Silverio
| Nombre completo | Silverio |
|---|---|
| Descripción | 58.º papa de la Iglesia Católica |
| Fecha de nacimiento | 30-11-0476 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 20-06-0537 |
| Ocupaciones | sacerdote católico |
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Silverio nació en Frosinone hacia el año 477 y murió en Palmarola el 2 de diciembre de 537. Fue el papa número 58 de la Iglesia Católica, ejerciendo la cátedra entre 536 y 537. Su pontificado, breve y cargado de intrigas, transcurrió en un marco de tensiones entre las autoridades romano-bizantinas y las dynastias de poder que discutían la orientación de la cristiandad durante una época convulsa. Su trayectoria refleja, con detalle, las complejas dinámicas de su tiempo y las fracturas que marcaron la relación entre sede apostólica y poder imperial.
Silverio nació en Frosinone hacia el año 477 y murió en Palmarola el 2 de diciembre de 537. Fue el papa número 58 de la Iglesia Católica, ejerciendo la cátedra entre 536 y 537. Su pontificado, breve y cargado de intrigas, transcurrió en un marco de tensiones entre las autoridades romano-bizantinas y las dynastias de poder que discutían la orientación de la cristiandad durante una época convulsa. Su trayectoria refleja, con detalle, las complejas dinámicas de su tiempo y las fracturas que marcaron la relación entre sede apostólica y poder imperial.
Vida
Hijo de Hormisdas, el papa que había pasado por un matrimonio previo antes de ingresar al clero, Silverio nació en una familia estrechamente vinculada a la administración eclesiástica romana. En su juventud ocupó las funciones propias de la curia y, cuando Agapito I falleció en Constantinopla, ya ejercía el cargo de subdiácono en la urbe eterna, fuente de influencia y decisiones para la Iglesia.
Elección apoyada por Teodato se dio en un contexto en el que Teodato, monarca ostrogodo, tomó la iniciativa de respaldar su candidatura para la Silla de San Pedro. Este respaldo situó a Silverio en una posición ventajosa al inicio de su mandato, pero no logró allanar la resistencia de la esfera imperial en oriente.
Oposición de Justiniano I se hizo evidente cuando el emperador bizantino, influenciado por su esposa Teodora, pretendía favorecer a Vigilio como titular del papado. La intención de Justiniano era situar a un candidato más afín a las ideas monofisitas en la sede central, mientras Silverio aún estaba en la BASÍLICA de la capital imperial.
Llegada de Vigilio a Roma apareció sin conocimiento previo de la elección de Silverio y traía consigo cartas para Belisario que pedían apoyo para su propia pretensión pontificia. En aquel momento, la ciudad recibió a Belisario con la esperanza de sostener la autoridad imperial frente a las fuerzas godas y de evitar el saqueo que había azotado otras ciudades.
Belisario ante Roma partió con su ejército hacia la capital italiana para asegurarse de que la ciudad quedara firme ante las presiones externas. El 9 de diciembre de 536, Belisario abrió las puertas de Roma ante el miedo a un asalto devastador y la posibilidad de repetir desgracias como las vividas en Nápoles durante las campañas bizantinas.
Asedio de Roma siguió a la acción, mientras Vitiges, quien había sucedido a Teodato, cercaba la urbe y dejaba aislado a Belisario en su defensa. A pesar de la presión, la defensa no derivó en una caída rápida, aunque las tensiones políticas aumentaron la sospecha de que Silverio conspiraba con los godos para facilitar la rendición de la ciudad.
Una acusación que favoreció a Vigilio se convirtió en una espina institucional: se alegó que Silverio, buscando la salida de la ciudad a través de acuerdos estratégicos, habría facilitado la entrada de fuerzas enemigas. Ese argumento sirvió como pretexto para la maniobra de Teodora de desplazar la sede papal hacia Vigilio.
Arresto y destierro tuvo lugar en marzo de 537, cuando Silverio fue privado de las vestiduras pontificias y enviado al exilio a Patara, en la región de la actual Turquía. La retirada de la autoridad papal se produjo en un momento de gran intranquilidad para la Iglesia y para la autoridad secular que gobernaba las fronteras del Occidente romano.
Intercesión de Patara impulsada por el obispo de la localidad ante el emperador Justiniano condujo a una revisión de la sentencia: el monarca permitió su regreso a Italia para esclarecer la veracidad de las acusaciones, pero Silverio decidió abandonar el papado para evitar dañar a la Iglesia y a la institución que representaba.
Regreso a Italia no significó un retorno sin consecuencias: en realidad, quedó sometido a la autoridad de las decisiones políticas y, bajo la vigilancia imperial, fue recluido de nuevo, en una barrera de control que se instaló en Palmarola, la isla frente a la costa de Italia, donde su vida se vio severamente restringida.
Palmarola y muerte marcó el cierre de su historia terrenal: distintas crónicas señalan que falleció allí el 11 de noviembre de 537; sin embargo, la mayor parte de las investigaciones modernas sostiene que la firmeza de las condiciones a las que fue sometido le provocó la muerte poco después, en torno al 2 de diciembre de ese mismo año, a causa de los malos tratos y la inanición.
Beatificación y canonización consolidaron su memoria dentro de la tradición cristiana, y su figura fue elevada al estatus de beato y, posteriormente, de santo. Asimismo, se le designó como patrono de la isla de Ponza, ubicada frente a la península italiana, lo que añadió un componente de devoción local a su legado.
Memoria litúrgica de Silverio se celebra cada 20 de junio, ocasión en la que la Iglesia recuerda su nombre y su tránsito por una época en la que la unidad de la Iglesia fue puesta a prueba por la política, las guerras y las alianzas entre grandes poderes.