José Gaos
| Nombre completo | José Gaos |
|---|---|
| Descripción | Filósofo español |
| Fecha de nacimiento | 27-12-1900 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 10-06-1969 |
| Nacionalidad | México, España |
| Ocupaciones | filósofo, traductor, profesor universitario, escritor |
| Idiomas | español |
| Hermanos | Vicente Gaos, Lola Gaos, Alejandro Gaos |
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José Gaos y González-Pola (Gijón, 26 de diciembre de 1900 – Ciudad de México, 10 de junio de 1969) fue un filósofo y traductor español que halló en México su destino tras la Guerra Civil. Exiliado o transterrado, como él mismo se definió, impulsó la presencia de la filosofía alemana en el mundo hispano mediante editoriales, universidades y proyectos culturales. Su trayectoria integró labores docentes, investigación y una labor editorial decisiva para la difusión de ideas en América Latina.
José Gaos y González-Pola (Gijón, 26 de diciembre de 1900 – Ciudad de México, 10 de junio de 1969) fue un filósofo y traductor español que halló en México su destino tras la Guerra Civil. Exiliado o transterrado, como él mismo se definió, impulsó la presencia de la filosofía alemana en el mundo hispano mediante editoriales, universidades y proyectos culturales. Su trayectoria integró labores docentes, investigación y una labor editorial decisiva para la difusión de ideas en América Latina.
Biografía
Infancia y formación
Gaos fue el mayor de nueve hermanos; entre ellos destacan la actriz Lola Gaos y los poetas Alejandro y Vicente Gaos. Su primera niñez transcurrió bajo la tutela de sus abuelos maternos en Asturias, mientras la familia residía en Valencia. A los quince años, el joven Gaos dio el gran salto que definiría su trayectoria: la familia se trasladó a la capital valenciana y fue entonces cuando inició su acercamiento a la filosofía a través del Curso de filosofía elemental de Jaime Balmes, experiencia que marcaría su horizonte intelectual.
Más tarde ingresó a la Universidad de Madrid, donde obtuvo la licenciatura en Filosofía en 1923. Sus referentes intelectuales fueron figuras destacadas de la filosofía alemana, como Husserl, Heidegger y Hartmann, y se convirtió en discípulo de autores y docentes españoles de renombre como José Ortega y Gasset, Manuel García Morente y Xavier Zubiri. En esa misma universidad, llevó a cabo sus estudios de doctorado y obtuvo el grado con una tesis titulada La crítica del psicologismo en Husserl, que recibió un reconocimiento especial en 1928. En este periodo, Gaos se describía a sí mismo como el más estrecho seguidor de Ortega y Gasset, a quien conoció a través de García Morente, con quien entabló una profunda relación personal. Contaba Gaos que veía a Ortega casi a diario y que compartían largas horas de conversación, a veces en la Sierra de Guadarrama, donde el maestro le ofrecía sus reflexiones y Gaos se convertía en un oyente atento y constante.
Docencia y expulsión
Gaos inició su carrera docente enseñando noruego en el Instituto de Idiomas de la Universidad de Valencia entre 1925 y 1930, para luego impartir Filosofía en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de León (1928-1930). Posteriormente se desempeñó como docente de Lógica y Teoría del Conocimiento en la Universidad de Zaragoza (1930-1936), y, ya en la Universidad de Madrid, se ocupó de Introducción a la Filosofía y de Filosofía y Didáctica (1933-1939). En octubre de 1936 fue elegido rector de la Universidad de Madrid, un hito que simbolizaba su reconocimiento en el ámbito académico nacional.
Sin embargo, el estallido del conflicto bélico y la posterior reorganización política de España afectaron su situación: tras el golpe militar de julio de 1936, Gaos fue expulsado de la Universidad. Había participado activamente en la vida universitaria y en la órbita del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) desde 1931, además de haber desempeñado una responsabilidad institucional relevante como comisario general del Pabellón de la República Española durante la Exposición Internacional de París de 1937. Su destitución llegó en febrero de 1939, decretada por autoridades del régimen franquista, en el marco de una purga que afectó a numerosos catedráticos y profesores.
La consecuencia de aquella etapa fue la suspensión temporal de su actividad en España y el inicio de un decurso de exilio que, para Gaos, se convirtió en una doble inserción: una permanencia en México y una continuidad de su labor en el mundo académico desde el exterior. En las décadas siguientes, Gaos no solo siguió publicando, sino que consolidó una red de contactos y proyectos orientados a la difusión de la filosofía alemana en los países hispanohablantes.
Exilio
En el verano de 1938, Gaos se trasladó a México y, tras obtener la nacionalidad mexicana en 1941, sostuvo que México terminó por convertirse en una segunda patria para él. En ese país, ofreció conferencias en numerosas universidades y se integró a una comunidad de exiliados que, entre otros, fortaleció la difusión cultural de la filosofía alemana en América Latina. Fue miembro de La Casa de España en México, institución que con el tiempo se transformó en El Colegio de México, espacio fundamental para su etapa latinoamericana. En ese periodo, trabajó en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (1938-1939) y en la Universidad Nacional Autónoma de México (1939-1969), donde su huella sería más duradera.
