Fernando de Szyszlo
| Nombre completo | Fernando de Szyszlo |
|---|---|
| Descripción | Pintor peruano |
| Fecha de nacimiento | 05-07-1924 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 09-10-2017 |
| Nacionalidad | Perú |
| Ocupaciones | artista, pintor |
| Idiomas | español |
| Esposas | Blanca Varela |
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Abraham Fernando de Szyszlo Valdelomar nació en Lima, en el distrito de Barranco, el 5 de julio de 1925, y dejó una huella indeleble en la escena artística peruana. Su trayectoria se gestó en un marco de diálogo entre ciencia, diplomacia y literatura, lo que nutriría una sensibilidad única para la exploración plástica. A lo largo de décadas, su obra cruzó fronteras y se convirtió en referencia de la vanguardia en su país y en toda América Latina.
Abraham Fernando de Szyszlo Valdelomar nació en Lima, en el distrito de Barranco, el 5 de julio de 1925, y dejó una huella indeleble en la escena artística peruana. Su trayectoria se gestó en un marco de diálogo entre ciencia, diplomacia y literatura, lo que nutriría una sensibilidad única para la exploración plástica. A lo largo de décadas, su obra cruzó fronteras y se convirtió en referencia de la vanguardia en su país y en toda América Latina.
Biografía
En la infancia, Szyszlo creció rodeado de una familia de cuna intelectual: su padre, Witold Szyszłło, era científico y físico de origen polaco que ejerció como diplomático en el Perú; su madre, María Valdelomar Pinto, pertenecía a la estirpe de la que brotó la literatura peruana. Juana de Szyszlo, su hermana, contrajo matrimonio con Alfonso García Robles, figura destacada de la diplomacia mexicana y Nobel de la Paz, lo que reforzaba el ambiente de intercambio cultural en su casa.
Trayectoria educativa arrancó con formación en el Colegio de la Inmaculada y, en marzo de 1944, inició estudios de Arquitectura en la Universidad Nacional de Ingeniería. Sin embargo, aquel itinerario sería solo un peldaño para un sendero definitivo: la verdadera vocación lo llevó a la Academia de Artes Plásticas de la Pontificia Universidad Católica del Perú, bajo la tutela del maestro Adolfo Winternitz, un docente de origen austríaco que lo orientó hacia una práctica artística más libre y experimental.
Primeros impulsos creativos se materializaron en una pintura de yeso; esa obra inaugural abrió paso a una primera exposición en 1947, organizada en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano. Este debut marcó un giro: de la técnica preparatoria a una exploración de la forma, de la materia y de la percepción. En los años siguientes, Szyszlo comenzó a perfilar una identidad artística centrada en la abstracción y en la búsqueda de un lenguaje visual propio.
Un despertar parisino llegó poco después, cuando viajó a París y encontró en la ciudad luz un refugio para el pensamiento vanguardista. Tras cuatro años de estudios y experiencias, abrazó la corriente abstracta como norma de su obra y, a su regreso a Perú en 1951, empezó a divulgar ese enfoque con insistencia. Durante ese periodo, estableció vínculos con escritores de renombre como Octavio Paz y André Breton, y frecuentó el célebre Café de Flore junto a un nutrido círculo de intelectuales que discutía novedades del arte y la literatura.
Rol institucional y académico fue tomando cuerpo con el paso del tiempo. Szyszlo desempeñó funciones de dirección y asesoría en organismos culturales, destacando como subjefe de la sección de Artes Visuales de la Unión Panamericana. Su vocación docente se orientó hacia su alma mater y, más adelante, hacia la experiencia educativa de la Universidad Cornell. En 1965, ofreció conferencias en la Universidad de Yale, consolidando su proyección internacional y su influencia en la formación de generaciones de artistas.
Prolífico y reconocido es el término que describe la década de 1970: para entonces se estimaba que había producido más de 1500 obras, una cifra que reflejaba un pulso creativo permanente. En la década siguiente, recibió distinciones que subrayaban su estatus de referente cultural: la Orden de las Artes y Letras de Francia, en su grado de Caballero, en 1981; la condecoración Bernardo O’Higgins, en el grado de Gran Oficial, otorgada por Chile en 1987; y, ya en el siglo XXI, la máxima distinción peruana, la Orden del Sol, con la Gran Cruz en 2011. Ese mismo año, el Museo de Arte de Lima organizó una retrospectiva panorámica de su obra, una muestra que se extendió durante varios meses y confirmó su relevancia histórica.
Presencia internacional define la circulación de sus piezas: museos y colecciones de todo el mundo atestiguan su impacto. Entre los recintos que custodian su legado se cuentan importantes instituciones en Washington, Nueva York, Caracas, México y Seúl, entre otras. Su trayectoria dejó claro que la abstracción que practicaba no era un cierre estético, sino un modo de dialogar con la realidad y con las culturas que lo rodeaban.
Compromiso liberal fue una constante en su acción pública: junto a Mario Vargas Llosa fundó el Movimiento Libertad, una iniciativa orientada a impulsar ideas liberales y a promover un debate público más abierto sobre la libertad individual y la responsabilidad cívica en el Perú. Este eje político-cultural coincidió con su constante vocación de abrir espacios a la libertad de creación y a la defensa de un pensamiento crítico.
Vida personal se entrelazó con la trayectoria artística. En 1947 contrajo matrimonio con la poeta Blanca Varela, con quien procreó dos hijos: Vicente, que siguió el camino de la arquitectura, y Lorenzo, cuya vida terminó trágicamente en el accidente aéreo conocido como el Vuelo Faucett 251, ocurrido cerca de Arequipa en 1996. Tras la separación, Szyszlo contrajo segundas nupcias con Liliana Yábar, con quien compartió varios años de vida y trabajo.
Legado y obras permanecen como testigos de una visión que convirtió la abstracción en un lenguaje sensible. Entre sus creaciones más recordadas figuran títulos como Intihuatana, Inkarri, Orrantia, Cámara ritual, Cuarto de paso, Sol negro, Visitante, Waman Wasi e Interiores, piezas que ejemplifican la capacidad de transformar la materia y la forma en expresiones cargadas de significado y simbolismo.
Su despedida llegó el 9 de octubre de 2017, cuando, a los 92 años, falleció junto a su esposa Liliana Yábar tras un accidente doméstico en su domicilio de San Isidro. Su partida dejó un vacío en la escena artística peruana y dejó a la vez un legado fecundo que continúa inspirando a artistas, curadores y estudiantes de todo el continente.
Distinciones
- Doctor honoris causa otorgado por la Universidad de San Martín de Porres.
- Doctor honoris causa concedido por la Pontificia Universidad Católica del Perú.
- Doctor honoris causa otorgado por la Universidad Nacional de Ingeniería.
- Cruz de Caballero de la Orden de las Artes y Letras, Francia.
- Gran Oficial de la Orden de Bernardo O'Higgins, Chile.
- Gran Cruz de la Orden del Sol, Perú.