Pinito del Oro
| Nombre completo | María Cristina del Pino Segura Gómez |
|---|---|
| Descripción | Trapecista, escritora y empresaria española |
| Fecha de nacimiento | 06-11-1931 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 25-10-2017 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | trapecista, artista de circo |
| Idiomas | español |
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María Cristina del Pino Segura Gómez, conocida artísticamente como Pinito del Oro, nació y falleció en Las Palmas de Gran Canaria (1931–2017). A lo largo de su vida combinó la habilidad acrobática con la escritura y la gestión empresarial, consolidándose como una de las figuras más emblemáticas del circo español. Su trayectoria fue premiada y reconocida en distintas etapas, marcando huellas en escenarios nacionales e internacionales y dejando una herencia que trasciende su oficio.
María Cristina del Pino Segura Gómez, conocida artísticamente como Pinito del Oro, nació y falleció en Las Palmas de Gran Canaria (1931–2017). A lo largo de su vida combinó la habilidad acrobática con la escritura y la gestión empresarial, consolidándose como una de las figuras más emblemáticas del circo español. Su trayectoria fue premiada y reconocida en distintas etapas, marcando huellas en escenarios nacionales e internacionales y dejando una herencia que trasciende su oficio.
Trayectoria
Segura llegó al mundo dentro del circo familiar, en el taller artístico de su padre, José Segura Fenollar, una de las voces históricas del conjunto conocido como los Hermanos Segura. Ubicada en el barrio de Guanarteme, en Las Palmas de Gran Canaria, fue la más joven de un grupo de siete hermanos que ya formaban parte del espectáculo desde la infancia. Su madre, artista de corazón, deseaba que sus hijos siguieran otros caminos, pero el talento de Cristina acabó encontrando su propio impulso. Durante su infancia, una tragedia nocturna marcó de inmediato el devenir familiar: al avanzar la troupe de viaje entre Cádiz y Sevilla, un accidente en el camión dejó sin vida a su hermana Esther. Este suceso, doloroso y decisivo, preparó el terreno para una vocación que pronto iría más allá de las fronteras del hogar. En medio del dolor, el padre, aunque inicialmente escéptico con respecto a la capacidad de la pequeña, se vio obligado a empujarla hacia el trapecio para completar la función y salvar la última actuación de la gira.
Pinito se convirtió con los años en una especialista de la disciplina del equilibrio en vuelo, ejecutando saltos y giros sobre el trapecio sin recurrir a redes de seguridad. Su dominio de la mecánica era tan preciso que evitó el uso de lonchas o sistemas de protección, una elección que subrayaba su entrega al riesgo y a la perfección técnica. En ese aprendizaje de la altura, la artista forjó una identidad que la distinguiría más allá de la competencia local.
Durante un periodo navideño, cuando la familia actuaba en Valencia con el Circo de los Hermanos Díaz, Cristina conoció al representante europeo del Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus. Su juventud hizo necesario un contacto para una posible contratación en Estados Unidos, y para ello contrajo matrimonio con Juan de la Fuente. El viaje a Nueva York no solo la llevó a una nueva etapa profesional, sino que también convirtió a su compañero en una figura clave que sostenía su llegada a los escenarios, subiendo y acompañándola al trapecio a lo largo de su carrera de doce años en la compañía estadounidense.
Con la llegada de la oportunidad de volver a casa, en 1955 Juan Carcellé facilitó su regreso a España y abrió la posibilidad de presentarse por primera vez en el Circo Price, ubicado en la Plaza del Rey de Madrid. Allí la recibieron como una estrella de gran estatura, y su presencia se convirtió en una visita habitual para el público durante los años siguientes, hasta 1958. En esa época también participó en un hito del cine mundial: en 1956 realizó el doblaje de las escenas de trapecio para una famosa película dirigida por Carol Reed. Aquel trabajo le brindó proyección internacional y, al mismo tiempo, una experiencia que resultaría decisiva para su voz y su imagen en otros proyectos.
