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José Miguel Pey

Nombre completo José Miguel Pey
Descripción Presidente de la Junta Suprema de Santa fé y Presidente de las Provincias Unidas de la Nueva Granada
Fecha de nacimiento 11-03-1763
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 17-08-1838
Nacionalidad Colombia
Ocupaciones político, abogado
Idiomas español
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José Miguel Pey y Andrade se destacó en los albores de la vida política colombiana como una figura de marcada influencia institucional. Nacido en Santafé de Bogotá y formado en las aulas del derecho, su trayectoria se entrelazó con la administración de la Nueva Granada y con la gestación de estructuras que buscaban ordenar el naciente territorio. En la década de 1810 ocupó cargos de relevancia, encabezando la Junta Suprema y, en momentos críticos, asumiendo la dirección ejecutiva de la naciente república. Su nombre queda asociado a los primeros esfuerzos por traducir la voluntad de libertad en instituciones duraderas.

José Miguel Pey — Imagen principal

José Miguel Pey y Andrade se destacó en los albores de la vida política colombiana como una figura de marcada influencia institucional. Nacido en Santafé de Bogotá y formado en las aulas del derecho, su trayectoria se entrelazó con la administración de la Nueva Granada y con la gestación de estructuras que buscaban ordenar el naciente territorio. En la década de 1810 ocupó cargos de relevancia, encabezando la Junta Suprema y, en momentos críticos, asumiendo la dirección ejecutiva de la naciente república. Su nombre queda asociado a los primeros esfuerzos por traducir la voluntad de libertad en instituciones duraderas.

Orígenes

El 11 de marzo de 1763 marcó el nacimiento de José Miguel Pey y Andrade en Santafé de Bogotá, en el seno de una familia vinculada a la administración colonial. Su padre ejercía funciones como oidor de la Real Audiencia y respondía al nombre de Juan Francisco Pey, mientras que su madre era María Ignacia de Andrade. En su formación, el joven Pey dio pasos decisivos en el Colegio Mayor de San Bartolomé, culminando en 1787 con la obtención del título de abogado. Contraería matrimonio con Juana Hipólita Bastidas, un vínculo que fortaleció su entorno familiar y político, preparándolo para las responsabilidades que vendrían.

Desde sus primeros años, Pey cultivó un sentido práctico del servicio público y estableció alianzas que trascenderían su generación. Su ambiente familiar, unido a una educación orientada hacia la vida cívica, le permitió entender las dinámicas del poder y las tensiones entre centralismo y autonomía que marcarían el siglo XIX en la región. En ese marco, su unión con Juana Hipólita Bastidas coincidió con una intención de compatibilizar la esfera familiar con la tarea de organizar un territorio en transición hacia la soberanía.

Ascenso al poder

En el ciclo de gobierno del virrey Antonio Amar y Borbón, Pey recibió la designación para desempeñar el cargo de alcalde ordinario de primer voto en Santafé de Bogotá, sustituyendo a José Antonio de Ugarte durante 1810. Este encargo lo posicionó en el corazón de los acontecimientos que estallaron el 20 de julio de 1810, periodo en el que participó activamente y logró proteger a José González Llorente, perseguido por una muchedumbre enfurecida que respiraba un clima de cambio.

La consolidación de su influencia vino acompañada de una designación crucial: José Acevedo y Gómez lo nombró vicepresidente de la Junta Suprema de Gobierno, nacida de un Cabildo Abierto celebrado el 20 de julio. En esa coyuntura, Pey asumió la responsabilidad de presidir la Junta, que en aquel tramo histórico elaboró un acta que cristalizó la voluntad de los neogranadinos de avanzar hacia la independencia. Desde esa instancia, Pey consolidó un liderazgo que conectaba las aspiraciones populares con la estructura de poder local frente a la autoridad virreinal.

Paralelamente, Pey mantuvo un vínculo cercano con el proceso de secularización de la autoridad regional y trabajó para legitimar la ruptura con la administración colonial. Su gestión en la Junta Suprema se articuló con la participación de otros actores que, desde distintos frentes, empujaban la consolidación de un marco institucional capaz de sostener la libertad recién proclamada. En ese sentido, su nombre quedó asociado a la gestación de un nuevo orden que, aun con fisuras, buscaba la definición de una identidad política compartida.

Primera presidencia (1810-1811)

Con el estallido de la insurrección, Pey dio pasos decisivos para desarticular la autoridad virreinal y, al hacerlo, configuró un camino de ruptura institucional. Ordenó la detención del virrey Antonio Amar y Borbón y, el 13 de agosto de 1810, se procedió a su arresto; al día siguiente permitió su salida encubierta hacia Cartagena de Indias, desde donde la cadena de eventos lo condujo posteriormente a La Habana. Este giro político convirtió a Pey en la primera figura de origen criollo en ostentar la administración ejecutiva de la región, marcando un hito en la historia republicana.

