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Walter Solón

Nombre completo Walter Solón Romero Gonzáles
Descripción Pintor y muralista boliviano
Fecha de nacimiento 08-11-1923
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 27-07-1999
Nacionalidad Bolivia
Ocupaciones pintor, muralista, artista
Idiomas español
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Walter Solón Romero Gonzáles nació en Uyuni, Bolivia, el 8 de noviembre de 1923, y su vida artística se extendió hasta Lima, Perú, donde dejó de existir el 27 de julio de 1999. Su recorrido creativo abarcó desde la pintura y el muralismo hasta el diseño de vitrales, y recibió distinciones que reflejan la resonancia de su obra a nivel regional e internacional. Desde la infancia, su sensibilidad estuvo ligada a las historias y paisajes de su tierra, que luego se convirtieron en el eje de su lenguaje plástico.

Walter Solón — Imagen principal

Walter Solón Romero Gonzáles nació en Uyuni, Bolivia, el 8 de noviembre de 1923, y su vida artística se extendió hasta Lima, Perú, donde dejó de existir el 27 de julio de 1999. Su recorrido creativo abarcó desde la pintura y el muralismo hasta el diseño de vitrales, y recibió distinciones que reflejan la resonancia de su obra a nivel regional e internacional. Desde la infancia, su sensibilidad estuvo ligada a las historias y paisajes de su tierra, que luego se convirtieron en el eje de su lenguaje plástico.

Biografía

Una infancia marcada por la orfandad obligó al joven Walter a afrontar una ruta de formación relativamente temprana. En busca de un refugio y de oportunidades, fue trasladado al internado de los Sagrados Corazones, en la ciudad de Sucre. Allí emergió el talento que luego sería reconocido por grandes nombres del arte boliviano: durante una de sus visitas, el maestro Cecilio Guzmán de Rojas detectó su potencial y le ofreció una beca para estudiar en la Academia Nacional de Bellas Artes Hernando Siles, situada en La Paz. Este encuentro con Guzmán de Rojas no solo le abrió las puertas educativas, sino que también afianzó la idea de que el arte podría convertirse en una vía de expresión y cambio social.

Primeros pasos y consolidación En los años cuarenta, Solón participó en una exposición colectiva en Sucre, un hito que marcó su entrada formal en el circuito artístico local. Poco después, en 1946, presentó su primera muestra individual, lo que consolidó su estatus de joven promesa y mostró una voz propia entre sus contemporáneos. En ese periodo inicial se dejó sentir un pulso investigador: buscaba técnicas que le permitieran traducir la realidad boliviana con un lenguaje propio y contundente.

La vocación por Chile y la exploración técnica En 1947 viajó a Chile para profundizar en la técnica del fresco y lo hizo bajo la guía de Laureano Ladrón de Guevara, un maestro que dejó huella en su enfoque pictórico. En su estancia chilena trabajó en su propio mural titulado “Bolivia”, capital para comprender que la pintura podía convertirse en un acto de memoria colectiva. Paralelamente, estudió grabado con Marco A. Bontá y vitral con Manuel Banderas en la Escuela de Artes Aplicadas de Chile. Al año siguiente, exhibió en la sala de Arte del Ministerio de Educación de Chile y recibió el primer premio honorífico reservado a extranjeros, un reconocimiento que situó a Solón en el mapa de la plástica internacional de la época.

Entre Sucre y La Paz El itinerario artístico de Solón continuó en Bolivia, donde, en 1949, llevó a cabo su primer vitral en la Universidad Mayor Real y Pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca, en Sucre. Dos años después, ejerció su primer fresco en Bolivia, titulado “Jaime Zudañes y la Revolución de Mayo”, y, en ese mismo periodo, junto a Lorgio Vaca, Gil Imaná y Jorge Imaná, fundó el Grupo Anteo en la ciudad de Sucre. Este grupo, nutrido por la mirada de jóvenes creadores, buscaba estrategias como medio para canalizar la identidad regional hacia un arte de alcance social y humano.