Además, ocupó cargos administrativos y docentes en otras entidades: dirigió la Escuela de Bachilleres de la Universidad Femenina de México, impartió filosofía en el Junior College de la American School Foundation y recibió un nombramiento honorario en la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Su labor educativa en México se convirtió en una pieza central de su biografía, no solo por la cantidad de cursos y seminarios, sino por la calidad de sus aportaciones a la reflexión filosófica iberoamericana.
En El Colegio de México impartió un seminario Romano sobre Historia del pensamiento en países de habla española, durante los años 1942 a 1946, y dictó el curso La filosofía de la Ilustración en 1944. En la Universidad Nacional Autónoma de México, desarrolló una arounda de cursos que abarcó desde la filosofía de la filosofía hasta la historia de la filosofía griega, pasando por temas como Cristianismo y filosofía, y la relación entre filosofía y didáctica de las ciencias humanas. Todas esas experiencias consolidaron una trayectoria académica que cruzó siglos y tradiciones, conectando la tradición europea con las problemáticas latinoamericanas contemporáneas.
Su actividad docente no se limitó a estas instituciones: también participó en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (1938-1939) y en varias instituciones de educación superior de la región, donde impartió cursos de introducción a la filosofía, verdad y realidad, y temas de metafísica. El esfuerzo pedagógico de Gaos estuvo orientado a mostrar que la filosofía, lejos de ser un saber cerrado, debe dialogar con la realidad de cada país y con las problemáticas de su tiempo, como una disciplina que quiere entender el mundo desde la experiencia de cada sujeto estudiantil.
Durante su estancia en México, Gaos desarrolló una notable actividad editorial y educativa que articuló su vocación de traductor y divulgador con su labor docente. Entre las facetas más destacadas de esa etapa se cuenta su participación en la dirección y docencia de varios programas y seminarios que llevaron la filosofía de Europa continental a la comunidad académica mexicana y latinoamericana. Su presencia en la vida universitaria mexicana dejó una marca que ha sido recordada por generaciones de estudiantes y colegas.
La vida de Gaos en México se integró a una red de instituciones que le permitieron consolidar su proyecto intelectual: la Casa de España, El Colegio de México y la UNAM se convirtieron en escenarios claves para un trabajo que combinó investigación, enseñanza y traducción de obras fundamentales de la filosofía alemana y continental.
Pensamiento
El primer contacto de Gaos con la filosofía surgió cuando, aún adolescente, tuvo su acercamiento a la disciplina a través de la historia de la filosofía. Este inicio marcaría la constante de su labor posterior: la noción de historicidad de la filosofía como una clave para entender su ser y su devenir. En su marco, la pregunta central no era meramente conceptual sino existencial: ¿qué es la filosofía, cuál es su ser y cuál es su naturaleza?
Gaos desarrolló lo que llamó la filosofía de la filosofía, una indagación que toma como punto de partida la idea de Dilthey sobre el historicismo. Según él, a lo largo de la historia la filosofía ha asumido distintas verdades que se han presentado como la única filosofía verdadera, y esa transformación continua dio lugar a una crisis teórica en su propia formación: una sucesión de “verdades” que parecían absolutas. Esa experiencia lo llevó a una búsqueda de fondo sobre el ser de la filosofía, un tema al que dedicó buena parte de su trabajo crítico, con la intención de entender si la filosofía puede reconocerse como una disciplina estable o si su verdad depende de la subjetividad del pensador.
Desde su experiencia educativa, Gaos se acercó a la idea de que la filosofía no se reduce a una colección de doctrinas universales, sino que depende de la persona que la practica. En esa línea, articuló la noción de que la filosofía, en última instancia, está condicionada por la personalidad del sujeto que la realiza: cada pensador aporta una lectura única y, por ende, la filosofía misma es, en cierto modo, inaprensible para otros cuando aparece como experiencia vivida. En sus reflexiones sobre la vocación y la personalidad del filósofo, sostuvo que la figura del sabio se caracteriza, en gran medida, por una fuerte convicción de su propio saber, lo que él describió con una formulación que circula en su obra como una típica ironía de su análisis sobre la filosofía.
Este conjunto de ideas dio paso a una línea de pensamiento que, entre otros elementos, integra la tradición de la filosofía de la filosofía o metafilosofía. Gaos revisó críticamente la trayectoria de la filosofía bajo la luz de distintas corrientes que se autoproclamaban como la verdadera filosofía: el neokantismo, la fenomenología y el existencialismo, entre otros movimientos que marcaron su tiempo. En su lectura de estas corrientes, entendió la filosofía como una disciplina que debe debatirse a sí misma para esclarecer qué significa su ser y cuál es su misión en una cultura concreta. El resultado fue una síntesis crítica que, a su juicio, debe evitar la mera sumisión a una única escuela y, en cambio, poner en relieve la matriz histórica que da forma a cada propuesta filosófica.
