Manuel de Salas
| Nombre completo | Manuel de Salas |
|---|---|
| Descripción | Abogado y político chileno |
| Fecha de nacimiento | 19-06-1754 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 28-11-1841 |
| Nacionalidad | Chile |
| Ocupaciones | abogado, político |
| Idiomas | español |
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Manuel de Salas y Corbalán emergió como una figura axial en la educación y la vida política de Chile durante los años cruciales de la independencia. Nacido en la capital chilena en pleno siglo XVIII, su recorrido vital transcurrió entre la labor docente, la gestión pública y una decidida defensa de las ideas que convertirían a Chile en una república. Su legado se reconoce tanto en las instituciones que ayudó a forjar como en el espíritu de progreso que impulsó para la nación naciente.
Manuel de Salas y Corbalán emergió como una figura axial en la educación y la vida política de Chile durante los años cruciales de la independencia. Nacido en la capital chilena en pleno siglo XVIII, su recorrido vital transcurrió entre la labor docente, la gestión pública y una decidida defensa de las ideas que convertirían a Chile en una república. Su legado se reconoce tanto en las instituciones que ayudó a forjar como en el espíritu de progreso que impulsó para la nación naciente.
Primeros años de vida
Con Santiago como escenario de su origen, Salas y Corbalán vino al mundo el 19 de junio de 1754, en el seno de una familia vinculada a la administración de la Corona. Su padre, José Perfecto de Salas y los Ríos, ocupaba cargos destacados, mientras su madre, María Josefa Corbalán y Chirinos, aportaba el sostén familiar. Desde joven, la experiencia de viajar por Europa amplió su mirada y sembró en su interior una vocación liberal que sería determinante para su trayectoria posterior. Fue influido por las corrientes de la Ilustración que circulaban en el ámbito hispano y, en particular, por figuras como Francisco de Miranda, un precursor de la independencia latinoamericana.
La vida de Salas estuvo también ligada a la experiencia educativa y militar. Cuando su padre ejercía funciones en el virreinato del Perú, la familia pasó largos periodos en Lima, donde él aprovechó para avanzar en sus estudios. En la Universidad Nacional Mayor de San Marcos cursó una formación sólida: obtuvo el Bachiller en Sagrados Cánones en 1773 y, poco después, la colegiatura de abogado ante la Real Audiencia de Lima, en 1774. Paralelamente al derecho, ingresó a la milicia, alcanzando el grado de capitán en el Regimiento de la Nobleza, posición que conservó a su regreso a Chile. Este trasfondo dual de ciencia y disciplina marcó desde entonces su perfil público.
Vida pública
De vuelta a su tierra tras una estancia prolongada en España, Salas asumió funciones locales en la capital. En 1775 fue elegido alcalde del Cabildo de Santiago, lo que le permitió canalizar preocupaciones urbanas y comerciales hacia políticas concretas. Más adelante, el Gobernador de Chile Agustín de Jáuregui lo designó Superintendente de la población indígena de La Calera, una responsabilidad que combinó con su labor de regidor y promotor de mejoras urbanas y administrativas. Su gestión se consolidó tras otro periodo de residencia en España, entre 1776 y 1782, que le permitió ampliar contactos y perspectivas para el desarrollo local.
Con su regreso, se desempeñó como superintendente de Obras Públicas, confiriendo un impulso decisivo a la infraestructura de la época. También ocupó cargos en el Cabilodo de Santiago como síndico del Real Tribunal del Consulado, desempeño que le permitió influir en el comercio y la industria. Entre las obras de mayor impacto que promovió figuraron la reconstrucción del tajamar del río Mapocho y la creación de un paseo público que se convirtió en símbolo de la urbe: la Alameda Vieja. Estas acciones reflejaron su convicción de que la prosperidad de Chile requería una base de obras públicas y actividad cívica.
