Victorien Sardou
| Nombre completo | Victorien Léandre Sardou |
|---|---|
| Nombre nativo | Victorien Sardou |
| Descripción | Dramaturgo francés (1831-1908) |
| Fecha de nacimiento | 07-09-1831 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 08-11-1908 |
| Nacionalidad | Francia |
| Ocupaciones | dramaturgo, escritor, dramaturgo, libretista |
| Grupos | Academia Francesa |
| Idiomas | francés |
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Victorien Sardou nació en la capital francesa en 1831 y falleció en 1908, dejando tras de sí un legado gigantesco en el teatro de su país y del mundo. Su vida estuvo marcada por la lucha constante para sobrevivir desde la pobreza, la perseverancia en la escritura y una habilidad única para construir diálogos que derrocharan ingenio y tensión dramática. A lo largo de décadas, su obra fue transformando el paisaje escénico europeo y convirtió sus escenarios en lugares de debate social, sátira y gran espectáculo.
Victorien Sardou nació en la capital francesa en 1831 y falleció en 1908, dejando tras de sí un legado gigantesco en el teatro de su país y del mundo. Su vida estuvo marcada por la lucha constante para sobrevivir desde la pobreza, la perseverancia en la escritura y una habilidad única para construir diálogos que derrocharan ingenio y tensión dramática. A lo largo de décadas, su obra fue transformando el paisaje escénico europeo y convirtió sus escenarios en lugares de debate social, sátira y gran espectáculo.
Biografía
Inicios difíciles
Procedía de una casa humilde dedicada al cultivo de un olivar en Le Cannet, vecina a Cannes. Un invierno particularmente riguroso acabó con los olivares y llevó a la quiebra a la familia. El padre, Antoine Léandre Sardou, decidió trasladarse a París con la esperanza de cubrir las necesidades básicas de los suyos y, allí, ejerció de contable, docente de contabilidad, director de colegio y tutor, complementando su ingreso con manuales de gramática, diccionarios y otros tratados. Ante la precariedad, Victorien tuvo que valerse por sí mismo desde muy joven e interrumpió sus estudios de medicina por falta de recursos.
Para sobrevivir, se dedicó a impartir clases de francés a extranjeros, así como a enseñar latín, historia y matemáticas a compatriotas, mientras escribía artículos para publicaciones enciclopédicas. En su búsqueda de alguien que creyesen en su talento, se acercó a Madame de Bawr, una escritora de relativa notoriedad en la época, y trató de ganarse la atención de la conocida actriz Rachel, presentándole un drama inspirado en leyendas nórdicas. Aunque la tentativa no logró despegar, su afán por entrar en el mundo de las letras no se apagó.
Sus primeros intentos teatrales llegaron acompañados de fracasos que mermaron su confianza y casi sepultaron su carrera. La comedia La taberna de los estudiantes se estrenó en el Odéon el 1 de abril de 1854 y fue retirada tras pocas representaciones cuando circuló el rumor de que el autor había sido contratado por el gobierno para provocar a los universitarios. Otras obras, como Bernard Palissy, fueron rechazadas por cambios en la dirección del propio teatro; incluso proyectos extranjeros y adaptaciones no lograron cuajar. En este periodo, El jorobado, escrito para un actor de renombre, no encontró su protagonista ideal y finalmente acabó siendo presentado por un error ajeno al autor.
El éxito
La vida de Sardou dio un giro cuando fue abatido por tifus, quedando al borde de la muerte en su habitación llena de manuscritos rechazados. Una vecina, Mademoiselle de Brécourt, conectada con el circuito teatral y amiga íntima de la célebre actriz Virginie Déjazet, intervino para ayudarlo. Tras su recuperación, la protectora vinculó al joven autor con la intérprete, que en 1859 le dio la oportunidad de dirigir un teatro propio. Así nació el Teatro Déjazet, anteriormente conocido como Folies Déjazet, que la actriz adquirió para sostener la compañía de Sardou.