No faltaron momentos de gran riesgo: en tres caídas casi mortales, ocurrió en Huelva, Suecia y Laredo. La caída inicial, cuando tenía 17 años, le provocó una fractura craneal que la dejó en coma durante ocho días; su prima, la funambulista Atilina Segura, la sustituyó temporalmente para no abandonar la pista. A lo largo de su trayectoria, sufrió nuevas lesiones graves: varias fracturas del cráneo, múltiples golpes en las manos y efectos en los pies que exigieron intervenciones quirúrgicas para corregir dedos y posturas en el trapecio. Tras ese último accidente, decidió retirarse de la pista por primera vez en 1960 y volcó su energía hacia la diversificación de sus intereses, fundando el Hotel Pinito del Oro en su ciudad natal.
Sin abandonar por completo el escenario, 1968 marcó un retorno a los escenarios del Price, bajo la dirección de dos figuras destacadas, Manuel Feijoo y Arturo Castilla. En esta etapa dio apoyo tanto al programa estable como al itinerante, manteniendo vivo el espíritu de la casa circense. En ese mismo periodo, la poeta y escritora española Natalia Sosa Ayala escribió un artículo para una revista semanal sobre su vida y, además, viajó con ella para acompañarla en la gira y colaborar en la escritura de sus memorias. En la década siguiente, la artista prosiguió su vínculo con la escena cultural española, dejando constancia de su experiencia en distintos formatos.
La retirada definitiva llegó en abril de 1970, cuando dio su última función en el Circo Price antes de su demolición. En reconocimiento a su trayectoria, pidió a Mary Santpere que le cortara la coleta, como un gesto simbólico de cierre de una etapa larga y singular. En paralelo, Pinito del Oro volcó su creatividad hacia la literatura y la gestión cultural, publicando obras que profundizaron en el mundo del circo y su historia, así como recopilaciones de relatos y novelas relacionadas con esa experiencia.
Además de la actividad escénica, Pinito dejó una obra impresa considerable: dos títulos de no ficción sobre el circo, una colección de relatos, y varias novelas ambientadas en ese entorno. Sus escritos exploraron desde la técnica y la vida en la pista hasta la imaginación que rodea al circo y la forma en que ese universo se inscribe en la memoria colectiva. Con el tiempo, algunas de sus creaciones fueron reconocidas por certámenes literarios y le otorgaron un sitio destacado en la narrativa española contemporánea.
El último tramo de su vida estuvo marcado por diversas distinciones y homenajes que atestiguaron su influencia en el mundo del espectáculo y la cultura. En 1990 recibió un reconocimiento histórico que la situó como pionera entre las artistas circenses de España, junto con una recompensa económica significativa que, no obstante, no dejó de suscitar ciertas reflexiones sobre la temporalidad de los galardones y su relación con la retirada longínqua. Ese mismo año ingresó en una institución internacional de reconocimiento circense, consolidando su condición de figura clave no solo en España sino a nivel global.
La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria le otorgó, a finales de los años 90, el reconocimiento como Hija Predilecta, y reconocimientos de calle y monumentos la convirtieron en parte del paisaje cultural de su tierra. La década siguiente vio emerger nuevas referencias a su figura en museos y exposiciones, que atestiguan la permanencia de su presencia en la memoria pública. En años más recientes, su legado ha seguido vivo a través de publicaciones, homenajes y proyectos de investigación que analizan la relación entre el circo, la literatura y la memoria colectiva.
Obra
Narrativa
- 1957 - Cuentos de circo. Una recopilación que entrelaza relatos breves con atmósferas propias del espectáculo, publicada por una casa editorial dedicada a la cultura popular.
- 1967 - Trapecio. Conocimiento y técnica. Un ensayo accesible sobre la arte del equilibrio y las maniobras que sostienen las demostraciones aéreas, editado por una casa editorial especializada en artes escénicas.
- 1971 - Nacida para el circo. Aproximación narrativa a la vida de una artista que encuentra su lugar en la pista y fuera de ella, publicada por una casa literaria de alcance nacional.
- 1974 - La víspera. Ensayo novelado que mira hacia los momentos previos a un espectáculo y las decisiones que sostienen una carrera artística, editado por una firma editorial centrada en la ficción contemporánea.
- 1977 - El Italiano. Narrativa que atraviesa identidades y destinos en el mundo del circo, publicada por una editorial de alcance regional.
