzar la tensión entre lo natural y lo artificial. Esta tensión se convirtió en una clave para entender la relación entre materia orgánica y estructuras industriales, generando una narrativa plástica de gran intensidad.

La trayectoria de Aguilar ha cruzado continentes: ha realizado exposiciones tanto en España como en numerosos países europeos, y también ha llevado su obra a Estados Unidos y Japón. Su trabajo forma parte de importantes colecciones y museos del arte contemporáneo, entre ellos centros de referencia como Guggenheim, MACBA y MNCARS, así como instituciones como Kunsthalle Mannheim, la Fundación La Caixa y la Fundación Juan March. Este itinerario internacional ha consolidado una voz singular en la escultura contemporánea.

En reconocimiento a su labor creativa, recibió en 1980 el Premio Cáceres de Escultura, distinción que marcó un hito en su trayectoria y que significó una apertura de puertas en el ámbito institucional. A la vez, ha desarrollado una intensa labor docente, impartiendo conferencias, cursos y seminarios en diversas instituciones y centros educativos, con el objetivo de compartir métodos, enfoques y experiencias.

Asimismo, Aguilar ha ejercido la dirección de asociaciones de artistas y ha participado activamente en la promoción de las artes visuales de su región. Fue presidente de la AAVC (Associació d'Artistes Visuals de Catalunya) entre 1996 y 2002, y lideró la UAAV (Unión de Asociaciones de Artistas Visuales) entre 2004 y 2007. En la actualidad dirige la Fundación Suñol de Barcelona, desde donde continúa impulsando proyectos de investigación y desarrollo artístico.

Obras

  • Julia (A los nuevos catalanes), creada para la Vía Julia, Barcelona, 1986.
  • Sense retorn núm. 2, instalada en la Estación de Francia, Barcelona, 1986.
  • Límite Interior. Libro abierto, presente en los Jardines de la Maternidad, Barcelona, 1987.
  • Fourteen, ubicado en el Jardín de Esculturas de la Fundación Daurel, Pueblo Español, Barcelona, 1988.
  • IT 1, Jardín de Esculturas de la Fundación Daurel, Pueblo Español, Barcelona, 1990.
  • Conversación, Biblioteca Cotxeres de Borbó, Barcelona, 1992.
  • Marca de agua – Homenaje a Carlos Barral, Vilaseca, 1992.
  • D.T., Jardín de Esculturas, Montjuïc, Barcelona, 2002.
  • El paso de las nubes, Parque del Prado, Vitoria, 2003.

Imágenes de Sergi Aguilar