Con la protección de Virginie Déjazet, Sardou emprendió giras por toda Europa para mantener a flote su oficio y su creatividad. Su primera obra escrita para Déjazet, Cándida, fue censurada, pero los tres títulos siguientes —Las primeras armas de Figaro, Monsieur Garat y Los Prados Saint-Gervais— consiguieron gran éxito. También funcionó la experiencia de presentar Las patas de mosca en el Gymnase, un hito en su consolidación.
Con el tiempo Sardou alcanzó un estatus equiparable al de los grandes maestros de la escena de su época, como Émile Augier y Alexandre Dumas (hijo). Aunque no poseía la chispa cómica ni la vehemencia moral de Augier ni la pasión ingeniosa de Dumas, su dominio de la palabra y su manejo del ritmo dialógico lo colocaron entre los mayores dramaturgos contadores de historias. Siguiendo la estela de Eugène Scribe, fusionó tres líneas clásicas de la comedia con el drama burgués y rodeó sus tramas de una ácida mirada social.
La obra de Sardou proyectaba una visión crítica de la vida contemporánea, aliñada con un humor satírico que cuestionaba la hipocresía de los personajes sociales. Sus piezas se alimentaban de sátira y de una crítica de la burguesía y de las costumbres que la rodeaban. En títulos como Nuestros íntimos, Los muchachos viejos, Séraphine o Rabagas, puso al descubierto la ridiculización de las facetas pretenciosas y el afán de poder de quienes se desencantaban con las estructuras vigentes. También abordó, con humor y dureza, temas como el divorcio en ¡Divorciémonos! y la relación entre la tradición y la modernidad.
Con la renovación del lenguaje teatral, Sardou exploró además componentes históricos de forma novedosa. Fedora (1882) nació como encargo para la actuante Sarah Bernhardt, y a partir de entonces se permitió que la historia adquiriera capas superficiales pero perceptibles de trasfondo. En el campo de la temática, introdujo obras ambientadas en épocas pasadas como Teodora (1884) y El odio (1874), al tiempo que trasladó a la escena de manera destacada momentos de la Grecia medieval en La duquesa de Atenas. En Patria (1869) narró una revuelta campesina neerlandesa de finales del siglo XVI, mientras que La bruja (1904) transportó la acción a la España del Siglo de Oro. Distintas décadas vieron también que la Revolución Francesa fuera el marco de obras como Las Maravillosas, Termidor y Robespierre, la última concebida para el intérprete Henry Irving. Su trayectoria también llevó a revivir la épica de la Italia revolucionaria y a confirmar su destreza para crear personajes memorables como las protagonistas de La Tosca (1887) y Madame Sans-Gêne (1893). Con el paso del tiempo añadió títulos como Dante (1903), La Pisie (1905) y El drama de los venenos (1907).
En lo personal, Sardou contrajo matrimonio por primera vez con Laurentine Eléonore Désirée de Moisson de Brécourt, quien falleció ocho años después. Su segundo enlace —en 1872— fue con Marie Anne Corneille Soulié, hija de una estudiosa y de Eudore Soulié. Su descendiente, una hija, contrajo nupcias con el dramaturgo Robert de Flers. En el plano institucional, el autor fue recibido como miembro de la Académie Française en 1877, reconocimiento mayor de su estatura cultural.
Obras principales
- 1860 - Les Pattes de mouche
- 1869 - Patrie!
- 1873 - L’Oncle Sam
- 1874 - La Haine
- 1877 - Dora
- 1880 - Divorçons!
- 1872 - Le Roi Carotte
- 1882 - Fedora
- 1884 - Théodora
- 1887 - La Tosca
- 1890 - Cléopâtre
- 1891 - Thermidor
- 1893 - Madame Sans-Gêne
- 1894 - Gismonda
- 1894 - La Sorcière
- 1896 - Spiritisme
- 1899 - Robespierre
- 1903 - Dante
Versiones cinematográficas
- La señora de Pérez se divorcia (1945) — filme argentino dirigido por Carlos Hugo Christensen, basado en Divorçons.
- El precio de una vida (1947) — filme argentino dirigido por Adelqui Millar, a partir de Fedora.
- Mi marido y mi novio (1955) — filme argentino dirigido por Carlos Schlieper, adaptación de Divorçons.