En 1797 dio un paso decisivo al fundar la Real Academia de San Luis, institución dedicada a las artes y a las técnicas, en contraposición a la orientación puramente académica de otras entidades de la época. También ejerció como profesor en la Universidad de San Felipe. El objetivo central de la institución era fomentar la movilidad social y económica mediante la educación, con una visión orientada hacia la industria, la agricultura y la minería. Para Salas, el progreso era inseparable de la enseñanza técnica y científica, y su academia dio origen, con el tiempo, al núcleo que daría lugar al Instituto Nacional.
Una de las facetas más relevantes de su pensamiento fue la defensa de la independencia. Participó activamente en la promoción de la instalación de la Primera Junta Nacional de Gobierno y colaboró con el periódico Aurora de Chile bajo el seudónimo Salustio, dejando entrever su capacidad de combinar actividad pública y expresión periodística para difundir ideas liberales. En 1811 formó parte del Primer Congreso Nacional de Chile, representando a Itata. Sus convicciones liberales se orientaron hacia la libertad de las personas y la liberación de la ignorancia, un marco intelectual que volcó en escritos como Diálogos de los porteros y en propuestas concretas como la Ley de Libertad de Vientres, instaurada en octubre de 1811, para evitar la entrada de nuevos esclavos y garantizar la liberación de los hijos nacidos en territorio chileno. La abolición total de la esclavitud se consumó en 1823 mediante un proceso sostenido y gradual.
Su papel en la vida institucional no fue menor: en noviembre de 1812 se desempeñó como Secretario de Relaciones Exteriores de la Junta Provisional de Gobierno y participó en la redacción y firma del Reglamento Constitucional Provisorio de 1812. En 1813 abrió un capítulo cultural significativo al apoyar la creación de la Biblioteca Nacional, con un acervo inicial de unos 800 volúmenes, y propuso la instalación de un taller de imprenta para generar empleo en el arte tipográfico. Su visión de servicio público también lo condujo a ocupar un asiento en el Senado Consultivo desde 1814, consolidando una trayectoria que combine cultura, economía y política.
La historia dio un giro con el Desastre de Rancagua, tras el cual quedó exiliado al Archipiélago Juan Fernández en octubre de 1814. La victoria de Chacabuco en 1817 permitió su regreso a Santiago. En ese periodo, su vínculo con el proceso independentista se fortaleció: en 1818 fue reconocido por Bernardo O'Higgins como miembro de la Sociedad de Amigos de Chile y, en el mismo año, la Biblioteca Nacional volvió a abrir sus puertas, con Salas como su primer Director. Su vida pública quedó marcada por una ética de servicio, un compromiso con la educación y una fe en la capacidad de la ciudadanía para forjar el destino común.
En 1823, su trayectoria legislativa dio un nuevo impulso: fue elegido diputado por la Asamblea Provincial de Santiago, luego integró el Congreso General Constituyente tras la abdicación de O’Higgins y presidió la sesión inaugural del nuevo cuerpo legislativo el 9 de agosto de 1823. Su labor continuó durante la década siguiente, y en 1831 fue reelegido como diputado provincial, cargo que ejerció hasta 1833. Falleció en Santiago el 28 de noviembre de 1841, dejando una estela de reformas educativas y cívicas que configuraron el devenir institucional del país.
Legado y memoria
El interés por preservar su figura llevó a la recopilación de sus escritos y pensamientos, a cargo de uno de sus descendientes, José Rafael Salas, en el inicio del siglo XX. Los trabajos reunidos se publicaron en tres volúmenes, con el último loteado hacia 1914, y contribuyeron a fijar la imagen de Salas como un ideólogo de la educación técnica y la libertad. En honor a su labor, la comunidad universitaria instituyó el Liceo Experimental Manuel de Salas, una institución educativa vinculada a la Universidad de Chile, para continuar su legado de formación y servicio público.
- Contribución a la formación de la educación cívica y técnica en Chile.
- Iniciativas para modernizar la administración pública y promover el desarrollo económico.
- Participación decisiva en procesos constitucionales y en la construcción de un espacio bibliográfico nacional.
- Influencia perdurable en la génesis de la república y en la idea de una educación al servicio del progreso.