- 2010 - Memorias de una trapecista. Autobiografía. Un recorrido íntimo por la trayectoria de una artista que discutía y celebraba sus propias memorias, publicada por una editorial universitaria.
Filmografía
- 1956 - Trapecio. Participación en las escenas de la gran pantalla dirigidas por un célebre cineasta británico.
Reconocimientos
Segura recibió múltiples reconocimientos a lo largo de su vida, resaltando su aportación artística y cultural. En el marco de festivales, fue elegida Reina del primer Festival Mundial del Circo celebrado en Barcelona. Un par de años después, recibió la Medalla del Sindicato de Espectáculos, un galardón que celebraba la dedicación y el impacto profesional. recibió la Medalla de Oro del Circo Scott de Suecia y, ya en 1988, la Medalla de Oro del Primer Congreso Internacional de Amigos del Circo celebrado en Madrid.
En 1990 obtuvo el Premio Nacional del Circo de España, otorgado por el Ministerio de Cultura, con una dotación sustancial, reconociendo su trayectoria y su influencia en el panorama circense internacional. Aunque la distinción llegó tardíamente respecto a su retirada definitiva, la artista mostró una postura crítica sobre la oportunidad de concederla tras dos décadas, expresando su respeto por la memoria de su labor. En ese mismo año fue admitida en la International Circus Hall of Fame, una institución que reúne a figuras destacadas del circo mundial y que celebró su ingreso como un hito especialmente significativo para una mujer española en ese ámbito.
La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria inauguró en 1994 una plaza junto a la playa de Las Canteras con un título que rememora su nombre artístico, y un año después la distinguió como Hija Predilecta de la ciudad. Estas distinciones locales se sumaron a otros reconocimientos que consolidaron su figura como una referente cultural de referencia. En la década de 1990, una publicación reunió cartas y textos íntimos que mezclaban su historia con la de Natalia Sosa Ayala, fortaleciendo el vínculo entre el circo y la literatura. En 1998, el Ministerio de Cultura y Deporte concedió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, en la modalidad Circo, una condecoración que avalaba su influencia más allá de la pista.
Más adelante, en 2014, la figura de Pinito del Oro fue incluida en Circus Ring of Fame, un reconocimiento internacional que celebra contribuciones relevantes al arte circense. Ya en 2017, el Gobierno canario le otorgó la Medalla de Oro de Canarias, un galardón que reconoce la excelencia a nivel regional y su proyección más allá de las fronteras insulares. En 2018, la Asociación Nacional de Amigos de los Teatros Históricos de España instituyó el premio Pinito del Oro, dentro de un festival que premia la audacia y la destreza en números circenses de alto riesgo.
En el ámbito creativo, una cineasta inició en 2018 la gestación de un largometraje inspirado en la relación sentimental entre Segura y Natalia Sosa Ayala, con personajes interpretados por actrices y actores reconocidos. Este proyecto busca explorar las capas afectivas y profesionales que acompañaron su vida, y proyecta la memoria de Pinito hacia nuevas generaciones. En 2020, un montaje conmemoró el cincuenta aniversario de la demolición del Price en la capital, integrando teatro y circo para revisar su legado y su influencia en la escena de la ciudad.
Asimismo, el legado material de Pinito encontró un lugar en el mundo museístico y cívico: Circusland alberga su trapecio y una de sus prendas emblemáticas; una localidad de la provincia de Ciudad Real lleva su nombre en honor a su madre; y una figura de cera la inmortalizó en un museo de la capital. En los últimos años, instituciones culturales han seguido cuidando su memoria y promoviendo investigaciones sobre su figura para comprender mejor la historia del circo en España.
En la cultura popular
Pinito del Oro se convirtió en un símbolo de pericia y audacia para varios públicos, de tal forma que su nombre se usa en expresiones populares para señalar una destreza notable: “Que te vas a caer, a ver si te crees Pinito del Oro” funciona como un guiño a la habilidad extraordinaria que la define. Este reconocimiento verbal refuerza su estatus de referente en la memoria colectiva sobre el oficio de elevarse y mantener el equilibrio ante un público que exige precisión y valor.