En septiembre de ese año emitió un decreto que dio fin a los resguardos indígenas sobre tierras en la Nueva Granada, norma que, al facilitar la apropiación de territorios por parte de hacendados criollos, reconfiguró el mapa agrario de la región. El escrito fue impulsado por Camilo Torres Tenorio, cuyas ideas dialogaban con un proyecto de reorganización interna y de consolidación de las élites criollas frente a las estructuras coloniales. Posteriormente, en diciembre, dirigió un mensaje al primer congreso de las provincias Unidas de la Nueva Granada, manifestando su oposición a la anexión de la provincia de Sogamoso a la nueva estructura territorial, pues sostuvo que sus habitantes eran indígenas y, por tanto, no captaban plenamente las dinámicas ciudadanas ni las decisiones políticas.

En el plano familiar, su hermano Juan Bautista Pey, archidiácono de la Catedral Primada de Colombia, ejerció una influencia notable sobre los clérigos de la época, fomentando un ambiente patriótico favorable a la causa independentista. El 1 de abril de 1811, Pey transfirió el poder a Jorge Tadeo Lozano, quien fue designado como presidente por las nuevas autoridades y asumió la responsabilidad de continuar con la tarea de forjar una república a partir de las bases creadas durante la rebelión.

Gobernador de Cundinamarca (1814-1815)

El 20 de diciembre de 1814 Pey recibió el encargo de dirigir la provincia de Cundinamarca, una región que había ingresado a las Provincias Unidas de la Nueva Granada apenas unos días antes, el 12 de diciembre de ese mismo año. En ese marco, su función se orientó a ordenar la administración local, coordinar esfuerzos con las autoridades centrales y sostener la cohesión de una provincia clave para la defensa y la organización territorial del grupo político en ese periodo turbulento.

Segunda presidencia (1815)

Entre el 28 de marzo de 1815 y el 28 de julio de 1815 Pey ocupó la jefatura de las Provincias Unidas en calidad de parte de un triunvirato acompañado por Manuel Rodríguez Torices y Antonio Villavicencio. El arreglo establecía una rotación periódica de la presidencia cada cuatro meses, conforme a las resoluciones del Congreso de las Provincias, que buscaba distribuir el poder en un marco federal y coordinado ante las fuerzas que amenazaban la cohesión interna.

Al concluir ese periodo, Pey entregó el mando a Rodríguez Torices, quien asumió la titularidad y renunció poco después por enfrentamientos dentro del propio triunvirato, en un año marcado por intentos de derrocamiento y la inestabilidad política que caracterizó a la experiencia de las Provincias Unidas. Paralelamente, hacia 1825 Pey ya ostentaba el rango de general de brigada dentro de las filas militares, y en 1828 alcanzó la jerarquía de general de división, reflejo de su trayectoria dual en esfera civil y militar.

Tercera presidencia (1831)

El 30 de abril de 1831, tras la renuncia del presidente Rafael Urdaneta, condujo a la conformación de un ejecutivo plural de tres miembros. En ese contexto, Juan García del Río, Jerónimo Mendoza Galavís y Pey asumieron las dinámicas de gobierno, y Pey fue designado para desempeñar la cartera de ministro de guerra, reforzando el peso político del bloque en un intento por estabilizar la administración ante la volatilidad del momento.

Este formato de poder compartido tuvo una vigencia breve; el 2 de mayo de 1831 la situación volvió a reconfigurarse cuando Mosquera recuperó la jefatura. Aun así, el control subsecuente del aparato estatal quedó influido por el Consejo de Estado, instrumento de Bolivar que respaldó a figuras como Domingo Caycedo en la conducción de la nación durante ese tramo, dejando claro que la disputa del poder se resolvía cada vez más en un marco institucional que intentaba superar las fracturas de los años anteriores.

Últimos años

En los últimos años de su vida, Pey se retiró de la vorágine política y dedicó sus esfuerzos a la esfera pública desde otros frentes, hasta que su salud se quebró y murió a la edad de 75 años en la ciudad de Bogotá. Su fallecimiento, ocurrido el 17 de agosto de 1838, fue recibido con reconocimiento por parte de las élites políticas y militares que habían sido sus contemporáneas, y su memoria quedó asociada a las etapas formativas de la nación que se consolidaba.

Homenajes

Entre las conmemoraciones que perduran, destaca la nomenclatura de un batallón perteneciente a la Primera División del Ejército Nacional que lleva el nombre de José Miguel Pey y Andrade, gesto que honra su contribución al desarrollo institucional y a la defensa de la integridad territorial en los años fundacionales de la República.