Gaos también reflexionó sobre la vocación del filósofo y la manera en que la personalidad interviene en la labor intelectual. Concluyó que el filósofo no solo es un pensador aislado, sino un ser humano cuya actitud vital y su temperamento condicionan la forma de aproximarse a la verdad. En esa línea, afirmó que la filosofía nace y se sostiene en la persona que la practica, lo que implica un cierre del observado a una universalidad que no reconoce la singularidad de cada intérprete. Esta visión lo llevó a sostener que la filosofía, para ser auténtica, debe estar anclada en la experiencia vivida del sujeto que la elabora, incluso si esa experiencia es incomprensible para quienes no comparten su marco de referencia.
Obra
Publicaciones
- Obras Completas, Universidad Nacional Autónoma de México. Autor y director del proyecto hasta 1997: Fernando Salmerón. Coordinador de la edición: Antonio Zirión Quijano.
- La crítica del psicologismo en Husserl (tesis doctoral, 1928).
- La filosofía de Maimónides (1940).
- Dos ideas de la filosofía (Pro y contra de la filosofía de la filosofía) (con Francisco Larroyo, 1940).
- Antología filosófica. La filosofía griega y Antología de la filosofía griega (1941).
- El pensamiento hispanoamericano (1944).
- Dos exclusivas del hombre: la mano y el tiempo (1945).
- Antología del pensamiento en lengua española en la edad contemporánea (1945).
- Filosofía de la filosofía (1947).
- Método para resolver los problemas de nuestro tiempo (La filosofía del Prof. Northrop) (1950).
- Introducción a El ser y el tiempo de Martin Heidegger (1951).
- En torno a la filosofía mexicana (1952).
- Filosofía mexicana en nuestros días (1954).
- La filosofía en la universidad (1956).
- Ensayos sobre Ortega y Gasset (1957).
- La filosofía en la universidad. Ejemplos y complementos (1958).
- Confesiones profesionales (1958).
- Discurso de filosofía y otros trabajos sobre la materia (1959).
- Once por ciento (1959).
- Introducción a la fenomenología (1960).
- Crítica del psicologismo en Husserl (1960).
- Orígenes de la filosofía y su historia (1960).
- Sobre enseñanza y educación (1960).
- Las críticas de Kant (1962).
- Doce por ciento (1962).
- Filosofía contemporánea (1962).
- De antropología e historiografía (1967).
- Del hombre (1970).
- Historia de nuestra idea del mundo (1973).
- Filosofía de la técnica (2022), edición de María Antonia Gonzalez Valerio y Nicole C. Karafyllis.
Traducciones (selección)
- Johann Gottlieb Fichte, Los caracteres de la Edad Contemporánea (1934).
- Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Lecciones sobre la filosofía de la historia universal (1928).
- Max Scheler, El resentimiento en la moral (1927) y El puesto del hombre en el cosmos (1929); también Die Stellung des Menschen im Kosmos (1928).
- Johannes Hessen, Teoría del conocimiento (1929) y Erkenntnistheorie (1926).
- Edmund Husserl, Investigaciones lógicas (1929), Meditaciones cartesianas (1929), Ideen zu einer reinen Phänomenologie und phänomenologischen Philosophie (1949) y Cartesianische Meditationen (1932); también Logische Untersuchungen (1913/1913-1914 edición).
- Martin Heidegger, El ser y el tiempo (1951) y la edición alemana Sein und Zeit (1927).
- Søren Kierkegaard, El concepto de la angustia. Una sencilla investigación psicológica orientada hacia el problema dogmático del pecado (1930).
- Samuel Saenger, Stuart Mill (1930) y traducciones de obras de John Stuart Mill.
Fondo Gaos
En la biblioteca del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM se conserva el fondo documental que, en su momento, constituyó el archivo personal de José Gaos. Este acervo incluye gran parte de sus manuscritos y documentos relacionados con su trayectoria. Gaos indicó a su alumno Leopoldo Zea Aguilar que entregara este archivo al Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, para que quedara al alcance de las futuras generaciones y de la investigación filosófica en México y América Latina.
La figura de Gaos se halla entre las voces que, desde la disciplina de la filosofía, defendieron una lectura de la historia del pensamiento como clave para comprender el presente. Su esfuerzo por promover la filosofía alemana en español permitió que corrientes como la fenomenología, la hermenéutica y el existencialismo encontraran un público en las universidades y en las editoriales de América Latina. A través de sus traducciones, conferencias y proyectos editoriales, Gaos dejó una huella de apertura intelectual que facilitó el diálogo entre tradiciones y comunidades académicas de diferentes países.
En síntesis, su vida estuvo marcada por una experiencia de migración que, lejos de oscurecer su labor, la potenció como un cruce de caminos entre Europa y América, entre la tradición y la modernidad. Su pensamiento no solo se orientó a problematizar el ser de la filosofía, sino a plantear la necesidad de un pensamiento que dialogue con la historia y la vida de las comunidades iberoamericanas. Su obra, por tanto, no se reduce a un conjunto de tesis aisladas, sino a una memoria de apertura cultural y de compromiso con la educación superior y la cultura filosófica de toda una región.