Más allá de la producción individual La trayectoria de Solón se enriqueció con vínculos de aprendizaje, experimentación y cooperación. Sus murales y obras se convirtieron en referentes de un momento en que los artistas bolivianos miraban hacia la modernidad sin perder la memoria histórica del país. A lo largo de las décadas, su labor recibió múltiples llamados de atención para reconocer el valor de una visión que articulaba lo nacional con mantos de experiencia internacional, manteniendo siempre un pie en las problemáticas de su tiempo y otro en la belleza de lo cotidiano.

Consolidación del legado a la distancia de la vida activa En las últimas décadas de su vida, Solón continuó desarrollando proyectos y fortaleciendo su vínculo con la educación y la divulgación artística. En la década de los noventa, su obra adquirió un carácter de archivo humano y social, que le permitió dialogar con generaciones de artistas, estudiantes y público interesado en comprender la historia de Bolivia a través de imágenes que cuentan. Su vida, entre Sucre y La Paz, se convirtió en una crónica de persistencia, experimentación y compromiso con la memoria cultural de su país.

Un cierre que dejó una casa-museo La trayectoria de Solón culminó con un gesto de generosidad hacia la comunidad: en 1994, junto a su hijo Pablo Solón, fundó la Fundación Solón y donó su casa-taller en el barrio de Sopocachi para transformarla en la Casa museo Solón. Este gesto no solo salvaguardó su legado personal, sino que creó un espacio vivo para la divulgación de su obra y para la formación de futuras generaciones de artistas en Bolivia.

Un final en Lima Walter Solón falleció el 27 de julio de 1999 en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, ubicado en Lima. Sus cenizas descansan en la Casa museo Solón, un lugar que continúa funcionando como santuario de su memoria y como un testimonio de su dedicación al arte, a la comunidad y a la investigación plástica que dejó huella en varias generaciones.

Obra

Una iconografía que fusiona personajes y contextos A lo largo de su producción, Solón incorporó la figura del Quijote de la Mancha como un recurso recurrente en dibujos y pinturas, lo que le dio una constancia simbólica para explorar temas universales a la vez que ligados a la realidad boliviana. Esta presencia recurrente del personaje literario funciona como una traducción de la lucha humana frente a la adversidad y la imaginación como motor de identidad, memoria y resistencia.

Una pieza central: El Retrato de un Pueblo Entre sus hitos más destacados figura la obra monumental titulada “El Retrato de un Pueblo”, creada entre 1986 y 1989. Este fresco de gran formato se instaló en el Salón de Honor de la Universidad Mayor de San Andrés y cubre una superficie de 208 metros cuadrados en cuatro paredes. En esa escena colectiva, Solón reunió a 400 personajes que recorren la historia de Bolivia, articulando una memoria visual de las transformaciones y las luchas que dieron forma al país.

Murales y grandes proyectos

  • 1940, “Bolivia” (destruido), Chile.
  • 1950, “Jaime Zudáñez y la Revolución de Mayo”, Salón del Rectorado de la UMSFX, Sucre.
  • 1952, “Mariano Moreno y los Doctores de Charcas”, Salón de Honor de la UMSFX, Sucre.
  • 1952, “Manuel Rodríguez de Quiroga y su lucha por la Independencia”, Salón de Honor de la UMSFX, Sucre.
  • 1954, “Mensaje a los Maestros del Futuro”, Escuela Nacional de Maestros, Sucre.
  • 1955, “Mensaje de Patria Libre”, Colegio Junín, Sucre.
  • 1959, “Historia del Petróleo Boliviano”, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), La Paz.
  • 1961, “Historia de la Aviación Boliviana”, Aeropuerto Militar de El Alto, La Paz.
  • 1964, “Futuro de la Revolución Nacional”, Plaza Villarroel, La Paz.
  • 1989, “El Retrato de un Pueblo”, Salón de Honor de la UMSA, La Paz.
  • 1991, “Ansiedad de vivir”, Ministerio de Salud, La Paz.

Premios y reconocimientos

  • 1947, Primer Premio en Grabado, Santiago de Chile.
  • 1948, Premio de Honor para extranjeros, Santiago de Chile.
  • 1958, Primer Premio en el dibujo del Salón Murillo, La Paz.
  • 1961, Gran Premio Nacional de Arte, La Paz.
  • 1967, Gran Premio Nacional de Arte, La Paz.
  • 1989, Doctor honoris causa de la Universidad Mayor de San Andrés, La Paz.